Comentario al Evangelio del

M.E.

Queridos amigos y amigas:

Los creyentes descubrimos en los profetas a personas capaces de leer los acontecimientos históricos con los ojos de Dios. Ellos miran el mundo, ponen nombre a cada cosa, se fijan en lo grandioso y especialmente en lo que pasa desapercibido, denuncian injusticias concretas, defienden al débil, ... y al final, abren la puerta a la esperanza, con una fe ciega en que el mal no tiene la última palabra en nuestra historia. En medio de la injusticia mayor sienten que no están solos, que Dios sigue acompañando al mundo, empeñado en que su proyecto siga adelante. De esto último nos habla hoy Miqueas, cuando hace su confesión de fe: ¿Qué Dios hay como tú, que se complace en ser bueno?

Por desgracia, nuestra sociedad y nuestras comunidades cristianas necesitan seguir oyendo este mensaje y convencerse de que éste es nuestro Dios. Muchas veces, al hablar de la fe cristiana, se han cargado las tintas en los preceptos. Se ha predicado mucho más lo que no hay que hacer que lo que estamos llamados a hacer; ¡y mira que hay tema para hablar! De este modo se ha hecho de la fe cristiana un cajón cerrado de cumplimientos. Justo lo contrario a lo que es nuestro Dios: bondad, misericordia, AMOR.

Vivir para cumplir la norma nos hace dudar de todo lo que hacemos (¿estaré haciendo bien?, ¿es esto lo correcto?) y al final nos paraliza. Vivir desde el amor abre horizontes: invita a buscar soluciones a los problemas, porque quien ama cree en las personas y no guarda rencor. Vivir desde el amor invita a entregarse sin medida porque el amor no lleva cuentas; invita a caminar, a crecer, a llevar a plenitud el proyecto del Padre.

En el Evangelio de hoy encontramos una llamada a vivir desde ese Amor: El que cumple la voluntad de mi Padre, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre. ¿Cuál fue la reacción de los familiares de Jesús al escuchar estas palabras tan rotundas? Nos las tendremos que imaginar porque ninguno de los tres evangelistas nos la cuentan. La que sí podemos percibir es nuestra reacción: al escuchar estas palabras de Jesús, ¿nos sentimos verdaderamente sus hermanos?, ¿podemos decir que vivimos cumpliendo la voluntad del Padre?

Os invito a que a lo largo del día escribáis vuestro final a este pasaje del Evangelio.

Comentarios

Deja tu mensaje:

Roberto
Roberto

el 23/7/12
Acudo a esta página para ayudarme en las homilías
Me gusta 0
Sacramento
Sacramento

el 24/7/12
Palabras que de verdad nos hacen reflexionar sobre como es nuestra adhesion a Cristo, si de verdad estamos dispuestos a hacer su voluntad en nuestras vidas y a vivir según el mandato del amor
Me gusta 0
Isabel be
Isabel be

el 24/7/12
Puedo decir que intento vivir cumpliendo su palabra. Para un cristiano no es un camino fácil, pero sí el mejor y el único verdadero. Por ahí andamos... intentando seguirle siempre!!! Gracias por compartir estas reflexiones. Acudo a ellas cada día.
Me gusta 0
alejandro
alejandro

el 24/7/12
SEÑOR, DERRAMA LA LUZ Y LA FUERZA DE TU ESPÍRITU SANTO
PARA QUE EN EN ESTE Y TODOS LOS DÍAS DE NUESTRA VIDA BUSQUEMOS DE CORAZÓN, HACER LA VOLUNTAD DEL PADRE.
GRACIAS POR TU AMOR INCONDICIONAL¡
Me gusta 0
Gustavo
Gustavo

el 24/7/12
Acá nos pide Jesús incorporar a los demás a la propia familia,ya no son extraños.
Jesus nos habla del egoismo de la familia , ésta debe ser abierta totalmente.
Jesús ama la familia, pero ésta deja mucho que desear, ya que cuando pasamos el límite de lo incorrecto , ya no sirve el lazo familiar y se convierte en relación de esclavitud y pecado.
Abramos los ojos y el corazón, no nos encerremos en el egoísmo familiar.
Me gusta 0
vilmam
vilmam

el 24/7/12
son palabras de un sentido fuerte, pero con reflecciones como estas q acabo d leer y con la FE q nunca se pierde podemos cumplir la voluntad d DIOS.
Me gusta 0
luzmar
luzmar

el 24/7/12
Que el Señor nos conceda un corazón bueno y generoso, para escuchar su palabra , conservarla, ser constantes y así dar buen fruto.
Si vivimos sometidos a su santa voluntad, no nos dejará desviar ni a derecha , ni a izquierda.Su misericordia es infinita.
Gracias Padre por la dicha del perdón y por renovar mi corazón día a día en Cristo Jesús. Un abrazo fraternal.
Me gusta 0
sandyz
sandyz

el 24/7/12
nos hace refleccionar q todos somos iguales q todos meresemos la misma atencion a q nos habia furete q atiendamos al hermano sin ver su posicion x q para el no hay diferencias nos invita hacer una pequena refleccion para ver en donde estamos fallando es momento de arrepentirnos pedir perdon por nuestros pecados y ponernos al servicio de nuestro padre dios
Me gusta 0
margarita
margarita

el 24/7/12
Nuestro salvador nos hace ver que todos somos una familia, y que cumpliendo con la voluntad de Dios, seremos amados como hermanos y madre. amando, perdonando,sirviendo y compartiendo.
Me gusta 0
Jacky Former
Jacky Former

el 26/7/12
El final que pides ME es que comprender el mensaje de Jesús en este pasaje evangélico está condicionado, como siempre, a llevar sus palabras al terreno espiritual. Y esto, como prueban tantas palabras de grandes y pequeños, no es evidente que ni unos ni otros lo hagamos así. Una oportunidad mas para el Magisterio de mostrar el camino del crecimiento personal a los fieles que andamos despistados (como ovejas sin pastor).
Jesús hace una analogía entre el hecho de la familia terrenal para mostrar la realidad que representa para él la familia espiritual compuesta por todos los seres humanos, hijos de un mismo Padre, condicionados por ello a amarse como hermanos. Nuevamente el final del episodio evangélico es el amor.
Limitar el mensaje que da Jesus aquí al ámbito familiar me parec » ver comentario
Me gusta 0
escribir comentario
Por favor escriba las letras como se muestran.