Comentario al Evangelio del

Fernando Torres Pérez cmf

 

      Ya conocemos esta parábola de la viña. El señor que organiza la viña, que la planta, la cuida, la cerca, cava un lagar, construye una casa y... luego se va de viaje, dejando todo lo que había hecho en manos de unos labradores. Lo primero que se me ha venido a la mente al leer esta parábola ha sido aquel refrán español que dice que “el ojo del amo engorda al caballo.” Vamos que si quería que la viña diese frutos lo mejor que podía y debía haber hecho hubiese sido no irse sino quedarse, estar allí, acompañar a los labradores, seguir su trabajo, vigilar que lo hiciesen bien. Si se fue de viaje, ¿podía esperar algo diferente a lo que pasó en su ausencia o lo que se encontró a su vuelta?
      Quizá le tendríamos que decir muchas veces a Jesús que nosotros no somos mejores que aquellos labradores a los que arrendó su viña el señor, que a nosotros también nos hace falta su presencia continua, su vigilancia amorosa. Somos conscientes de nuestra debilidad, de que muchas veces se nos va la fuerza por la boca. Hacemos grandes declaraciones pero los hechos se nos quedan cortos.
      Vamos a pedirle que nos acompañe para que hagamos bien nuestro trabajo. Nosotros sabemos que su presencia es clave, es fundamental. Sin él, el que tiene palabras de vida, no hacemos nada. Hasta podemos mostrarnos comprensivos y compasivos con aquellos labradores, y con los judíos que escuchaban a Jesús y que se sintieron aludidos. A todos nos hace falta esa presencia animadora, fortalecedora, inspiradora del Espíritu de Jesús que nos ayude a seguir trabajando por el reino y no por nuestros intereses egoístas y pacatos.
      Con esta perspectiva podemos releer el final de la primera lectura en la que Pedro nos anima a unir a nuestra fe, la honradez, el criterio, el dominio propio, la constancia, la piedad, el cariño fraterno... Todo eso es lo que construye verdaderamente el reino de Dios. Pero, como somos realistas, sabemos que sin la presencia cercana de Jesús, de su gracia y su fuerza, va a estar difícil que pongamos ni siquiera la primera hilada de ladrillos. Así que vamos a pedirle que no se vaya de viaje como aquel señor, que se quede con nosotros para que el reino se haga una realidad viva aquí y ahora.

Comentarios
gustavo gustavo
el 4/6/12
Gracias Fernando.
Das un trabajo a alguien y si no estás controlándolo , te arriesgás a a que no lo haga como corresponde.
Tenemos que tener siempre muy claro, cual es nuestro trabajo y entonces con esta conciencia, responder a la verdad.
Que no haga falta que alguien nos controle, hagamos bajo conciencia nuestro trabajo, siempre sabiendo que nada podemos ocultarle a Dios.
Es dura la vida, pero el resultado del trabajo a conciencia, deja frutos maravillosos.
Gustavo

Me gusta 0
katiuska katiuska
el 4/6/12
yo creo que el señor confia en nosotros y por eso nos deja su viña para que la trabajemos ,pero EL espera que voluntaria y generosamente le demos los beneficios y no tenemos que esperar que EL nos los tenga que pedir ,y a su vez mandar a que los vayan a rrecojer ,y no solo a sus criados sino asu hijo querido y aveces ,llenos de egoismo no sabemos lo que hacemos.
Me gusta 0
escribir comentario
Por favor escriba las letras como se muestran.