Comentario al Evangelio del

José María Vegas

La profecía del envío

La semana pasada se nos decía que el profeta es un hombre (o una mujer) cualquiera y que, por eso, puede ejercer de profeta para nosotros alguien cercano, con tal de que se convierta en alguien que nos transmite la Palabra de Dios sin componendas ni compromisos; pero también comprendíamos que, como de manera tan clara sucede en el caso de Jesús, esa misma cercanía puede convertirse en una dificultad añadida para que el mensaje de la Palabra que el profeta nos transmite (verbalmente o con su modo de vida) sea acogido. En este sentido, el verdadero profeta, por más cercano que nos sea (paisano, familiar, amigo) tiene siempre algo de “extranjero”, de extraño, de ajeno, precisamente por su espíritu no acomodaticio, por su capacidad de transmisión de un mensaje religioso o simplemente moral, que puede incomodarnos, poner al descubierto aspectos de nuestra vida que no quisiéramos mirar, precisamente porque sabemos que deberíamos disponernos a cambiar en algún sentido.

Amós hoy, en la primera lectura, es declarado extranjero y, por eso, se le invita a irse del lugar en el que profetiza, allí donde su palabra es incómoda, molesta al culto oficial y al poder que representa, y marchar a Judá, su patria chica. Pero Amós protesta: sus palabras no están ligadas a una profesión, ni menos aún a una procedencia nacional. De hecho, su profesión no es la de profeta (no es un “profeta oficial”, institucional), y por eso sus palabras no pueden acomodarse a intereses particulares (por ejemplo, de tipo nacional). Por procedencia familiar y nacional él es un simple pastor, un vulgar agricultor. Por ello, si dice las palabras que dice es porque Dios lo ha elegido y enviado a hablar. Ante una elección así, es imposible callar.

Descubrimos así un aspecto nuevo e inquietante de esta extraña identidad: el profeta es un enviado de Dios. Jesús, el definitivo enviado de Dios y, por tanto, el verdadero y supremo profeta, hace a sus discípulos partícipes de su misma identidad. Así como él ha sido enviado por el Padre, envía él a sus discípulos. Estos han tenido la experiencia de la Palabra de Dios en contacto directo con quien es su encarnación viva. Es lógico que hayan de salir, enviados por el maestro, para transmitirla a otros. Ya en vida de Jesús fue así, como nos dice el Evangelio de hoy. Y no se trata simplemente de una transmisión teórica, de comunicar y enseñar una doctrina, sino de abrir camino a una realidad viva que se refleja en un estilo y un modo de vida: en comunidad, investidos de una autoridad sobre el mal carente de signos externos de poder, ligeros de equipaje, con sencillez de vida, aceptando lo que les den pero sin exigir nada, avalando la Palabra que transmitían haciendo el bien, curando y liberando.

Después de la muerte y resurrección de Cristo no puede ser de otra manera: el envío para el anuncio es la esencia de la vida misma de la Iglesia. Los discípulos son enviados al mundo entero a transmitir la Palabra de vida que cura y libera. Y es fundamental que el modo de transmisión y la vida de los que transmiten se corresponda con aquello que esa Palabra anuncia. Es cierto que no siempre es así. Por desgracia, no siempre el ejemplo de vida avala el mensaje evangélico transmitido por los que formamos la Iglesia. Y, aunque esto no lo invalida, sin embargo, es cierto que la incoherencia de vida puede mermar mucho la eficacia del anuncio y el testimonio. En este punto es importante que cada cual se examine a sí mismo. Es frecuente que los cristianos lancemos acusaciones genéricas contra “la Iglesia” y sus pecados, pero eximiéndonos a nosotros mismos de esa crítica. Pero esto es otra forma de incoherencia. Decía san Doroteo que “la causa de toda perturbación consiste en que nadie se acusa a sí mismo”. Es absurdo decir que “los obispos…”, o “los curas…”, o la Iglesia institucional, y así sucesivamente,  es así o asá. Existen obispos, curas, religiosos, catequistas, padres de familia, y así con todas las vocaciones cristianas, santos y pecadores, completamente entregados, o que viven a medio gas o, incluso, en contra de lo que dicen profesar. Las palabras de Jesús hoy han de ser, no una piedra para arrojársela a los demás, sino un espejo en que cada uno debe mirarse a sí mismo.

Así que hoy todos los cristianos, enviados de un modo u otro, a testimoniar y anunciar el Evangelio según nuestra vocación, somos invitados a reflexionar sobre la calidad de nuestro testimonio y sobre nuestra coherencia de vida. Como aquellos discípulos, enviados de dos en dos, tenemos que comprender que para poder cumplir esta misión tenemos que empaparnos antes de esta palabra viva que es el contacto personal con Jesucristo. El mero hecho de ser enviados puede ya ser un signo de que, en cierto sentido, nos convertimos, como Amós, en extranjeros en nuestra propia tierra en la que la Palabra puede encontrar una fuerte oposición. Y es que es cierto que la Palabra que Dios nos dirige es con frecuencia incómoda, difícil de aceptar, ya que denuncia lo que en nosotros y en nuestro entorno la contradice (contradice a la verdad, el bien y la justicia). Pero tenemos que tener también la certeza y la experiencia personal de que, pese a esas dificultades (que, con frecuencia, nosotros mismos sentimos), lo que la Palabra de Dios quiere transmitirnos es, en realidad, y al fin y a la postre, una buena noticia, una bendición, ya que, realmente, Dios “nos ha bendecido en la persona de Cristo con toda clase de bienes espirituales y celestiales” y nos eligió antes de la creación del mundo para que fuésemos consagrados e irreprochables ante él por el amor, nos ha destinado, ni más ni menos, que a ser sus hijos en Cristo, su Hijo.

En una palabra, es fundamental que cada uno de nosotros los creyentes, elegidos y enviados, encarnemos en nosotros mismos, en nuestras actitudes, palabras y obras, que la fe que creemos y profesamos es realmente una Buena Noticia.

Comentarios
victoria victoria
el 13/7/12
En el evangelio de hoy,se nos dice,que Jesús llamó a
sus doce apóstoles;y los envió de dos en dos a predicar la BUENA NUEVA a todas las gentes.
En la actualidad,ocurre lo mismo.Solamente,los modos
y las circunstancias son distintas.Todos debemos
sentirnos predicadores del evangelio.Intentemos,
centrar nuestro mensaje;en que Dios existe,que nos
quiere,y que ha dado su vida por nosotros.
Jesús, les dice a los enviados,que no lleven nada para
el camino.Con ello;quiere decirnos,que no son
necesarias muchas cosas para anunciarle y seguirle.
Que la sencillez,sea nuestra manera de vivir y sentir.
Que no queramos imponer nuestro criterio,forma de
ser, o pensar a los demás.





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José David José David
el 14/7/12
Jesús advierte a los discípulos de todos los tiempos, que la misión no es una tarea fácil, los poderes de este mundo y los poderosos que lo sostienen, están llenos de maldad y de odio, desesmascarar esa realidad, nos va a traer complcaciones, sufrimientos, angustia, dolor y hasta la muerte, esa es la suerte de profesta, así lo demostró Jesús, y así nos lo enseñó
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luzmar luzmar
el 15/7/12
La fidelidad de Nuestro Señor no tiene limite, él capacita al verdadero profeta, lo elige, lo bendice , lo unge para llevar la buena nueva, aunque el profeta siempre va a tener una u otra limitación, ante los ojos de Dios que todo lo ve eso es una fortaleza "cuando me siento débil, es cuando soy más fuerte".
Los falsos profetas, los super-apostoles que se han infiltrado no tienen la gracia por eso sus palabras no con están acordes con su estilo de vida
caen por sus propias acciones.
La virgen María guarde hoy y siempre al pueblo redimido con la sangre de Jesús Nuestro Señor.
Feliz día del Señor, el abrazo de la paz
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Theo Jiménez Theo Jiménez
el 15/7/12
Dios le bendiga Padre José María. Sus homilias son exquisitas. Haces un gran bien. Que el Señor le siga iluminando.
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Gustavo Gustavo
el 15/7/12
No hay como la sencillez en la predicación.
Con nuestras palabras , con nuestra forma de ser, con nuestra inocencia, nuestro ejemplo.
No nos distraigamos con el calzado de "maestros", digamos más bien, somos servidores y hacemos lo que mejor podemos nuestra tarea de enseñar a los demás lo que diariamente contemplamos, -la palabra de Dios-
Un saludo
Gustavo
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Mikel Haz Mikel Haz
el 15/7/12
Hoy decir y decirse a si mismo los errores que como Iglesia cometemos, nos lleva ilusamente a pensar que vivimos una comunidad en la cual sus integrantes se escuchan, se respetan y tienen a Jesús como modelo y Maestro. Siento contradecirte esta vez, tu reflexión es buena, un poco ingenua por decir lo menos. ...¿cuantos como Amos no sólo han sido expulsados, sino desaparecidos?... Nuestra Iglesia y quizá todos nosotros somos sordos a la verdad de Dios en su Evangelio, por eso se está cayendo a pedazos.
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katiuska katiuska
el 15/7/12
como JESUS envio a sus apostoles a anunciar el evangelio, tambien nos envia a a nosotros.en nuestra vida estamos llamados a dar testimonio de su amor ,de su vida,y de su esperanza, SEÑOR QUE COMO LOS APOSTOLES,SEPAMOS DAR,TESTIMONIO DEL EVANGELIO,CON NUESTRAS PAQUEÑAS OBRAS DE CADA DIA.
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carmen carmen
el 16/7/12
Nos dice que nosotros tenemos que tener fe en dios y que la buena noticia se acerque a cada uno de nosotros que predicamos la palabra de dios y también que creemos
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moises moises
el 16/7/12
el evagelio de hoy que jesus en vio de dos en dos y les dio poder sobre los espiritus inmundos les mando que no llevaran nada para el camino , ni pan, ni mochila, ni dinero en el sinto,
sino unicamente un baston sandalias y una sola tunica .
y les dijio cuando entren una casa , quedense en ella hasta que se vayan de se lugar.

si en alguna parte no les resiben ni los secuchan ,al abandonar se lugar sacunades el polvo de los pies , como una alvertencia para ellos .
los discipulos se fueron a predicar el arrepentimiento .expulsaban los demonios ungian con aceite a los enfermos y los curandan
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Un discípulo Un discípulo
el 16/7/12
Existen dos entes que son preservados por Dios mismo, el pueblo de Israel y la Iglesia Católica; estas dos entidades han sido perseguidas desde su comienzo, por el Diablo mismo, sin embargo, cuando sus enemigos proclamaban o creían haberlas hecho desaparecer, o haberles llevado a la ruina total, sucede que han resurgido con mas fuerza y vigor. Pueden leer los siguientes párrafos donde se proclama a Israel la garantía de sus existencia (Exodus 33:16)(Lev.20:26) (Jeremías 30:10). Mientras tanto Jesucristo mismo, proclamó la indestructibilidad de la Iglesia (la única) que el mismo fundó, y la cual dejó a cargo de Pedro y los otros 11 apóstoles; los cuales han venido transfiriendo su autoridad a través de los siglos, hasta el “Regreso del Señor”. ¿Evidencia? ¿Acaso ya desa » ver comentario
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kely 234 kely 234
el 17/7/12
muy bueno este evangeliooooooo :)
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Isabel Isabel
el 17/7/12
Soy profeta e igual han hecho conmigo como los profetas de los tiempos pasados, pero sigo mi camino que Dios me ha señalado, porque El es el que me instruye y me guía, y voy solo donde Cristo me envie hacer la obra del Padre, para ayudar a salvar almas para el Reino de Dios. Es maravilloso se servidora de Cristo, pero tambien es muy triste de que nos tilden de locos, soy Colombiana y ahora vivo en Venezuela.
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DAYERI DAYERI
el 17/7/12
Vivamos sin esperar nada a cambio, seamos capaces de dar ejemplo de profetizar con nuestra vida mismas, dejar de lado nuestro miedo a no ser escuchado, en Dios todo es posible.
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maria laura s. maria laura s.
el 24/7/12
que dios manda a los disepulos a enviar los mensajes a la gente del pueblo.
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