Comentario al Evangelio del

José María Vegas, cmf

 

La importancia de llamarse Juan

La tendencia de hacer de los hijos “clones” de sus padres, llamándolos con el mismo nombre, se ve que es cosa que viene de lejos. También en el Israel de los tiempos de Jesús existía esta costumbre. Sin embargo, no hay semejanzas ni parentescos que puedan anular o disminuir la irrepetible originalidad de cada uno. Lo recordaba con su peculiar fuerza expresiva Khalil Gibram, cuando, en “El Profeta”, a la petición “háblanos de los niños”, comienza respondiendo “vuestros hijos no son hijos vuestros. Vienen a través vuestro, pero no vienen de vosotros. Y, aunque están con vosotros, no os pertenecen”. De ahí la importancia del gesto de Zacarías, secundando a su mujer Isabel, de darle a su hijo el hombre de Juan. Zacarías significa “El Señor se acuerda”; y, aunque ese nombre tiene sentido en la situación de un hijo inesperado en la vejez, le cuadra mejor a sus padres, pues tiene una inevitable referencia al pasado. El nombre de Juan, “Dios es propicio” (o misericordioso), y también “Don de Dios”, habla de la inminencia de la novedad que Juan habrá de preparar. Zacarías, viejo y mudo, es una buena imagen del Antiguo Testamento, que apenas tiene ya nada que decir, pero que recibe todavía fuerzas para dar un último fruto que pondrá punto final a esa larga historia del Dios de las promesas, depositadas en Israel a favor de toda la humanidad, y dará el testigo a una época nueva, la del cumplimiento. Al darle el nombre de Juan, Zacarías intuye una novedad que el Bautista no inaugura, pero a la que abre el camino en la inminencia de su venida.

En el nombre va implícita la misión que el hombre tiene que desempeñar en la vida, es decir su vocación. A veces, ante una conversión radical, se exige un cambio de nombre, que significa un cambio de vida. Es el caso del nombre nuevo, Pedro, que Jesús le da a Simón, el hijo de Juan. También es frecuente que los adultos que acceden al bautismo elijan un nombre nuevo; o los que se consagran a Dios al hacer su profesión religiosa. En contextos de vigencia del cristianismo ha sido tradición dar nombres de santos, que son modelos de auténtica vida cristiana. 

En Juan, cuya cercanía con Jesús la expresa la liturgia reservando el término “natividad” para el nacimiento de Jesús, de María y del mismo Juan, descubrimos algunos rasgos esenciales de la vocación humana y cristiana. En primer lugar, la llamada: desde el seno materno el hombre está llamado a cumplir una misión en la vida. Es importante entender que no se trata de un destino ineludible que esté escrito de antemano; este carácter abierto de la llamada se expresa muy bien en la pregunta que “todo se hacían”: “¿qué va a ser de este niño?” Se trata, pues, de una llamada dialogal dirigida a la propia libertad y que el ser humano debe realizar tomando decisiones propias para responder a ella. 

En segundo lugar, esta llamada que se nos dirige y que nos trasciende, y que debe ser libremente respondida, nos dice ya que la vida tiene sentido y que ese sentido comparece desde el mismo momento de su concepción. Por tanto, somos responsables no sólo de nuestra propia vida, sino también de la vida de los demás, que nos es confiada cuando ésta no puede todavía valerse por sí misma. Ahora bien, esta proclamación de sentido puede ser impugnada y lo es con mucha frecuencia. Tenemos permanentemente la tentación de reducir nuestra vida a un cúmulo de casualidades, que vacían de sentido nuestra existencia: “En vano me he cansado, en viento y en nada he gastado mis fuerzas”. Existen ciertamente experiencias vitales de decepción y frustración que pueden inclinarnos a pensar así. Pero si se considera atentamente, caemos en la cuenta de que las mismas decepción y frustración hablan de sentido, de expectativas que, por algún motivo, no han podido realizarse. Cuando alguien proclama que la vida carece de sentido lo hace siempre con un deje de protesta que reconoce implícitamente el sentido que niega. Si la vida careciera de todo sentido, ni siquiera nos daríamos cuenta de ello y no haría falta proclamarlo. 

Así pues, Juan, desde el seno materno nos habla de un sentido que es vocación (llamada) y misión, y que es, además, servicio. Este es el tercer rasgo esencial que debemos señalar en la vocación humana y que en Juan es especialmente visible. La misión de Juan es la de abrir camino y luego hacerse a un lado, disminuir él, para que crezca Jesús. Realmente, para poder realizar la propia misión en la vida hay que saber que estamos al servicio de algo que es más grande que nosotros y que, por tanto, no es demasiado importante figurar y estar en el centro. Los grandes acontecimientos, igual que los grandes personajes, no serían nada si no fuera por una multitud de personas que, sin figurar especialmente, han vivido con fidelidad su propia vocación y han allanado el camino de eso y esos que son más grandes que ellos, pero que sin ellos no serían nada. El mismo Jesús se ha sometido a esta misma ley de la encarnación, de modo que para poder realizar su misión salvadora ha necesitado del cumplimiento fiel de su misión de otras personas que como Juan de modo muy especial le han preparado el camino. 

El filósofo cristiano Emmanuel Mounier expresó esta verdad con precisión al afirmar que “una persona sólo alcanza su plena madurez en el momento en que ha elegido fidelidades que valen más que la vida”. Y es que el hombre no crece ni madura cuando se afirma como centro del mundo y proclama una independencia tan absoluta como imposible, sino cuando, tomando las riendas de su propia vida, se consagra (se somete libremente y no de manera servil) a algo que descubre como más grande que él, pero que lo libera de los estrechos límites de sí mismo y, así, lo engrandece. Esta verdad, que vemos tan patente en Juan el Bautista, es igualmente evidente en Jesús, que no vive para sí, sino sometido a la voluntad de su Padre, al servicio del Reino de Dios y al servicio de sus hermanos (cf. Lc 22, 27. 42).  

Al contemplar la figura de Juan el Bautista y meditar con él sobre nuestra vocación y el sentido de nuestra vida podemos comprender que en toda vocación cristiana hay un componente que nos asemeja al Precursor. Jesús sigue viniendo al mundo, acercándose a los hombres, muchos de los cuales no lo conocen, no saben de él. Para que Jesús pueda llegar hasta ellos, siguiendo las leyes de la encarnación, necesita de precursores y mediadores que allanen el camino y preparen su venida. Todo cristiano está llamado a realizar esta misión, cuando, por medio del testimonio de sus palabras y obras, está señalando al “Cordero de Dios que quita el pecado del mundo” (Jn 1, 29, 36).

Comentarios
viviana. viviana.
el 21/6/12
me es de mucho utilidad la pagina ,ya que al ser catequista me ayuda mucho ,mis felicitaciones y dios los bendiga
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victoria victoria
el 22/6/12
El nacimiento de San Juán Bautista;nos anima a confiar en la verdad de la palabra de Dios. Por ello, es necesario aceptarla y practicarla. Vivimos en un mundo,lleno de palabras;que nos pueden ayudar a ser libres,o esclavos. Es tanta la información que recibimos, que no somos capaces,a veces,de distinguir entre lo desechable;y lo que,en nosotros,debe permanecer. Es necesario, estar muy atentos,a lo esencial; para saber de donde venimos y a donde vamos.Juán no oscureció la figura de Jesús.Se puso siempre al servicio de su revelación.Aunque no todos,le hicieron fácil el camino hacia El. Ayúdanos,Señor,a ser mensajeros de la Buena Noticia. Que nuestro ego, ni nuestro protagonismo, nublen tu gloria. Que a semejanza de Juán,sepamos dejar preparado
tu camino.
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MIGUEL ANGEL MIGUEL ANGEL
el 22/6/12
Es curioso pero es asi como dices, siempre ha estado presente la figura de Juan a lo largo de mi vida porque uno siempre ha estado "inventando cosas para Dios", y al final el que reina es El
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dominguez dominguez
el 22/6/12
te felicito José María Vegas, pues ere un buen exegeta, ayudas muchos y haces muchos bien con tus escritos.
rezo al Señor por ti y por los que contribuis en esta pagina web. Que el Señor os bendiga con la gracia que mas os combenga.
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francesca francesca
el 23/6/12
el evangelio se trata que isabel dio luz a un hijo que lo llamara juan es conocido juan que bautizo a jesus este evangelio es importante que dios los vendiga jose y maria vegas
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Antonieta Antonieta
el 24/6/12
Dios lo bendiga y siga inspirandole para esos comentarios tan atinados, que de alguna manera a cada quien nos llega en el momento preciso.... que encontremos nuestra mision para cumplir la voluntad de Dios!
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mery vasquez mery vasquez
el 24/6/12
es bueno saber q nuestra sed es saciada y q nuestro espiritu se eleva al leer tus comentarias QUE DIOS TE SIGA INSPIRANDO Y TE LLENE MUCHAS BENDICIONES....:)
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MERY VASQUEZ MERY VASQUEZ
el 24/6/12
me gusto mucho tu comentario y me ha servido bastante al igual de los demas tuyo Q DIOS TE BENDIGA Y TE LLENE DE MENDICIONES Y TE SIGA INSPIRANDO ....:)
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fermin parra fermin parra
el 24/6/12
misionero catolico, ministro ordenado, bendigo el renovarnos con este mensaje de paz en un mundo violento y decirme se fiel no solo por ti sino por todos y deja que sea Cristo se una chispa nada mas y el sera la luz, tengo un llamado y quiero responder humanamente para ser con Cristo misionero. Amen
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Fabián García Fabián García
el 24/6/12
El Señor es grande y misericordioso y nunca nos deja solos, tus comentarios son una luz entre tantas que nos iluminan a seguir adelante y ser profetas en esta tierra... Que Dios los bendiga...
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Augusto Augusto
el 24/6/12
En estos tiempos debemos entregar la Fe en Jesucristo nuestro Señor, consientes que es un don gratuito que recibimos de Dios, viviendola y entrengando nuestro testimonio, a los hambrientos de ella no solo con nuestra palabra que no vale si no va cimentada en nuestra vida de conversión que es semilla, sal y fermento.
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luzmar luzmar
el 24/6/12
Que Nuestro Señor nos de en todo tiempo y lugar el lenguaje conveniente para anunciar con mesura y responsabilidad su mensaje de amor, y la fuerza del Espíritu Santo nos colme de valentía para decir al mundo que el amor esta vivo. El Señor se hará visible con toda certeza.
Feliz día del Señor la Paz .
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joaquin moreno joaquin moreno
el 24/6/12
Este comentario me ha gustado mucho por su profundidad. Le pido al señor que me ayude a realizar mi vocación al estilo de Juan Bautista, ya que muchas veces perdemos de vista el sentido de nuestro bautismo en nuestra vida. Gracias.
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katty jacquett katty jacquett
el 25/6/12
para mi este evangelio me llama a ser luz en el lugar donde me toque vivir y al igual que zacarias aceptar la voluntad de Dios en mi vida para que tambien mi lengua se desate y cante la grandeza de Dios.
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joelarturo joelarturo
el 25/6/12
que juan siempre estara con dios
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alejandro meza alejandro meza
el 25/6/12
gracias por tus reflecciones me qayudan a comprender el santo evangelio y ser mejor cristiano gracias, Dios te bendiga
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gianfranco gianfranco
el 27/6/12
el comentario es muy bonito
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mariam olinda mariam olinda
el 28/6/12
yo doy mi comentario de que juan siempre estara a la mano derecha de jesus
eso es todo espero k le aga falta
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Magdalena Magdalena
el 7/7/12
me ayuda mucho
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