Comentario al Evangelio del

Pablo Largo, cmf

Queridos amigos:

Reaparece el grano de mostaza, esta vez como patrón para medir el tamaño de nuestra fe y de su eficacia. En el combate contra el mal, en el diario afán por expulsar demonios que sojuzgan o merman la vida de las personas o la propia vida, ¿qué confianza tenemos en Dios, cómo nos apoyamos en Él?

Los discípulos habían recibido el poder de arrojar demonios, como también el de curar a los enfermos. Podían sentirse perfectamente legitimados para la tarea de exorcistas, no los podía acusar Jesús, ni nadie, de que pretendían grandezas que superaran su capacidad. De hecho, fueron enviados en misión con ese poder y ese objetivo. Pero en esta ocasión fracasan. ¿Por qué? Jesús no les había retirado la confianza ni los había destituido de su función. Pero fallan, lo que significa que una vez más van a comprobar el estado de su fe, estado que con tanta frecuencia denuncia el evangelista: era pequeña, raquítica; se dejaba afectar por la duda; necesitaba madurar, crecer, consolidarse.

En nuestro camino de discípulos, ¿en qué momentos flaquea la fe? ¿Ponemos la confianza en Dios? ¿Nos trabaja más bien o acaso nos habita secretamente el sentimiento de que nada puede cambiar, de que todo va a seguir igual, de que no vale la pena creer, amar y servir, de que no tiene sentido vivir y transmitir el evangelio, de que “la cultura dominante” es la verdadera fuerza de la historia que es sensato acoger y acatar?

En el relato que ofrece Marcos de este mismo episodio, el padre suplica a Jesús: «¡Creo, pero ayúdame a tener más fe!». Esta misma puede ser nuestra oración, en particular si se da en nosotros cierta tendencia a ese fatalismo que no deja resquicio a Dios ni acepta la acción de su Espíritu en los hombres.

Vuestro amigo
Pablo Largo

Comentarios

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Gustavo
Gustavo

el 11/8/12
No nos tenemos que olvidar que en realidad es Dios, ( el amor, la verdad, como lo llamemos) quien nos hace crecer.
A veces nos olvidamos del poder de Dios, del poder del amor, del poder de la verdad.
Digamos mas bien , apoyo mi persona en Ti, creo que vos sos mi guía y no me preocuparé más, porque sos Vos quien lleva mi alma a donde solo Tu sabes.
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gricelda
gricelda

el 11/8/12
Es muy cierto. los sistemas gubernamentales, nos dejan muchas veces ese sinsabor de que nada va a cambiar, ¿pero, donde quedarìa mi fe?, yo, particularmente estoy convecida de que cuando uno camina con el Señor y El es el Señor de Señores en mi vida, nada me ha de quebrar, solo hay que pedirle a EL mucha fe
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anonima
anonima

el 24/9/12
los dicipulos no pueden entender la dimension y la fuerza de la fe ¿ y nosotros ?.
la imagen de trasladar una montaña a el mar es elocuesto y por demas sugestiva
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