Comentario al Evangelio del

Pedro Belderrain, cmf

Disculpen que me vaya por las ramas incluso más que otros días. La Iglesia nos propone hoy el comienzo del capítulo 23 de Mateo; volveremos a él el lunes y el martes próximos. ¿Lo escucharemos de verdad?

En el París de 1968 un físico español repartía octavillas a la salida del metro. De repente, apartándose de la reacción de casi todos los demás viandantes, un hombre se dio la vuelta: “¡pero si el papel que usted me ha dado está en blanco!”. “Claro -respondió el militante español-, está en blanco para que usted lo rellene”.

¿Con qué actitud entramos a diario a leer los comentarios de Ciudad Redonda? Demos un paso más: ¿con qué actitud nos colocamos ante la Palabra de Dios de cada día? No dudo de las sanísimas intenciones de la mayoría de nosotros. Pero no está de sobra que nos hagamos algunas preguntas: ¿qué vengo buscando?, ¿a qué estoy dispuesto/a?, ¿qué hemos ido a ver ‘en el desierto’ (Mt 11, 7)?...

Habrá quien lea los comentarios sin leer siquiera los textos sagrados; me temo que algo falla. Habrá quien busque sobre todo palabras ‘para otros’ (qué decir a los fieles, a los chicos de catequesis, a…); ¿y lo que la Palabra nos tiene que decir a cada uno? ¡Cuidado!

Habrá quien busque que la octavilla esté bien llena, y las propuestas de acción bien claras… Los trozos en blanco nos ponen nerviosos. Hace unas décadas se hablaba mucho del miedo a la libertad. Está claro que también tenemos miedo al amor y al compromiso, y al camino compartido y a la corrección… Es admirable que busquemos ayuda, pero tengamos cuidado: hay pasos y respuestas que sólo cada uno de nosotros puede dar. Para ello hay mucha Palabra que escuchar y mucho silencio que hacer. Caminamos. Como siempre, María, silenciosa y sonriente, nos acompaña: vamos bien. ¡Feliz fin de semana!

Comentarios
ÓSCAR IVÁN ÓSCAR IVÁN
el 25/8/12
Considero muy acertado el comentario. De verdad muchas veces llegamos aquí sólo con el afán de encontrar palabras bonitas para impresionar a los demás, o bueno, en el mejor de los casos para suscitar en ellos un encuentro con la Palabra. pero y nosotros?
Muy bien, apoyo la moción.
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gabriela torres gabriela torres
el 25/8/12
considero muy acertadoel comentario.muchas veces llegamos aqui con el afan de encontrar palabras bonitas para impre cionr a los demas.
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Juan Diego Juan Diego
el 25/8/12
La clave está en el segundo 'paso'de la Lectio Divina: ¿qué me dice (a mí personalmente) la Palabra? Para eso es imprescindible el silencio interior. Dios nos habla a través de la Palabra, siempre, y personalmente a cada uno de nosotros. El silencio no posibilita la escucha, y ésta es parte importantísima en la oración. Cuantas veces la oración se compone de alabanzas, súplicas, agradecimeitnos, peticiones (sobre todo pedimos, lo que necesitamos, claro) etc. sin dejar paso a esa escucha, a la que unicamente podremos acceder a través del silencio interior; dejo de 'decir' para que Él me 'diga'.
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Augusto Augusto
el 25/8/12
Todos los profetas acojemos, escuchamos, proclamamos y damos testimonio con nuestra vida lo que Dios nos dice a traves de nuestra oración, Eucaristía, penitencia y actos en su voluntad; este es mi altar de sacrificio en mi templo donde ofresco humilde cada día mi conversión para llegar a la salvación que Jesucristo nuestro Señor nos regala con y en su Santo Espíritu, para gloria del Padre Santo rico en misericordía.
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sofi pulido sofi pulido
el 25/8/12
En mi caso aprecio tanto el comentario porque me aclara la interpretación que me llega de la palabra de Dios, y me sirve para compartirlo con mis hermanos que no tienen el acceso a este medio, gracias Señor Jesús por tu amor.
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Evangelina Evangelina
el 25/8/12
Estoy de acuerdo, la verdad a mí me encanta leer la Palabra de Dios, estoy en un ambiente muy intelectual en donde Dios no se nombra y trato, desde mi pequeñez de iluminar con la luz que Dios me da. Sólo les pido que en el comentario sí expliquen el Evangelio del día ¡¡Gracias!!
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Celita. Celita.
el 25/8/12
Gracias hermano, siempre busco ciudad redonda, porque me ayuda a crecer espiritualmente, por el enfoque que ves a través de la vida en sí, por la Lectio Divina, la veo personalmente, y como debo actuar en mi diario caminar,
realmente en muchas ocasiones me cuesta rellenar la hoja en blanco, pero lo tengo que hacer para ir avanzando en el crecimiento a la santidad. Que Dios te bendiga hermano Pedro Belderrain.
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