Comentario al Evangelio del

José María Vegas

Sintió lástima y les enseñaba con calma

El texto de Marcos que acabamos de leer viene a ser la versión sinóptica del Evangelio del Buen Pastor (cf. Jn 10, 1-18). A diferencia del texto de Juan, aquí Jesús no habla de sí, aplicándose imagen, sino que actúa como un verdadero pastor bueno que se preocupa por sus discípulos y también por la masa de la gente que lo busca. Jesús cumple así en su persona la profecía de Jeremías, en la que Dios promete ocuparse personalmente de sus ovejas y enviarles buenos pastores que las libren del temor, de la injusticia y de todo peligro.

En el breve texto del Evangelio de hoy podemos contemplar una síntesis del ministerio de Jesús en un momento de máxima intensidad. Jesús, en efecto, despliega una actividad formidable, hasta el punto de que no da abasto y, como hemos visto en las semanas precedentes, tiene que acudir a la ayuda de sus discípulos más cercanos, a los que hace partícipes activos de su misión.

Pero, pese a la intensidad de esta dedicación misionera, Jesús no cae en el activismo despersonalizador. A la vuelta de los apóstoles, Jesús, que previamente los ha aleccionado con la Palabra viva que él mismo encarna, sabe también prestarles atención, acogerlos y escucharlos. No es un mero organizador, un estratega que mueve a sus peones, explotándoles como si fueran máquinas; es un maestro y un pastor que se preocupa personalmente de sus seguidores, de sus discípulos, de sus amigos (cf. Jn 15, 13-14). Por eso, además de hablarles, instruirlos y enviarlos, Jesús los escucha, deja que le expresen sus preocupaciones y temores, y también, como en el caso de hoy, sus alegrías y sus éxitos. Y no sólo, se ocupa también de procurarles tranquilidad y descanso. No sabemos cómo pasaba Jesús con sus discípulos estos momentos de asueto, que hemos de suponer que serían tiempos de oración, contemplación y encuentro personal. En los asuntos del Reino de Dios también hay que saber “perder el tiempo”, siquiera, como dice hoy Jesús, “un poco”, porque en el centro de este Reino no está la actividad frenética o un plan de conquista del mundo, sino la persona concreta, a la que esa actividad debe servir.

Vemos cómo, pese a todo, la búsqueda de tranquilidad se ve frustrada por esas masas que no dan respiro, tan necesitadas están, y se les adelantan impidiendo el merecido descanso. Cualquiera de nosotros hubiera reaccionado ante este acoso intempestivo con impaciencia o enfado, y hubiera tal vez establecido un horario “de atención al público” y despachado a la inoportuna masa para mejor ocasión. Pero Jesús es un buen pastor para los cercanos y para los lejanos, en las distancias cortas del encuentro personal, y en el trato con esa multitud inmensa, que no despierta en él enfado o impaciencia, sino sentimientos de lástima y compasión. Tal vez al ver a toda aquella gente recordó la profecía de Jeremías y se dio cuenta de que esas ovejas sin pastor sólo en él podían encontrar la paz y el descanso del alma, al que en ese preciso instante le obligaban a renunciar para sí y para los apóstoles. Y su reacción no pudo ser otra: “se puso a enseñarles con calma”. Es de suponer que los doce, cansados y deseos de tranquilidad, encontraron también en las palabras calmadas de Jesús el sosiego que andaban buscando.

Acción y contemplación, trabajo y descanso, trato personalizado y preocupación por las multitudes… Son retos a los que todo cristiano, y también la Iglesia como tal, se encuentran enfrentados de manera permanente. ¿Cómo lograr el equilibrio que nos libre del activismo frenético y de la pasividad irresponsable, de un mero funcionariado eclesiástico y de un misticismo huero, de la cerrazón sectaria en el pequeño grupo y de la masificación despersonalizadora?

Este equilibrio se logra sólo “por Cristo, con él y en él”, mirándolo a él y tratando de actuar como él actúa. “Él es nuestra paz”. No sólo porque reconcilia a pueblos distintos y antaño enemigos, sino también a esas dimensiones necesarias que a veces, con demasiada frecuencia, están en guerra entre sí. Es Cristo, el estar con él, hablándole y escuchándole, quien nos enseña este equilibrio que no es otra cosa que el amor: un amor entregado hasta la cruz, en la que dio muerte al odio, a toda forma de enemistad y también a los desequilibrios que nos desquician.

Amando a Cristo aprendemos a amar a todos los seres humanos, a los de cerca y a los de lejos, y encontramos el equilibrio personal que nos permite reaccionar ante la realidad (tantas veces terrible) de nuestro mundo, como Jesús, compadeciendo y actuando con calma, desde la paz que él nos ha conseguido.

Comentarios

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victoria
victoria

el 20/7/12
Jesús,en este evangelio,nos muestra su gran AMOR y
su gran HUMANIDAD.
Los apóstoles,regresaban contentos;y cansados de su trabajo pastoral.
El,les invita y dice:"Venid vosotros solos a un sitio
tranquilo a descansar un poco."EL sabe muy bien; que no podemos soportar la tensión del estrés,aún
siendo incluso por motivos apóstolicos.
El ritmo natural de cualquier actividad;pide descanso.
Nos lo exige;si queremos mantener un equilibrio
psicológico y mental.Porque,la mente de la persona se
fatiga,y disminuye su capacidad.
Necesitamos unas vacaciones.Pero,ese tiempo,no
debemos emplearlo,en no hacer nada.Intentemos
enriquecernos interiormente.Seamos alegres,solidarios
disfrutemos de la naturaleza,dialoguemos más con
nuestros familiares,amigos,conocidos;intentemos hacer la vi » ver comentario
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Nancy.Chie
Nancy.Chie

el 21/7/12
Gracias por ayudarme a entender mejor la palabra del Señor.
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nancypérez
nancypérez

el 21/7/12
Gracias por ayudarme a entender mejor la palabra del Señor. -
Cada Fin de semana recurro a ustedes.

Nancy. Chile.
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freddy chile
freddy chile

el 21/7/12
un buen pastor siempre esta atento a las necesidades de su gente cristo siempre esta atento a las nuestras
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p. mario bruno
p. mario bruno

el 21/7/12
Jesus nos enseña a ser buenos adminstradores de la gracia y los dones que nos ha dado para ponerlos al servicio de los hermanos, pero tambien nos enseña a ser buenos administradores del nuestros descansos, descanso que nos ayudan a recobrar esas energias gastadas en la mision, pero enrgias de la fe, que solamente Jesus nos puede dar, es cierto al vida no es solo trabajo, pero tampoco solo retiros es una combinacion de ambas, porque si se inclina solamente por una opcion, pues nos desgastamos inutilmente en el activismo y nos hacemos in-utiles para la comunidad en el pasivismo de los retiros...... Dios les bendiga. Un saludo desde Guadalupe, N.L., México
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p.mariobruno
p.mariobruno

el 21/7/12
descansar en Dios, no solo activismo, no solo retiros... el activismo nos lleva a cansarnos de mas y los retiros a ser pasivos en el trabajo comunitario
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Francisco-Peru
Francisco-Peru

el 21/7/12
Gracias por entender mejor lo que el Señor me trasmite con este evangelio,agobiado y cansado,pero con alegria de poder pertenecer a una comunidad cristiana y de ponerme de cara a Dios con todos mis impedimentos.

La paz.-Pancho-Lima-Peru
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LUIS-LIMA-PERU
LUIS-LIMA-PERU

el 22/7/12
El Senor es mi Pastor nada me falta. El amor que El nos da no tiene limites, nos da su amor con tanta intensidad, por eso yo lo amo y me gusta caminar a su lado. El buen Pastor debe ser un hombre que viva en la intimidad de Dios. Es tan bella aquella parabola que Jesus nos dice: Si uno de uds. pierde una oveja de las cien que tiene ?no deja las otras noventa y nueve en el campo para ir en busca de la perdida hasta encontrarla? y cuando la encuentra se siente tan feliz que la lleva sobre los hombros y al llegar a casa reune a amigos y vecinos y les dice alegrense conmigo porque encontre a la oveja que se me habia perdido. te amo Senor...El Senor es mi pastor nada me falta.
San Miguel-Paulo VI- Lima-Peru







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ardosanantonio
ardosanantonio

el 22/7/12
Nuestra comunión con Dios o “descanso con el Señor” debe llevarnos a ser más comprometidos con el bienestar del pueblo de Dios. Nuestra oración a Dios debe expresar en buenas obras para nuestros hermanos y hermanas. Nuestros momentos de descanso deben recargar y actualizarnos para que podamos servir mejor a los demás.
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Gustavo
Gustavo

el 22/7/12
El descanso en contacto con la naturaleza, está buenísimo, los árboles, el verde, un cielo limpio de smog.
Jesús buscaba un lugar así, pero su misión no le dejaba descansar.
Así nos pasa a nosotros también en esta actualidad dura de trabajo.
Es así, pero no quita que tratemos de disponer las cosas para poder disfrutar de toda la naturaleza que Dios creo.
La vida del laburante es asi, que le vamos a hacer no?

Gustavo desde Argentina.
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Elvia Rosa B
Elvia Rosa B

el 22/7/12
Es verdad José. Jesús es un buen pastor para los cercanos y para los lejanos, en las distancias cortas del encuentro personal, y en el trato con esa multitud inmensa, que no despierta en él enfado o impaciencia, sino sentimientos de lástima y compasión<. .Que hermoso es saber que tenemos a este ser tan inmensamente comprensivo esta actitud es lo que nos promueve a conocerle a amarlo y seguirle con un amor entregado asi a el. no solo de palabras sino tanbien en el servicio micionero de su iglesia
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 D. P. HECTOR
D. P. HECTOR

el 22/7/12
felicitaciones por la explicación maravillosa que han hecho del evangelio, de verdad que me ayuda mucho para mi trabajo pastoral. encontramos un apoyo para nuestros afanes y nuestra pasividad. Jesús como lo admiramos en circunstancias como estas en las cuales con inteligencia y sabiduría sabe sortear los momentos difíciles que se presentan. Que Dios los bendiga.
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Mikel Haz
Mikel Haz

el 22/7/12
Que bien, al fin alguien que se atreve a decirlo en primera persona, es necesario el descanso, y Cristo com hombre lo necesitaba, pero equilibra muy bien la responsabilidad de no abandonar a los suyos. Algunos por no permitirse ese descanso y creerse imprescindibles en una "obra" que no es de ellos, terminan actuando como verdaderos funcionarios, claro que no de los buenos, después se jactan que gracias a ellos..."todo se sostiene". ¡felicitaciones! estimado Mr. Vega por su comentario.
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marcosdt
marcosdt

el 22/7/12
El exceso de actividad cansa y despersonaliza. El encuentro diario con Jesús nos configura de nuevo como seres humanos, nos enriquece con los valores del Reino (paz,justicia,perdón..en sintesis el amor a Dios, a la familia, a los demás, al trabajo...) A diario experimentamos la necesidad de la presencia de Jesús: lo experimentamos como si fueramos un profundo pozo seco, vacio, árido (la necesidad de agua fresca que da vida); como una oveja que no encuentra la direccion correcta (la necesidad de un pastor); como un niño maltratado y lastimado (que necesita paz, amor y comprensión); como un hombre triste y solitario (que necesita alegria renovada y la solidaridad de los demás); como una ciudad azotada por peligros de todo tipo (necesitada de paz socialy espacios de libertad, segurida » ver comentario
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Augusto
Augusto

el 22/7/12
Por encima de toda la ciencia que tengamos, si sabemos que Dios nos ama y no lo ACOGEMOS como Él nos ama ¡¡AMANDOLO!!, no amaremos a nuestro prójimo. Así Evangelizaremos en cada instante de nuestra vida a nuestros próximos, y ellos verán como nos amamos "AMANDOLOS" con alegría, fortaleza...Amén
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deisy j:
deisy j:

el 24/7/12
dios es bueno
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pachis
pachis

el 24/7/12
muy bien pero no me sirve
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dayana
dayana

el 14/8/12
q bueno entender
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