Comentario al Evangelio del

Pedro Belderrain, cmf

Han pasado doce años pero recuerdo perfectamente la escena. La señora Teresa, madre y abuela, hoy casi centenaria, entró en la sacristía. Sus hijos desempeñaban cargos muy relevantes en varias de las mayores empresas y bancos del país: “Rece mucho por ellos, padre -me dijo- es muy difícil ser banquero y justo a la vez”.

Como vemos en el Evangelio, Jesús lo dijo con otras palabras, pero sobre todos nosotros gravita una amenaza que quizá es sobre todo una constatación: ¡qué difícil es acoger el Reino, gozarlo, si hemos llenado nuestra vida de otras muchas cosas, especialmente del dinero y de su deseo! Hemos de preguntarnos sin cesar si no hemos vendido el corazón a otros ídolos.

Pero en estos tiempos en los que la pobreza y la injusticia siguen campando a sus anchas por muchas partes del mundo mientras en otras nadamos en lo que hemos llamado ‘la crisis’, hay que elogiar en voz alta a quienes se han arriesgado a crear empresas, mantienen con valentía puestos de trabajo, han renunciado a parte de su bienestar para compartir con otros, pelean por el bien común e intentan desempeñar su trabajo honestamente (¡incluso en la banca!). Hay un discurso panfletario que demoniza inmediatamente palabras como ‘empresario’, ‘dueño’, ‘banquero’ y no refrenda muchas veces su aparente profecía con una vida evangélicamente más coherente.

Palpémonos todos la ropa antes de levantar el dedo contra el prójimo. Confrontémonos con la Palabra de Dios y con su Espíritu; Él nos inspirará qué hemos de hacer.

Comentarios
manuel manuel
el 21/8/12
Hola a todos.

Para mi desde hace muchos años, digo que el verdadero dios que hay en este mundo es el dinero. Gracias a Dios, ese no es mi caso.
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jesus ramon jesus ramon
el 21/8/12
Sabio comentario, ¡ totalmente de acuerdo !.
Lo paso a algunos más que conozco.
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vicente condori vicente condori
el 21/8/12
Como Cristo ser pescadores de nueva humanidad y compartir su estilo de vida y misión. Nos compromete a vivir en absoluta solidaridad con el prójimo y con el universo y por tener como único tesoro el amor de Dios.
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