Comentario al Evangelio del

Fernando Torres Pérez cmf

 

      Se dice en castellano de los que se meten a discutir cosas inútiles y muy enrevesadas que se meten en cuestiones “bizantinas”. Es que parece ser que a los bizantinos les gustaba discutir y dialogar horas interminables aunque fuese de cosas tan inútiles como el sexo de los ángeles. Leyendo la primera lectura de este día, parece que en la comunidad de los corintios, también había muchos bizantinos a los que les gustaba dedicarse a discutir sobre cuestiones “bizantinas”. Porque el tema de la resurrección da mucho de sí. Si vamos a resucitar, ¿qué resucita: nuestra alma o nuestro cuerpo? Y si resucita nuestro cuerpo, ¿qué cuerpo va a ser: el que tenemos ahora o uno nuevo? Pablo trata de dar una respuesta pero todo se queda en atisbos, intuiciones, ideas difíciles de explicar en la realidad que nos toca vivir. ¿Qué es eso del hombre celestial?
      En el fondo, lo que nos quiere decir es que más allá de hablar de lo que no sabemos, y posiblemente no sabremos nunca, creemos en Jesús. Creemos que Dios le ha resucitado a una vida nueva y plena. Y creemos que Dios nos resucitará a nosotros también a una vida nueva y plena. Por eso, vivimos en la esperanza, porque creemos en un Dios de vida, que da y regala la vida a todos los vivientes. Y viviendo así es como somos ya esos hombres y mujeres nuevos, capaces de vivir la fraternidad y el amor con todos. Igual que Dios.
      La fe es la semilla que se ha sembrado en nuestro corazón. Como en la parábola del Evangelio, la Palabra de vida y esperanza ha sido sembrada en nosotros. Ahora es tarea nuestra acogerla, vivirla, hacerla crecer, multiplicarla, para que llegue a los corazones de todos, para que la fraternidad del Reino no sea un sueño imposible, convertido muchas veces en una pesadilla horrible, sino una experiencia de vida. Para que nadie se sienta excluido de la mesa del banquete del Reino. Vivir es así es dejarse de cuestiones “bizantinas” y aterrizar en la vida de cada día. Porque lo que Jesús nos pide no es divagar por los cielos sino transformar las relaciones con nuestros vecinos, acoger a los excluidos, compartir el pan con el hambriento, hacer que la justicia llegue a todos... Estas son las cuestiones “reales” en las que nos tenemos que comprometer los seguidores de Jesús.

Comentarios
gustavo gustavo
el 21/9/12
Los 1ros- les falla el CORAZON, con el corazón hay que recibir la alegría de la palabra, sentir que nos transmite (la vida de Jesús) esta vivencia de amor.
Los 2dos-les falla la MEDITACION todos los días no leen la palabra ni meditan, - mal hecho !!
Los 3ros-les falla EL AYUNO , no importa lo que tengas, comer opiparamente, de vez en cuando ayuna...
Los 4tos son CONSTANTES, leen el evangelio, lo meditan, y esto con un corazón abiert, noble

Bueno , un saludo y a laburar!!
Me gusta 0
Raul trujillo p Raul trujillo p
el 22/9/12
Nososotros como una semilla que germiha en nuestro corazon debemos regala siempre con la oracion el ayuno las obras buenas que hagamos con los mas nesecitados espesialmente los pobres de espiritu
Me gusta 0
escribir comentario
Por favor escriba las letras como se muestran.