Comentario al Evangelio del

Oscar Romano, cmf

 

A la paz de Dios:

Celebramos hoy la fiesta de San Bernabé. 

Su nombre original era José. Los apóstoles lo cambiaron por el de Bernabé. De él se destaca su generosidad: vendió su finca y el producto que de ella obtuvo lo entregó a los apóstoles para distribuir entre los pobres.

Cuando Pablo regresó a Jerusalén, tres años después de su conversión, recibió de Bernabé apoyo ante los demás apóstoles.

No se encuentra entre los doce elegidos por Jesús, pero probablemente fue uno de los setenta discípulos mencionados en el Evangelio. Bernabé es considerado apóstol por los primeros Padres de la Iglesia y también por San Lucas, por la misión especial que le confió el Espíritu.

Ante el segundo viaje misionero surgió un conflicto entre Pablo y Bernabé. Bernabé quería llevar a su primo Juan Marcos y Pablo se oponía por haberles abandonado en la mitad del primer viaje (por miedo a tantas dificultades). Por ello decidieron separarse. Más tarde se volvieron a encontrar como amigos misionando en Corinto.

TODOS NECESITAMOS UN BERNABÉ

Curioso el caso de Pablo, a quien antes llamaban Saulo. Furibundo perseguidor de cristianos ve la luz en el camino de Damasco. De vuelta a Jerusalén, empiezan los recelos: que si ¡ojo! con éste, que si no será una estrategia, que si la abuela fuma… Y en la vida de Pablo se cruza Bernabé, que hace de puente entre los apóstoles y el nuevo apóstol. Qué necesarios son hoy los bernabés, los creadores de puentes, los que abrazan al que llega.

Casi tan difícil como la conversión de Pablo es la conversión de la comunidad. Se habla mucho del camino de Damasco y poco el “camino” que deben recorrer los que ya están. Si me gusta mucho Pablo, por lo que fue, casi tanto me gusta Bernabé por lo que hizo: abrir ojos y tender puentes y fiarse: de Pablo y de Dios. 

Las instrucciones que da Jesús a los discípulos al comenzar su misión son un verdadero evangelio: una buena noticia: curad, limpiad, anunciad que el Reino ya está. Dad gratis, porque gratis lo habéis recibido. Saludad llevando la paz. Estas recomendaciones valen para los discípulos de todo tiempo.

Comentarios

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gustavo
gustavo

el 11/6/12
Gracias Oscar
Dios nos pide todo y encima no se olvida de detallarnos nada.
Demos gratuitamente, es importante no hacer las cosas por plata.
Desprenderse de todo es norma para Dios, hay que hacerlo de a poco y quedarnos con lo indispensable
La misión que llevamos es nada menos que de Dios, defendámosla como tal.
Gustavo
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katyuska
katyuska

el 11/6/12
SEGIMOS en este tiempo ordinario con la mision con el envio JESUS los envia a anunciar su reino les dice que vayan sin nada ,que no lleven ,ni alforja ,ni pan ,ni capa ,ni sandalias de repueto que lo anuncien de valde ,porque lo que de valde se recibe hay que darlo de valde . SEÑOR ¿de cuantas cosas me tengo que despreder? ¡pero cuanto cuesta... SEÑOR danos tu paz y envia TU espiritu sobre nosotros para poder anunciarte y ayudanos a desprendernos de tantas cosas que nos impiden ver el rostro del necesitado.
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