Comentario al Evangelio del

Carlos Latorre

En una alforja al hombro llevo los vicios; los ajenos delante, detrás los míos. Esto hacen todos; así ven los ajenos, mas no lo propios"
Felix María Samaniego.

Jesús, como los grandes maestros de la humanidad, ha establecido la regla de oro del comportamiento del cristiano. La tentación humana de juzgar a los demás es tan espontánea y fuerte que no es fácil de evitar. Tiene uno que estar muy atento sobre sí mismo para no resbalar por esa pendiente.

No sólo nos equivocamos al juzgar y clasificar a las personas en buenos y malos; sino que al tratar así a los demás, nos ponemos por encima de ellos.

Sí, debemos discernir entre el bien el mal que se hace a nuestro alrededor. No podemos ser indiferentes. Pero qué difícil es ponerse en la piel de los demás y percibir la vida con los ojos y la sensibilidad que ellos tienen.

Asistía yo a unas clases con chicos y chicas mucho más jóvenes que yo. Me acuerdo que uno de los ejercicios prácticos consistía en una especie de test sobre la TOLERANCIA. Yo me quedé desconcertado cuando al sumar los puntos acumulados a través de mis respuestas yo resultaba ser el más intolerante del grupo.

Fue una gran sorpresa para mi, sacerdote y misionero, que me consideraba abierto y tolerante después de tanto viajar de un lado para otro, de haber pasado por tantas experiencias diferentes y de conocer a tantas personas. Y es que en el fondo de mi corazón si no tengo verdaderos sentimientos de amor y de misericordia hacia los demás nunca podré ser tolerante de verdad. Hoy también la palabra de Dios discierne mi vida y la penetra hasta lo profundo. Ante él yo no puedo disimular ni mentir. Él sabe lo que hay dentro de mi y qué intenciones me mueven cuando hablo o actúo. San Pablo escribe a los Gálatas: “No tienes excusas tú, quienquiera que seas cuando juzgas a los demás, pues juzgando a otros tú mismo te condenas”.

Al decirnos Jesús “No juzguéis”, nos está invitando a contemplar a todos los hombres con misericordia, pues no hay nadie sin defecto y el juicio pertenece sólo a Dios. A qué viene tanto terror por el juicio de Dios, si la medida la tengo yo en mi mano. “La medida que uséis con los demás la usará Dios con vosotros”.

El texto del libro de los Reyes que se lee también hoy en la liturgia nos quiere abrir los ojos para descubrir el sentido de las desgracias que se han abatido sobre el pueblo elegido, como la caída de Samaría, la ruina del Reino del Norte y la deportación del pueblo. Dios dirige la historia, que no es fruto de la voluntad humana, sino que es creada por la palabra que Dios pronuncia.

Comentarios

Deja tu mensaje:

Gustavo
Gustavo

el 25/6/12
Es una verdad implacable, no juzgar al hermano. Cada uno está influenciado por una realidad muy específica ( falto de amor paternal, falto de educaión etc..) y desde su realidad actúa. La forma de ser es la resultante de sus influencias y de su persona.
Al no juzgar, se nos abren los ojos y vemos a quien tenemos adelante, entendemos que está viviendo, todos los factores que lo influyen y cómo reacciona ante esas influencias. Una vez hecho este análisis podemos tomar una posición para ayudar a este hermano. No lo juzgamos ,porque lo vemos como hermano, si compartimos sus problemas. Gustavo
Me gusta 0
Elvia Rosa B
Elvia Rosa B

el 25/6/12
En las lecturas de hoy podemos descubrir dos formas de hablarnos el señor primero su misericordia que aunque pequemos nos acoge. nos Perdona .y por medio de los profetas nos invita a reflexionar en lo bueno y lo malo que sucede en nuestra vida real. y la segunda su indignación porque “el quiere que todos seamos felices llenos de alegría de amor de comprensión de perdón pues la desobediencia solo nos trae consecuencias que muchas veces son tan graves que nos llevan a la muerte y “eterna
Me gusta 0
carlos alfonso
carlos alfonso

el 25/6/12
Cuando nos conozcamos así mismo nuestras debilidades podremos dejar de "juzgar" al otro
Me gusta 0
Jacky Former
Jacky Former

el 26/6/12
Una cosa es no juzgar a los demás porque todos somos parte del Todo, todos hermanos e hijos del mismo Padre, y nada hemos hecho cada uno de nosotros para no ser el otro, el sometido a nuestro juicio...y otra muy distinta que cada uno pueda sentirse liberado de la responsabilidad de sus actos, porque él sea mera consecuencia de sus circunstancias históricas.
Solo Dios tiene el derecho a juzgar, me parece cierto, y yo creo que si lo hace como Padre es para perdonar.
Gustavo sigues sin pegar ni al lado! se mas reflexivo! tu egotismo te tiene empapado de errores de fondo...que trasmites a los mas pequeños sin derecho a hacerlo!
Me gusta 0
escribir comentario
Por favor escriba las letras como se muestran.