Comentario al Evangelio del

Fernando Torres Pérez cmf

 

      El Evangelio, como los de los días pasados, recoge un diálogo entre Jesús y un letrado. Pero, todo hay que decirlo, por una vez no se centran en temas accidentales, legales y secundarios sino que el diálogo va a lo fundamental. ¿Cuál es el mandamiento principal? En su respuesta Jesús no se anda con rodeos –como en los días pasados– sino que va al núcleo de la relación con Dios –“amarás al Señor tu Dios con todo el corazón”– y con los demás –“amarás a tu prójimo como a ti mismo”–. Hay que señalar que a Jesús le habían preguntado  por el mandamiento primero y que responde con dos mandamientos. Es importante tenerlo en cuenta porque debe ser que los dos tienen el mismo nivel.
      Hay otra cuestión a subrayar. Está en la respuesta del letrado pero como ésta es aprobada por Jesús –“No estás lejos del Reino de Dios”– nos vale casi como si la hubiese pronunciado Jesús. El letrado alaba la respuesta de Jesús a su pregunta pero añade un interesante colofón:  cumplir esos mandamientos de que habla Jesús “vale más que todos los holocaustos y sacrificios.”
      Es importante este añadido. Nos dice que la vida cristiana no se juega en la liturgia ni dentro de las iglesias. No se juega en las horas de oración ni en los sacrificios y penitencias personales. La clave está en la relación con Dios y ésta se manifiesta en la relación con el hermano. Lo dice muy claro la primera carta de Juan: “Si alguno dice: ‘Amo a Dios’, y aborrece a su hermano, es un mentiroso; pues quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios, a quien no ve” (1 Jn 4, 20-21).
      Es importante tener en cuenta esta realidad sobre todo en una época en que a veces se nos va toda la fuerza en grandes espectáculos litúrgicos amplificados por el poder de los medios de comunicación. El humilde servicio al vecino enfermo vale más que todos los inciensos echados en los altares de las iglesias del mundo. Y manifiesta más el amor a Dios que todos los cánticos solemnes de las ceremonias de cualquier basílica.
      La cuestión está en amar, a Dios y a los demás. Lo demás es puro accidente, pura transitoriedad que puede cambiar con los tiempos y las circunstancias. Que Dios nos dé a todos capacidad para distinguir lo fundamental de lo accidental en nuestra vida cristiana.

Comentarios
gustavo gustavo
el 7/6/12
Gracias Fernando.
La inteligencia es fundamental para amar a Dios Padre.Ella dirige nuestra acción , nuestro pensamiento y nuestra persona.
Puedo querer ser como madre Teresa en la india, irme a una villa miseria, ayudar a todos, pero si no sé cómo dirigirme al poder de los políticos, de los narcotrficantes, es muy probable que no cuente el cuento.
Madre Teresavivió en un país con otra cultura que no es la Argentina,acá la pobreza en los suburbios de Bs As se vive ligado a la delincuencia y al narcotráfico,y a la mafia del poder, ya que acá hay más plata y menos respeto a al persona que en la india , y por lo tanto hay otro tipo de problemas.
El caso del cura Carlos Mujica, quien fué asesinado por el poder político es un claro ejemplo
La inteligencia radica en entender c » ver comentario
Me gusta 0
Ignacio Ignacio
el 7/6/12
Hemano Fernando: coincido en todo el comentario. Salvo un aspecto: no considero que el amor a Dios y al prójimo, que sin dudas es lo más importante, se contraponga al incienso y a los cantos solemnes.
Gracias!
Me gusta 0
David Molina David Molina
el 7/6/12
Que difícil tarea la de amar. Con cuanta facilidad he predicado y exhortado sobre el amor, pero cuánto me ha costado llevarlo por obra. Definitivamente: "La verdadera espiritualidad solo se mide en las relaciones humanas". Le pido al Señor la gracia de callar más para hacer en obras mucho más. Dios nos guarde.
Me gusta 0
escribir comentario
Por favor escriba las letras como se muestran.