Comentario al Evangelio del

E. A.

Este pasaje del Evangelio nace de una súplica: “Señor, enséñanos a orar”. Y la oración brota, como una fuente nueva, del corazón sencillo. Su mejor ambiente es el silencio. A un dado momento ya los ojos se cierran y no para dormir, sino que nuestro ser se sube a un transporte invisible que nos lleva dentro de casa. Pequeños e indefensos como somos, nuestra casa interior es casi infinita y, desde luego, eterna e invencible.

Cuanto más nos aficionamos a la oración, más necesidad tenemos de ella. Porque “este viaje” no nos evade de la realidad, ni nos hace drogadictos de una experiencia alucinante, sino que nos da pautas para vivir la vida presente con una energía y generosidad que manan de la fuente viva.

La humanidad, desde hace siglos, busca como loca la fuente de la eterna juventud. Y resulta que esta fuente ha estado siempre en el centro de la propia existencia. Por eso San Juan de la Cruz exclama: “¡que bien sé yo la fuente que mana y corre!”.

Tú Jesús, nos has dejado la Oración por excelencia. Y parece mentira, pero me ha llevado más de cuarenta años comprender y experimentar que eres Tú mismo quien pronuncia en mí cada una de las frases del Padre Nuestro. Mi corazón y mi mente unidos a Ti, elevan al Abbá esta oración que describe a mi verdadera Familia. Dios es mi Padre, gracias a ti, Jesús. Dios es “nuestro Padre”. Y ese “nuestro” nos abarca a todos, a los buenos y a los malos hijos suyos.

Santificamos su Nombre con los únicos labios puros que han pronunciado el nombre de Abbá: los tuyos, Jesús, y los de María, por la Gracia recibida.

Y juntos le pedimos al Padre que venga su Reino. Que no demore más, que venga plenamente y libere a toda la humanidad y a toda la Naturaleza del pecado que le atosiga la existencia. Porque esa es la Voluntad de Papá.

Cuando pedimos el pan, me dan ganas de cambiar esta súplica, y decirle al Padre: “quítanos el pan y dalo a quien no lo tiene”. Pero hay otro Pan, tu propio Cuerpo. Y te suplico: danos de ese Pan, por favor, cada día.

Llega la súplica del perdón, y me tiemblan las piernas, porque, de hecho, te pedimos  que nos concedas un perdón igual al que nosotros ofrecemos.  Y esto es un terrible compromiso. Con todo, el verdadero perdón es tu Misericordia. Y sólo si experimentamos tu Salvación en nuestra existencia, seremos capaces de perdonar a los otros, de verdad.

Y “¡líbranos del mal!” o del maligno, que anda suelto y haciendo estragos en muchos jóvenes, y que incluso se muestra, a veces, como el “simpáticón” del grupo. No permitas que se salga con la suya, con ninguno de tus hijos e hijas. Y cuando llegue la tentación, que llegará, haz, Jesús, que, como tú,  nos abracemos al Abbá. Y que, hasta en el mayor de los abandonos, el Espíritu nos dé fuerzas para clamar: “A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu”.

María camina y reza siempre con nosotros.

Comentarios

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gustavo
gustavo

el 20/6/12
El evangelio de hoy trata de tres aspectos, : la limosna, la oración y el ayuno.
Simplemente con cumplirlos nos relacionamos intimamente con la verdad .
Es el ayuno ireemplazable, cuando rompemos los límites de lo ético estamos en deuda con la verdad, entonces ayunaremos para corregir el rumbo.
Cuando nos distraemos por poseer, estamos en deuda con la verdad, nos propondremos no poseer nada nuevo hasta un determinado tiempo ( por ejemplo no comprar nada durante un año)
Y la oración es el alimento diario, sin ella desfallecemos.
Cumplir estos tres aspectos, nos hace mejores.
Gustavo
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Gustavo
Gustavo

el 21/6/12
El comentario anterior de Gustavo ( es mio) correponde al día miércoles.

la 1ra actitud al rezar es hacerlo en la intimidad y con sencillez.
Lo principal es que somos hermanos ( seamos buenos o malos ) y es la Verdad la que nos une como Padre, esta idea domina el corazón del hombre, porque es la verdad primera.
De que me sirve ayudar , si no ayudo a todos los que me rodean, eligiendo sólo a los que me convienen.
El que tengo al lado , se burla de mis ideas, expone la violencia en todo sentido y cree ser superior a mi, en tal desorden rezo y ayuno por él aún no mereciendo tal ayuno, pero sé que haciéndolo, logro que La verdad actúe en él, transformando en parte su corazón ( depende de mi sacrificio)
Por eso Dios nos da como responsabilidad nuestra al desubicado, al violent » ver comentario
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Elvia Rosa B
Elvia Rosa B

el 21/6/12
Hermanos al leer estos texto de hoy podemos reflexionar “es verdad. Que dichoso es aquel que confía y pone en práctica los preceptos del señor ya que “el nos elegí desde el vientre de nuestra madre y nos da dones y carisma para que descubramos nuestros criterios de hijos de un solo padre a el cual debemos respeto, obediencia , y gratitud,
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