Comentario al Evangelio del

Fernando Torres Pérez cmf

 

      La misión, la gran misión, la única misión, de la Iglesia es evangelizar, anunciar a todo el mundo la buena nueva del Reino y dar testimonio del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús. Es la misión de todos los que forman la Iglesia. Atañe a todos por igual. Desde el cristiano de cualquier país africano hasta el de Japón o Canadá o Italia. Desde el laico hasta el obispo.
      Por eso, cuando leemos el relato de aquella primera misión, algo nos tiembla por dentro. Jesús reúne a los Doce, les da poder sobre toda clases de demonios y los envía a proclamar el reino y a curar a los enfermos. Este texto nos dice con claridad que para los doce, y para la primera comunidad cristiana, la misión era también la primera razón de su existencia. Aquella comunidad, aquella iglesia, no era una secta cerrada sobre sí misma. Estaba abierta a todos los vientos, a todas las culturas, a todas las razas. Para que todos conociesen el mensaje de Jesús.
      El evangelista Lucas, cuando escribió este texto, tenía muy presente la importancia clave de la misión evangelizadora para la iglesia. Por eso cuidó bien los detalles, las condiciones en que el evangelizador debe llevar adelante su misión de modo que no oculte el mensaje ni lo deforme. La primera condición es la pobreza. A la misión no le hacen falta adornos. Es más, le sobran. “Ni bastón, ni alforja, ni pan, ni dinero.” Hoy lo podríamos traducir por “ni ordenador, ni powerpoint, ni técnicas psicológicas, ni...” El reino se anuncia por sí mismo. El amor no se transmite mediante libros ni mediante sesudas reflexiones. El amor se transmite amando, haciendo que aquellos con los que nos encontramos sientan y experimenten el amor de Dios en nuestra forma de tratarlos. Ese es el punto de partida. Luego pueden venir los libros y los powerpoints. Pero ha de quedar claro que lo nuclear del mensaje se entrega de persona a persona, en el testimonio de vida, en el servicio desinteresado por el bien del otro.
      El otro punto que no hay que olvidar: la buena nueva está marcada por la urgencia. El evangelizador tiene que llegar y ofrecer el mensaje. Y saber salir hacia otro lugar, cuando el mensaje no es bien recibido. Lo suyo es anunciar. Hay muchos que están esperando. Y continuamente hay que buscar los medios, los lenguajes, las iniciativas que hagan llegar la buena nueva a los que no la conocen.
      Hoy tenemos que seguir evangelizando. Esa es nuestra misión. No olvidemos que lo fundamental es el testimonio de vida. Y que evangelizar es urgente porque hay muchos que están esperando.

Comentarios
luzmar luzmar
el 26/9/12
El mensaje del evangelio que es el mensaje del amor, produce frutos de luz cuando es transmitido de la misma manera osea con ¡¡¡ amor !!!.. lo demás es añadidura.
Nuestro Señor nos conceda esta gracia a todo su pueblo Santo disperso por toda la tierra.
La Virgen María interceda por que pronto esto se haga realidad hasta los confines de la tierra.
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katyuska katyuska
el 26/9/12
QUE tus palabras me sacien SEÑOR,que den sentido a mi vida.
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J. Reyes J. Reyes
el 26/9/12
El anuncio del Evangelio, es el rersultado de una experiencia personal con el Resucitado, un estilo de vida centrado en lo radical, un giro de 360° con respecto del amor.
Hay para ello un principio fundamental, y esto lo dice San Pablo: llevamos este tesoro en vasijas de barro, es la humildad de saber que no hemos sido nosotros, sino él quien nos ha elegido por pura misericordia.
Es finalmente anunciar en nuestra vida llena de cosas ordinarias lo extraordinario del amor de Dios. levándolo hacia los demás en el camino de la vida de los demás. Que Santa Teresita del Niño Jesús nos siga llenando de deseos de misión . AMÉN
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luis alberto luis alberto
el 26/9/12
El Evangelio, nos invita a salir de las comunidades de la Iglesia hacia el mundo que espera la Gran Noticia que nos tiene preparado el Señor a nosotros y a los que no se atreven a acercarse a la Iglesia por temor a que no son digno de recibir al Señor en la Eucaristía y posiblemente son más digno de quienes pariticipamos en las comunidades parroquiales.
Anunciemos la Buena Noticia a todos los rincones del mundo y principalmente a los enfermos y desposeidos.

Saludos.
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Joaquín Joaquín
el 27/9/12
Cómo nos urge desprendernos de nosotros mismos, de nuestro egoismo, de nuestra apatía. de nuestra esclavitud y saber ser libres de lo que nos ata para poder ir a los demás con nuestro testimonio de amor, con lo esencial, sin muchos accesorios, y así, viviendo primeramente nosotros el Evangelio, ese ir a los demás será, necesariamente más convincente. Es hora de poner en juego nuestras iniciativas, y el sentido de nuestro bautismo en un mundo marcado por el materialismo. Nuestro testimonio será capáz también de arrojar los demonios de nuestra época en cualquier lugar del mundo. Señor, danos valentía para evangelizar.
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