Comentario al Evangelio del

José María Vegas, cmf

La radicalidad de la apertura

En las dos semanas pasadas Jesús nos ha anunciado el difícil mensaje de la Cruz. La fe vivida con coherencia implica la disposición a aceptar persecuciones y, si llega el caso, al sacrificio de la propia vida. Pero la disposición al martirio no debe convertirse en los creyentes en victimismo, en cerrazón sectaria o en un rigorismo pronto a condenar a los demás. Existe, en efecto, un rigorismo de la fe que puede llevar al fanatismo, a la negación del distinto, a la disposición a acabar violentamente con los “desviados”. Por desgracia, la historia ha sido generosa en ejemplos de esta perversión de la experiencia religiosa, y hoy mismo abundan los fundamentalismos, más prontos a matar que a dar la vida, pese que algunos de estos matones se autodenominen “mártires”.

El Evangelio de Jesús es, por el contrario, un espíritu de apertura que, sin renunciar a las propias convicciones religiosas y morales, incluso estando dispuesto a dar la vida por ellas, sabe descubrir las huellas del Dios en todo el mundo. Es esta apertura la que nos enseña Jesús en el evangelio de hoy cuando, de modo similar a lo que hace Moisés con Josué, corrige el exceso de celo de Juan: no se debe impedir a otros hacer el bien en el nombre de Jesús, pues quien “no está contra nosotros, está a favor nuestro”. Es verdad que en otros momentos Jesús parece expresar casi lo contrario, cuando afirma que “el que no está conmigo está contra mí” (Mt 12, 30 y Lc 11, 23). Pero esa contradicción es sólo aparente, pues la verdadera cuestión es en qué consiste “estar con Jesús”. No se puede entender este “estar con Jesús” como una actitud numantina, cerrada y a la defensiva, excluyente y agresiva con toda forma de diversidad. Al contrario, desde la experiencia del encuentro con Jesús y la confesión de él como el Cristo, el creyente sale de sí hacia el mundo con un corazón nuevo y una mirada transfigurada para ver las semillas del Verbo presentes en la creación, para, como nos exhorta San Pablo, tener en cuenta “todo cuanto hay de verdadero, de noble, de justo, de puro, de amable, de honorable, todo cuanto es virtud y cosa digna de elogio” (Flp 4, 8), no para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por Él (Jn 3, 17), para buscar y rescatar lo que estaba perdido (cf. Lc 19, 10).

Así pues, la confesión del nombre de Jesús como el Mesías y el Salvador del mundo en el altar de la Cruz produce un anuncio que no es una conquista, una campaña para hacer prosélitos para el propio partido, esto es, para la propia parcialidad, sino una proclamación de que el bien y la verdad y la belleza, y todo lo que de positivo hay en el mundo, tienen una raíz (un Creador) y también una meta (un Salvador) que ha venido a visitarnos y con el que podemos encontrarnos. Es un anuncio que no violenta ni impone su verdad, sino que la propone desde el respeto a la libertad de cada uno y desde el reconocimiento de la bondad presente en cada ser humano, en cada pueblo y cultura. Sólo desde esa positividad se pueden y deben denunciar las formas de maldad presentes también en el mundo, y que impiden una plenitud, que ahora es posible precisamente porque la fuente del bien y la verdad se ha encarnado y hecho cercano en Jesucristo. Este espíritu de apertura y diálogo, que no impone sino que propone, ve en los otros no sólo “destinatarios” de la misión, sino sobre todo “interlocutores” con los que Dios, por medio de Jesús y de sus discípulos, quiere iniciar un diálogo. Porque sólo de forma dialogal puede entenderse la revelación de un Dios que se nos ha manifestado como Palabra que interpela nuestra libertad y nos llama a una respuesta libre.

El verdadero espíritu cristiano acepta y afirma que el bien no es patrimonio exclusivo de nadie. Ni tan siquiera Jesús lo pretende, a tenor de su corrección a Juan. Jesús no deja que sus discípulos hagan de él, el Maestro bueno, una propiedad privada. Pero no siendo patrimonio exclusivo de nadie, no por eso deja de tener una fuente y una raíz: un Dios (el único bueno), fuente de todo bien y Padre suyo. Los cristianos tenemos que hacer nuestra la apertura universal (católica) de Jesús, renunciando a poseerlo, pero siendo radicales en la pertenencia a su persona, tratando de vivir como él vivió.

Esta pertenencia radical a Jesucristo, que se abre sin límites al bien presente por doquier, es lo que nos hace entender la aparente intransigencia con toda forma de mal que el mismo Jesús nos propone en la segunda parte del evangelio de hoy. El contraste puede sorprendernos, pero no debe hacerlo, pues la pertenencia radical a Cristo nos debe llevar a romper con toda forma de mal, aunque ello nos parezca a veces, desde la lógica de este mundo, una pérdida dolorosa. Así es como deben entenderse las llamadas a perder un ojo, una mano o un pie. Porque la confesión de Jesús como el Cristo es la experiencia positiva del Bien que nos viene al encuentro con rostro humano y que quiere alcanzar a todos (apertura dialogal y universal), precisamente por eso hay que ser intransigente con el mal, que es un espíritu de cerrazón y de exclusión. El que está dispuesto a dar la vida por el Bien y la Justicia, por la fe en Jesucristo y en Dios Padre, ese tiene que renunciar (a veces con dolor) a falsas promesas de vida y felicidad que se alcanzan a costa del bien de los demás (el escándalo de los pequeños y la explotación de los pobres que denuncia Santiago), y, en realidad, a costa del propio y verdadero bien: el Reino de Dios en el que merece la pena entrar tuerto o manco o cojo.

Frente al fanatismo intransigente del que está dispuesto a matar al que considera “infiel”, incluso llegando al extremo de morir matando, el seguidor de Jesús se caracteriza por la radicalidad del que está dispuesto a dar la vida por lo que cree, con el ánimo sereno de morir sin matar.

Comentarios
victoria victoria
el 28/9/12
Juán;dijo a Jesús:"Maestro,hemos visto a uno que
expulsaba demonios en tu nombre;pero se lo hemos
prohibido porque no es de los nuestros".Jesús le dice:
"No se lo prohibáis,porque nadie que haga un milagro
en mi nombre,podrá luego hablar mal de mí".Con esta
respuesta;Jesús nos demuestra la bondad de su corazón.
Intentemos unir nuestras fuerzas a todos los hombres
y mujeres de buena voluntad,que trabajan por el
REINO de Dios.REINO de paz,justicia,verdad y vida.
Pensemos;que el bien no es patrimonio de nadie.
Cuando se trabaja,por los humillados,los aplastados,
los abandonados,los débiles...se está trabajando por
el REINO de DIOS.
Pidamos al Señor;nos ayude a ser cristianos abiertos
al diálogo,auténticos,generosos,de amplia mentalidad,
buscadores de su VERDAD.Re » ver comentario
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Fer Aguirre Fer Aguirre
el 28/9/12
El probelma es que en ocasiones pensamos y actuamos más como escribas o fariseos, más que como verdaderos seguidores del Señor de la Historia...
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gustavo gustavo
el 29/9/12
Este evangelio es clarísimo, y para mi es importantísimo y clave para entender como vivir.
Por un lado, tengamos la idea cirstiana que tengamos, todos podemos aportar cosas buenas y por otro tenemos límites determinantes los cuales no debemos sobrepasar. Si bien puedo aportar unión al grupo humano siendo no creyente, no sirve si mi corazón es impuro.
Mientras más me comprometo, más fuertes son las tentaciones.
Jesús es determinante en su discurso.
Debemos hacer TODO lo posible por evitar la tentación .
Jesús NO ADMITE nuestros dobleces en el corazón, es bueno pero no cede en este aspecto.
El nuestro debe ser un corazón desplegado , abierto, entregado al trabajo por los demás y no podemos admitir la más mínima distracción ( fácil decirlo no? )
Que impactante que diga » ver comentario
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mario ramiro mario ramiro
el 29/9/12
es bueno creo yo como cristiano, separarnos de todo pensamiento negativo, así sea un pensamiento contra aquellas personas que no piensan y actúan como nosotros. en gran medida estamos obligados a ofrecer nuestra amistad a todas las personas, de esa manera lograremos entender su parecer como ser humano, el señor sera nuestra única fuente que nos guiara a nuestro entendimiento con nuestro prójimo.
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mario ramiro mario ramiro
el 29/9/12
mas alla de ser cristianos , creo que como personas deberiamos estar comprometidos con nuestro projimo y no estar ajenos a nuestra realidad, la grandeza de dios es que seamos capaces de reconocer nuestra realidad.
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Jacky Former Jacky Former
el 29/9/12
Interesante y acertado tu comentario Jose Maria Vegas. Ojalá sepamos todos sacarle el provecho que permite su contenido.
El pasaje evangélico de hoy me parece intersantisimo por actual, como también me lo parece el comentario de Fray Marcos en http://feadulta.com/es/comentcol1.html. Ahí dejo el enlace por si alguno le interesa.
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dominguez dominguez
el 29/9/12
nuevamente te felicito J. M. Vegas, por los comentarios al Evangelio pues son muy buenos y hacen mucho bien. que el Señor te bendiga con su gracia.
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carla rodrigez carla rodrigez
el 30/9/12
gracias
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margarita margarita
el 30/9/12
yo soy muy cristiana catolica, y trato de seguir los pasos de Jesucristo; pero hay textos que a veces me cuestionan como las lecturas de hoy; resumiendo que hacen milagros en nombre de Jesucristo; podran hablar mal de El: para hacerme entender doy ejemplos: La Cruz magnetica; cristianos separados; que con la palabra de Dios explotaron cantidad de gente con las tales piramides,, y otras tantos y todo lo hacen en nombre de Jesucristo; de verdad que no entiendo, tambien aclaro que hace poco me estoy preparando para entender la palabra. Gracias por sus explicaciones:Dios y Maria nos bendigan y nos acompañen.
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Aurelio Busot Aurelio Busot
el 30/9/12
Jesus no es solo el fundador de la iglesia. es tambien su "fundamento", por eso debemos abrirnos a los hermanos cristianos no catolicos, y a todas las personas de otros credos que imitando a Jesus, aun sin conocerle, gozan de los efectos y los beneficios de su Espiritu.
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Edwin Zuniga Edwin Zuniga
el 30/9/12
Entiendo que siempre habra un momento en uno o varias personas se sentiran mal al ver a otros que son llenados por el espiritu y motivados hacer obras o decir cosas que son esclusividad de los santos o los mas entregados a la iglesia. Aqui esta de manifiesto lo que dice en otra parte del evangelio que el lo a quien el quiere. Lo peligroso es el escandalo, por esos hechos reveladores del amor de Dios sobre los pecadores y es donde estoy llamado a no caer en este escandolo.
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santiago santiago
el 30/9/12
En este mensaje, el senor nos hace un llamado , a un canbio de actitud, en dònde atravéz de acontecimiento o situaciones el senor cada dìa y de algùn modo, nos permite oportunidad para pensar y actuar, como nos dice en alguna lectura, hay que morir al hombre viejo ,si en realidad quiero agradar al senor, en mi decir y actuar,gracias y bendiciones. encontremos o vivamos en nuestro caminar, como algo negativo que nos hace perder la alegria ,sino vivirlo, como una oportunidad que, nos da
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Celita. Celita.
el 1/10/12
Gracias por el mensaje Hermano José María Vegas, es muy cuestionable el evangelio, realmente cuando hemos tenido un encuentro con Cristo, nuestros valores no son estáticos, descubrimos la belleza de la vida, donde nos encontremos y nuestro espiritu tiene tremendo cambio y crecimiento, y realmente vemos la vida de otra manera, ayudamos, y nos involucramos con nuestros hermanos que trabajan por el servicio a los demás, por el crecimiento del reino de Dios, que está presente y vivo en éste mundo. Que Dios te bendiga y te cuide Hermano, siempre van mis oraciones por ustedes.
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johana johana
el 1/10/12
bueno mas que nada cuando nos comportamos de manera mal debemos enmendarlo y ser como los verdaderos cristianos
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