Comentario al Evangelio del

Pablo Largo, cmf

Queridos amigos:

«Mío es el juicio» –dice el Señor–. Es un mensaje que libera: te exime de la imposible tarea de meterte a juez definitivo de la gente. Es un mensaje que está en su sitio: solo Dios escruta las conciencias. Tú, sin duda, harás tus apreciaciones sobre las personas, valorarás conductas, te mostrarás conforme o contrario a leyes humanas; pero el juicio definitivo sobre la realidad moral y teologal del otro es competencia de Dios.
Albert Camus escribió en La caída un texto que J. Ratzinger citaba en su libro Fe y futuro. Decía un personaje a su interlocutor: «Créame, las religiones se equivocan a partir del momento en que hacen moral y fulminan con mandamientos. No se necesita a Dios para crear culpables y castigar. Nuestros semejantes bastan, ayudados por nosotros mismos. Usted ha hablado del Juicio Final. Permítame que me ría respetuosamente. Le estaba esperando a pie firme: he conocido algo mucho peor, que es el juicio de los hombres. […] ¿Y entonces? Entonces la única utilidad de Dios sería garantizar la inocencia y yo más bien vería a la religión como una gigantesca empresa de lavandería, algo que por otra parte ya fue brevemente, durante solo tres años, y no se llamaba religión». Y añadía Ratzinger: «La fe en el futuro, de la que hablamos al afirmar que la fe de Abrahán es perfeccionada en Jesús, solo es promesa, solo es esperanza, solo es realmente ofrecimiento de futuro porque simultáneamente promete la tierra del perdón».

La Iglesia no es aquí y ahora una Iglesia de los puros e impecables. Es una Iglesia de pecadores en que cada uno estamos llamados a llevar la carga del hermano, si bien, para brillar como el sol del futuro Reino de Dios, hemos de ser luz ahora y aquí, y Jesús nos espolea a que secundemos las llamadas que nos dirige en su evangelio, en particular en su discurso del monte.

Podemos, pues, juntar, estos dos mensajes: uno, el de no juzgar, y aceptar pertenecer a una Iglesia que no es la de los sin pecado; dos, responder nosotros a la llamada del Señor a ser justos. Así, teniendo para los demás entrañas de misericordia y con nosotros un corazón no complaciente ni autosatisfecho, nos reiremos del juicio.

Vuestro amigo
Pablo Largo

Comentarios

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P. Óscar
P. Óscar

el 30/7/12
Que ciertas y que verdades son las palabras de nuestro papa. Estas palabras me ayudan para la homilía de mañana. Gracias Ciudad Redonda, Dios os bendiga.
P. Óscar.
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Apreshalomen
Apreshalomen

el 31/7/12
ok , pero acuerdense que La Luz del Mundo verdadera que alumbra a TODA la humanidad es El Señor.

la luz que se refiere en la orden Santa y sacra de que se sucita en la Biblia , quiere decir que : .-seais luz (no la Luz Reina de la Emanación universal), la luz en ustedes que deben de transmitir, en este caso se refiere(ia) a Israel, pero no el país geopolitico de hoy en referencia directa claro está (aunque incluidos están los elegidos de esas zonas del oriente tambien por supuesto, donde el Profeta de profetas no fué profeta en su tierra). Israel(nominacion metaforica valga la redundancia), como luz de las naciones. EL es el Rey de La Luz, por lo tanto el Administrador Magno, y dice .-Juan 12:36-"Crean en la Luz, mientras todavía la tienen, para que pertenezcan a la luz.."(es c » ver comentario
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Israel
Israel

el 31/7/12
Dejemos a Dios ser Dios, busquemos en nuestro silencio interior, y el silencio nos llevara a cuidar de nuestros hermanos.
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Gustavo
Gustavo

el 31/7/12
Gracias Pablo
Nadie sabe exactamente en que lugar Dios lo tiene a uno.
Podemos estar bien considerados o no.
Hasta el final de nuestras vidas estamos con la incertidumbre.
La vida es un deporte, nos entrenamos para llegar a la meta que es ser testigos de Jesús.
Nos levantamos temprano para aprovechar el día y dedicárselo a Dios.
Lo primero que hacemos es leer el evangelio y meditarlo.
Después nos ponemos a diagramar el día, teniendo objetivos claros y prácticos que nos llevan a avanzar en nuestra tarea apostólica, ( simplemente cumpliendo con lo que tenemos que hacer)cuando llega el final del día, recapacitamos sobre lo que hicimos y rezamos para luego descansar.
Gustavo
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Augusto
Augusto

el 31/7/12
El que tenga oidos que escuche, por la fe en nuestro Señor Jesucristo tenemos esperanza, y el don de la fe la recibimos al darnos cuenta y acoger la misericordia de Dios que nos ama a pesar de nuestros delitos.
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luzmar
luzmar

el 31/7/12
Así es, los que necesitan de médico son los enfermos, los sano no. Los que nos reconocemos pecadores por gracia de Dios , vamos en ayuda para que el haga la obra en nosotros y nos saque de las tinieblas a la luz, el que piense que en la iglesia solo hay santos , pues esta engañado porque es todo lo contrario estamos allí para ser podados, limpiados, purificados, acrisolados y llegar a la estatura de Cristo .
Con la ayude del Espíritu Santo y por la misericordia de Nuestro Dios. María Santísima ruega por toda la iglesia por su pronta manisfestación en Cristo Jesús.
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CARMEN S
CARMEN S

el 31/7/12
GRAcias jesus por la opurtunidad de salvacion que medas cada dia que no se me olvide en el juicio solo me juzgaras por el amor que ame sin juzgar .
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ELizabeth
ELizabeth

el 31/7/12
siempre participo de los comentarios de la lectura asi se aprende mas cada dia sigan adelante
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