Comentario al Evangelio del

José María Vegas, cmf

Lo que mancha y lo que limpia

Existe un fuerte contraste entre, por un lado, el mandato de Moisés de no añadir ni quitar nada a la ley y, por el otro, los reproches de los fariseos a los discípulos de Jesús en nombre no de la ley mosaica, sino precisamente de una añadidura espuria a la misma, “la tradición de los mayores”. Sin embargo, cuando se lee la ley de Moisés en los libros del Pentateuco se entienden las añadiduras que la historia ha ido haciendo: las normas mosaicas, tanto las referidas a la pureza ritual como a muchas otras cuestiones, no son tan detalladas como para dar respuesta a todas las situaciones que la vida plantea en la práctica. En esta como en cualquier ley es inevitable que se produzcan situaciones dudosas, que la ley no reglamenta con claridad y que requieren interpretaciones, correcciones o añadiduras. Es así, probablemente, como se generan las “tradiciones de los mayores”. El problema es que esto puede llevar, y lleva con frecuencia, a un cumplimiento mecánico de normas puramente externas que acaban apartando del espíritu original con el que nació la ley. La ley de Moisés, que trata de institucionalizar el acontecimiento salvífico de la liberación de Egipto y expresa la alianza de Dios con su pueblo, para que aquella salvación se prolongue en la historia, acabó convirtiéndose en un complejo y asfixiante entramado de normas, imposible de cumplir para la gente sencilla e iletrada, y que servía más para condenar que para salvar.

¿Cómo entender entonces la exigencia de Moisés de no añadir ni quitar nada, si resulta que esto es un imposible? Probablemente hay que entenderla de manera más cualitativa que cuantitativa, como la fidelidad a una ley que no se reduce a una reglamentación externa, sino que es expresión de una Palabra creadora y salvadora. Cumplir no es ejecutar externa, mecánicamente, sino “cumplimentar”, llenar, dar plenitud. Y esto, como sabemos, se realiza en Jesucristo, que no ha venido a abolir la ley, sino a llevarla a perfección (cf. Mt 5, 17). La ley de Moisés es realmente incomprensible y en la práctica se convierte en opresiva sin esta relación con la Palabra viva de Dios. Ya los profetas tuvieron que recordarlo continuamente. Y esa misma Palabra se ha encarnado en Jesús y se ha perfeccionado en la ley del amor. Es posible cumplir y perfeccionar la ley escuchando, acogiendo y poniendo en práctica esta Palabra cercana, dialogante, comprensible.

Es lo que nos recuerda de manera vívida Santiago en la segunda lectura. La palabra que salva da vida, nos engendra. Y lo hace desde dentro, pues, como semilla, ha sido plantada en nosotros. Por eso, no debemos sólo escucharla como si fuera una voz externa y extraña, sino que debemos darle cabida en nosotros, dejar que nos purifique por dentro y permitir que, desde dentro, guíe nuestras acciones y nuestra vida. Eso significa ponerla en práctica. Y la puesta en práctica se traduce necesariamente en obras de amor y misericordia con los necesitados en sus tribulaciones.

Así pues, aunque resulte inevitable que “los mayores”, esto es, la experiencia histórica y los nuevos problemas que van surgiendo en ella, hagan sus añadiduras y formen sus tradiciones, su validez dependerá de si sirven a la Palabra, a la vida que esa Palabra engendra, a un mejor cumplimiento y puesta en práctica de la misma; o si, por el contrario, se convierten en esquemas rígidos de comportamiento que coartan la libertad y la apertura creativa a la novedad de la historia, y sirven sobre todo para condenar a los que no se atienen a ellas. En una palabra, el criterio de discernimiento de las distintas tradiciones es la misericordia.

Las críticas de los fariseos a los discípulos de Jesús se centran en esta ocasión en la cuestión de la pureza ritual, que se había convertido para ellos en algo obsesivo, pero entendido en su sentido más externo y superficial. Poco que ver con lo nos recuerda Santiago en relación con la acogida y el cumplimiento de la Palabra: aquí “no mancharse las manos con este mundo” no significa contravenir elementales medidas de higiene, sino evitar que los criterios de este mundo impidan los frutos de misericordia de la semilla de la Palabra plantada en nuestro interior. Jesús aprovecha la ocasión para recordar el origen y la fuente de la impureza religiosa: no las cosas de este mundo, creadas por Dios y en sí buenas, no el polvo de la tierra ni determinados alimentos, sino las intenciones torcidas del corazón humano. El origen del mal y la impureza hay que buscarlo en la propia voluntad, en las motivaciones egoístas y desordenadas. Y Jesús ha venido para sanarnos por dentro, de manera que podamos actuar hacia fuera de un modo acorde a la voluntad de Dios, que es una voluntad de vida, de amor, de perdón y misericordia.

Los cristianos tenemos conciencia de que nuestra fe conlleva ciertas obligaciones y de que “tenemos que cumplir con ellas”. A veces, algunos ven en esto una actitud farisaica que se queda en el mero cumplimiento externo, y reaccionan diciendo, por ejemplo, que “lo importante no es ir a misa sino ser buena persona y ayudar a los demás”. Aunque podemos entender estas reacciones, tenemos que tener cuidado con su unilateralidad. En primer lugar, porque ir a misa y actuar con bondad no son cosas incompatibles: no sólo porque, cosa obvia, se puede “ir a misa y ser buena persona”, sino porque participamos de la Eucaristía precisamente para, en unión con Cristo, hacernos mejores personas. Y, en segundo lugar, porque en esta crítica se cae en el fondo en lo mismo que se critica: se reduce el “ir a misa” (u otras prácticas cristianas) a una mera formalidad externa, descuidando su verdadero sentido. Para actuar de acuerdo al espíritu cristiano hay que estar en comunión con Cristo; y esa comunión se realiza de manera privilegiada en el memorial de su Pasión que él mismo nos mandó realizar; es posible vivir como Cristo vivió si escuchamos su Palabra y comemos el pan y el vino que son su cuerpo y su sangre. Es decir, si “ir a misa” se reduce a una formalidad que “cumplimos”, sin dejar que su significado penetre en nosotros, que nos hace sentirnos justificados y que, además, nos lleva a juzgar y condenar a los demás, a los que no cumplen, entonces sí, entonces estamos reduciendo el gran don de la Eucaristía a una “tradición de nuestros mayores”. Pero si, por el contrario, a pesar del aburrimiento o la pereza que a veces nos embarga, tratamos de hacer de la Eucaristía un encuentro vivo con la Palabra y la persona de Cristo, entonces estaremos purificando nuestro interior de las maldades que hacen impuro al hombre, y abriendo nuestro corazón a las buenas obras del amor en las que consiste la religión pura e intachable.

Comentarios
Augusto Augusto
el 2/9/12
La desobediencia a la voluntad de Dios me impide ACOGER a Jesucristo nuestro Señor, por eso soy poco acogedor a la PALABRA a mi PROGIMO. Mi trabajo es animar a mis hermanos para que juntos acojamos a nuestro Salvador y así nuestro Iglesia será más ACOGEDORA
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Daniela Daniela
el 30/8/12
Muy bueno el comenario me ha iluminado mucho
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victoria victoria
el 31/8/12
Los fariseos,y maestros de la ley;preguntaron a Jesús:
¿Por qué tus discípulos, no siguen la tradición de
nuestros antepasados?
El,les dijo:"Escuchadme todos y atended."
Nada de lo que entra de fuera,puede hacer impuro al
hombre.Lo hace impuro;lo que sale de su corazón.
Como son:los malos pensamientos,los robos,los vicios
los asesinatos,la codicia,la maldad,el engaño,el orgullo,
la envidia,la falta de juicio...
Les dijo esto;porque a los judios, les preocupaba mucho más el cumplimiento de la ley que la actitud del
corazón.Pagaban el diezmo,pero olvidaban la fe y la
misericordia.
Tal vez;también nosotros,hablamos de caridad o de
justicia,y somos los menos caritativos y los menos
justos.Escuchemos a jesús,que nos dice:"Purificaos por dentro,y así será puro el exter » ver comentario
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sergio sergio
el 31/8/12
muy comentario, gracias.
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celiacon celiacon
el 1/9/12
iluminame señor para seguir tu palabra
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Carmen Carmen
el 1/9/12
Muy impotante es muy bueno y ayuda a formar en la verdad y no andar por las ramas
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Paola2012 Paola2012
el 1/9/12
me encantó el comentario. Gracias!
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Beina Zoto Beina Zoto
el 2/9/12
Me encanto los comentarios
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markantonino markantonino
el 2/9/12
es lo que necesitamos abrirnos a la verdad gracias Dios, graias Iglesia catolica...
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ENCARNA ENCARNA
el 2/9/12
MUY BUENO EL COMENTARIO, NOS PUEDE AYUDAR MUCHO A CENTRARNOS Y TAMBIÉN A DAR RAZÓN DE NUESTRA FE Y SUS PRÁCTICAS ANTE NUESTROS HIJOS.
GRACIAS
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gustavo gustavo
el 2/9/12
El corazón guarda deseos desviados, que cubrimos con fantasías.
Entre las fantasías están
los viajes,
una casa lujosa,o auto lujoso
una relación amorosa con alguien que no es mi pareja,
desentenderme de los problemas ajenos
no animarme a escribir cosas nuevas respecto lo religioso
una vida descansada,
conservar cosas que no uso y que le pueden servir a los demás
no defender ante mis amigos, la pureza de la belleza femenina
no defender ante todos el compromiso matrimonial
no exponer a la masturbación como un grave desorden
no tener compasión por la gente que sufre guerras, injusticias
creer que un cura, un profesor, un ídolo es más persona y mejor que yo mismo





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WILLIAN MARQUEZ WILLIAN MARQUEZ
el 2/9/12
NECESARIO CULTIVAR NUESTRO SER CRISTIANO, PARA QUE ACTUEMOS DESDE NUESTRO SER, LLAMADOS POR EL BAUTISMO A ACTUAR EN EL NOMBRE DE CRISTO. A VENCER EL MAL A FUERZA DE BIEN. LOS QUE NOS HACE IMPUROS ES LO QUE SALE DE NUESTRO CORAZON CUANDO NO ESTA CENTRADO EN CRISTO, EN EL BIEN Y LA VERDAD.
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María Belén María Belén
el 6/9/12
me parece perfectos todos los comentarios y también toda la lectura...
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valerie valerie
el 7/9/12
me parecio muy bonito
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Sara Gomez Sara Gomez
el 8/9/12
Señor Todo Poderoso Te Vendigo Amen .
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Consuelo Alzate Consuelo Alzate
el 30/9/12
La iglesia católica esta ofreciendo cada día muchos medios para que un ser humano sea autentico, la misma palabra de Dios es clara solo que algunos nos hemos ido por lo que los medios de comunicación nos ofrecen y que muchas veces son contrarias al plan de Dios.
vemos lo malo como bueno y a lo bueno lo cuestionamos.
abramos nuestros ojos y que sea Jesús que nos guie.gracias
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consuelo consuelo
el 30/9/12
muy buen comentario..me ha ayudado mucho a ser un buen católico
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ludys maria ludys maria
el 11/10/12
que buen comentario
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