Comentario al Evangelio del

Fernando Torres Pérez cmf

 

 

      Las dos lecturas de este día son bien sabrosas y dignas de recibir nuestra atención. Pero  podemos tener el peligro de fijarnos en los elementos o puntos más llamativos y dejar otros aspectos, también muy interesantes, en la sombra.
      En la primera lectura Pablo alude a la tradición que ha recibido, procedente del Señor. Se trata de la institución de la Eucaristía. Sin duda que es el punto central de esa lectura. Sin duda, que ya hemos meditado muchas veces en esas palabras que todos los días se oyen en la celebración de la Eucaristía.
      El Evangelio parece que está escogido adrede porque es el relato de la curación del criado del centurión. Es éste el que pronuncia las palabras que los cristianos llevamos repitiendo en la celebración de la Eucaristía desde hace siglos, justo antes de recibir la comunión: “Señor, no soy digno de que entres en mi casa...”
      Son dos buenos puntos para nuestra meditación. Los dos relacionados con la Eucaristía. Los dos nos hablan de la entrega gratuita del Señor. No somos dignos pero el amor y la entrega es más fuerte que cualquier indignidad. El amor es así. Y el amor de Dios lo es más.
      Son dos puntos tan luminosos que es posible que dejen en la oscuridad otras líneas de estas lecturas que también tienen su interés. Por ejemplo, el hecho de que, si Pablo relata la institución de la Eucaristía es a propósito de la desunión manifiesta con que parece que los corintios celebraban la Eucaristía. Cada uno mirando a su propio interés, a lo suyo, sin importarle un pimiento lo que les sucediese a los otros, si tenían para comer o si se quedaban con hambre. Pablo acentúa así un elemento esencial de la Eucaristía: la celebra siempre una comunidad unida en todo. Sin unidad ni hay Eucaristía ni presencia ni nada que valga la pena. Unidad, claro, basada en el respeto y el cariño.
      En el Evangelio también hay que rescatar otro hecho que queda en la sombra: Jesús cura al criado de un centurión, un romano. Dice de él que tiene una fe como no ha visto en todo Israel. Interesante recordar que para Jesús no hay fronteras, idiomas, culturas... La fe marca un punto de unión que es el que nos hace participar conscientemente de la mesa de la Eucaristía.
      Son dos pequeños asuntos que pueden quedar en la sombra en estas lecturas pero que completan e iluminan el significado de los primeros.

Comentarios
Silvia Silvia
el 17/9/12
La fe es el regalo mas grande que he recibido, Dios para mi lo es todo a partir de ese hermoso regalo, no lo tenia, lo admiraba en mucha gente. Me enseñaron que tenía que pedirlo y asi me fue dado. Aunque a la luz de los años, deduzco humildemente que ya la tenía.
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Rubén Rubén
el 17/9/12
Quisierá tener la Fé del Cinturión y la humildad de reconocer que en Dios todo lo puedo.Hoy sufró esá debilidad...porque no sé como comunicarme con Ël...que és Mi Señor
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lorenzo chavez lorenzo chavez
el 17/9/12
MMMM
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jose manuel jose manuel
el 17/9/12
Hubo un tiempo, en el siglo XVI, en que se podía viajar de Méjico a Filipinas, pero para realizar el tornaviaje había que completar la vuelta al mundo. Un día un grupo de hombres, en un barco, intuyeron que igual que existía la corriente marina que los llevaba de Méjico a Filipinas tenía que existir otra, al norte y a través de Japón que desde Filipinas los devolviera a Méjico. ¡Menudo ahorro de tiempo! Alguien les preguntó: ¿Y si tal corriente no existe? Más vale, respondieron los del barco pues no tenemos plan B. Encontraron lo que buscaban y, desde entonces, las comunicaciones del imperio español mejoraron de manera notoria. Siempre he admirado la FE de ese grupo de hombres.
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Joaquín Joaquín
el 18/9/12
Me llaman mucho la atención las actitudes del centurìón romano. Por ejemplo, que es conciente de los prejuicios de los judìos (o sea, por el hecho de ser él pagano), que según ellos no podía recibir a Jesús en su casa, por la cuestión de la impureza legal. De hecho me impacta también con qué fuerza vive el centurión el valor de la humildad: "no soy digno de que entres en mi casa..." (como dice el comentario al Evangelio: relación con la Eucaristía). Por otro lado, cómo se destaca el amor, la caridad que tiene por su sirviente (esclavo?). Y claro, ¡cómo destaca Jesús tan justamente la fe del Centurión romano!. Otro detalle que me llama la atención por parte de los judíos amigos del centurión que le dicen a Jesús: "merece que le hagas el favor, quiere a nuestro pueblo » ver comentario
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George George
el 18/9/12
Dios nos regala cada dia la vida, y a todos los Cristianos la FÉ que es una muestra de amor de Dios hacia nosotros, muchas veces rechazamos ese regalo y ese amor que él nos ofrece; de la palabra de Dios hay que rescatar muchas cosas y poner en práctica sus enseñanzas, demostrar los buenos frutos que el nos alimenta por el evangelio. Dios es Amor.
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