Comentario al Evangelio del

Conrado Bueno, cmf

Un cristiano creíble

Cafarnaún no es Nazaret; es más receptiva a la palabra y a los signos de Jesús. Por eso, la reacción de su gente es tan distinta ante la presencia en la sinagoga del profeta de Nazaret. Aquí el asombro y la admiración es permanente; todos resaltan insistentemente la autoridad soberana con que actúa Jesús: “Hablaba con autoridad”, “¿Qué tiene su palabra?”, “Da órdenes con autoridad”. Todo sucede ante la victoria de Jesús sobre las fuerzas del mal de un endemoniado.

La autoridad de Jesús tiene una fuente muy clara. En él se funden la palabra y la obra; decía y curaba; sentía lo que decía y hacía lo que decía. Como que Jesús era la verdad, y con él llegaba el Reino de la verdad y del amor. Todo sonaba a verdadero; nada olía a falso, a hipocresía, a ganas de figurar. No es extraño que el evangelista apunte que las noticias de Jesús llegaban a toda la comarca. La gente sabe captar el buen mensaje. Lo contrario de los fariseos de los que censura el evangelio: “Haced lo que ellos dicen, no hagáis lo que ellos hacen”.

Credibilidad. Acaso sea esta palabra el nombre de la autoridad que la Iglesia, que los cristianos necesitemos en nuestro testimonio. Que aquello que decimos y hacemos resulte creíble. Que en los demás suscite aceptación cordial, aun dentro de las limitaciones. No significa que, de entrada, seamos santos, sino que nos vean en camino. No hace falta que nos presentemos como salvadores pero sí gente que se abre a la salvación.

Que sea una autoridad “moral”. Lo ha dicho Benedicto XVI en Friburgo y lo atestigua la historia reciente. En la medida en que nos despojamos del poder mundano va creciendo (auget-auctoritas) la autoridad interior espiritual. Todavía nos queda eliminar mucha costra poco evangélica que, en el ejercicio de la autoridad, ha dejado el  peso y el paso de la historia. Todo se andará.

Y, por supuesto, la autoridad de un testigo de la Iglesia crece cuando se adivina pronto que ese cristiano es sincero, que es el corazón el que habla, que no se busca a sí mismo sino al que le ha enviado, que siente de veras lo que comunica. Es decir, que Dios habla por él.

Comentarios
irma castañeda irma castañeda
el 3/9/12
Hermosa reflexión, clara y transparente. A veces nos place juzgar a los demás, aunque para ello tengamos que actuar hipócritamente justificando o "tapando" nuestros errores.
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gustavo gustavo
el 4/9/12
Gracias Conrado.
La firmeza de Jesús
Ser firmes con el demonio, no aflojar ni relajarse nunca.
Esta capacidad hay que pedirla constantemente.
Ese poder sobre el mal queremos heredar de ti Padre, para vivir en paz y no distraernos con la tentación constante y el desorden del mundo.
Que nuestro interior sea una pradera llena de flores donde corra una brisa de esperanza
Somos firmes, nuestros pasos seguros y cuidadosos y no cedemos ante la tentaciones .tu palabra nos protege del mal y como somos constantes en la lectura del evengelio vos nos ayudás.
Un saludo desde Argentina
Gustavo
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jorge luis jorge luis
el 4/9/12
eso es lo que hace falta en la iglesia vivir lo que se predica.
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Jacky Former Jacky Former
el 4/9/12
… Hablaba con autoridad. Era convincente. Era auténtico por su coherencia. Esto le daba su gran carisma de líder. El poder (daba ordenes), lo ejercía solo sobre el mal. San Pablo aprendería bien esto y mas tarde recomendaba a los Romanos : “ No os dejéis vencer por el mal, antes bien combatid el mal con el bien” ( Rom 12,21)
Autoridad y poder. No son sinónimos, y Jesús da prueba muy clara esto, y la imagen que da Lucas de él recogiendo los comentarios de las gentes de Cafarnaun me parece un interesante argumento de reflexión para nosotros hoy.
Pero siendo un líder, Jesús no era un jerarca. La jerarquía por su naturaleza ejerce legítimamente el poder, pero cuántas veces de manera poco transparente; y en cuantas ocasiones da pruebas de una ostentosa y lamentable fa » ver comentario
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vicente condori vicente condori
el 4/9/12
A veces pensamos que por nosotros un hermano se convirtió e ingresó a nuestra iglesia, pensamos que hemos sanado a un enfermo, pensamos que por nuestro propio esfuerzo hemos ascendido en nuestro centro de trabajo, pensamos que lo que tenemos lo hemos ganado, etc. Pero no somos capaces de dar gracias a Dios por todo esto. Debemos de reconocer que es el Señor, su espíritu, que ha obrado en nosotros. Sólo él es capaz hasta de expulsar los espíritus inmundos. Gloria y alabanza al Señor. Bendito y alabado sea el Señor.
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Rándal Arias Rándal Arias
el 4/9/12
No resulta fácil ser un cristiano creíble, pero este comentario nos dá luces para esforzarnos. Es valioso la guía del Papa, en cuanto a ir despojándonos de lo mundano; para ir creciendo en la misma medida, nuestro ser espiritual.
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sofi pulido sofi pulido
el 5/9/12
Difícil pero no imposible lo que nos pide nuestro Señor Jesús, ser creíble predicar con el ejemplo, no hace falta que evangelice casa por casa, es la actitud la que da testimonio del cambio que el Evangelio va suscitando en mi persona, gracias Señor por tu amor y misericordia.
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Jose Luis Jose Luis
el 5/9/12
Es delicioso para el alma, leer o escuchar a un mensajero de Cristo movido por el Espiritu Santo.
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Enrique Uribe Enrique Uribe
el 4/9/12
Gracias por este trabajo de evangelizacion. Si, tenemos que ser coherentes en nuestra vida cristiana y encarnar dia a dia, con la ayuda de la gracia de Dios, aquello que decimos creer. Es decir, Cristo y su evangelio de salvacion.
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