Comentario al Evangelio del

M.E.

 Queridos amigos y amigas:

Una de las necesidades humanas que todos intentamos satisfacer es la necesidad de seguridad. Empeñamos gran parte de nuestra vida en ir ganando parcelas de seguridad (un trabajo estable, un hogar propio, un plan de pensiones para la jubilación,...), como si por medio de ellas consiguiéramos espacios de felicidad. Pero a veces esa búsqueda de tanta seguridad nos lleva a vivir con cierta ansiedad, porque una seguridad pide otra, y la cadena nunca se termina. Es como si cuantas más seguridades tuviéramos, más inseguros nos sintiéramos... porque vamos acumulando tantas cosas que al final tememos perderlas.

En el plano religioso también nos ocurre algo parecido. Queremos estar seguros, tener pruebas, verificar que merece la pena la apuesta que estamos haciendo, sentir que Dios está con nosotros, en lo que hacemos; y una de las pruebas a las que acudimos es a medir los frutos que obtenemos. Por eso, en cuanto vemos que las cosas no salen como esperábamos o cuando recibimos los primeros reveses, nos desanimamos, desconfiamos, ponemos todo en crisis, sentimos que Dios no nos acompaña. Al igual que los fariseos que se acercan a Jesús, necesitamos “señales” que de alguna manera nos garanticen que vamos por el buen camino. El profeta Miqueas nos recuerda las “señales” que Dios ha ido realizando a lo largo de la historia en medio de su pueblo; señales que parecen estar olvidadas y que no han servido para que el pueblo descubra lo que el Señor espera de él: respetar el derecho, amar la fidelidad y obedecer humildemente a Dios. Dios ha hablado claro: nos llama a amarle incondicionalmente. Y el amor no pide pruebas, pide fiarse, entrega gratuita y fidelidad. En nuestras manos está el fiarnos plenamente o el vivir entre dos aguas, con la insatisfacción que ello crea. Seguir a Jesús es una aventura de Amor que pide salir de uno mismo. Al hacer camino con él, como cuando vamos por el monte, van apareciendo las señales que nos guían, que nos dicen que vamos por buen camino y que nos llevan a las siguientes marcas. Como buenos peregrinos, carguemos nuestras mochilas con lo imprescindible y atrevámonos a caminar; Él nos conducirá a buen puerto.

Comentarios

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Gustavo
Gustavo

el 23/7/12
La vida es un deporte decía Juan Pablo II
Realmente la vivo como un deporte.
No te podés descuidar un minuto, siempre tenés que tirar para adelante y con todo.
Dios esá ahi, lo que pasa es que hay que dar todo para poder seguirlo, no podemos aflojar, no podemos pedir un milagro si no nos esforzamos por buscar la verdad.

Desde Argentina
Gustavo
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Alejandro
Alejandro

el 23/7/12
la verdad que si la Vida es unregalo del Señor y cadadiatenemos que agredecer.
Mi correo es a_0355@hotmail.com me gustariapoder entablar amistadesypoder hablar sobre las maravillas de nuestrareligion
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Mario Gómez
Mario Gómez

el 23/7/12
Estoy viviendo la experiencia del Comentario al Evangelio, no puedo negar que tengo algo de inseguridad, pero HOY, escucho la voz del Señor en este comentario.

Soy casado y tengo dos hijas adolescentes que dependen de mi salario, quiero dedicarme a la evangelización rural (vivo en la ciudad) y ello me obliga a desestabizarme y con ello a desestabilizar la vida de mi familia. Me gustaría leer algún comentario. Mi correo soysextouno@yahoo.es

Mario de Cali Colombia
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