Comentario al Evangelio del

Rosa Ruiz, misionera Claretiana

Cuando vivimos un tiempo gozoso –corto o largo- de cierta intensidad, lo que llega después siempre nos parece poco… Siempre nos parece “plano”, demasiado simple. En parte, porque nuestro cuerpo y nuestro espíritu tiene un límite: ¡no le cabe más!, necesita espacio y tiempo tranquilo para digerir lo gozado y para serenar lo cotidiano. Esto puede pasarnos tras los 50 días de Pascua cuando retomamos el Tiempo ordinario en la liturgia. Los “aleluyas” se reducen, hay menos cantos, menos flores, el cirio pascual se hace discretamente a un lado…

Hoy retomamos la 8ª semana del tiempo ordinario: una estupenda oportunidad para vivir con calma serena lo cotidiano de nuestra fe, pero sin espíritu plano, sin mirada gris, sin resacas espirituales que nos dejen empotrados en el sofá de la vida… ¡Ojalá!

Con demasiada frecuencia tendemos a buscar lo extraordinario. Nos gusta más ser héroes que ser santos. Todos tenemos dentro algo del joven rico del evangelio de hoy. Damos por hecho que la exigencia evangélica de la vida diaria “ya la cumplimos desde niños”. Queremos algo más… pero cuando se nos propone, retrocedemos. Damos por hecho que esto de alcanzar la vida eterna, de compartir la misma vida del Padre en Cristo tiene que ser algo hecho a fuerza de grandes metas pero, eso sí, las que yo misma decido, no las que Jesús me sugiere claramente:

Anda, vende lo que tienes, dale el dinero a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego sígueme.

Ya, Señor, pero yo no te preguntaba por eso… Es que eso no entraba en mis planes… Yo quiero algo más pero eso no… Yo quiero que me pidas lo que quiero dar y nada más que eso…

Y es entonces cuando Jesús nos mira con cariño y calla. Y a nosotros se nos queda el ceño fruncido y nos vamos… porque en verdad somos muy ricos…
No sería poco que al recomenzar esta semana del tiempo ordinario, el Espíritu Consolador nos haga ver esas pequeñas o grandes “riquezas” que a cada uno de nosotros nos tiene engañados y atados, creyendo que queremos seguir un poco más al Maestro pero incapaces de venderlo todo, ya sea un millón o un denario… ¿qué importa si no soy capaz de dejarlo atrás?

Vuestra hermana
Rosa Ruiz, misionera Claretiana

Comentarios

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Inesita
Inesita

el 28/5/12
Que bonito y alentador y sobre todo, la paz y alegría que se siente, cuando uno se va desprendiendo de todo, lo va compartiendo con los demás ; aunque siempre haya que desprenderse más y más . Estamos apegados a lo material. ¡ójala llegemos , a ese dejarlo todo y seguir a Jesús.! Con la gracia de Dios, confio que lo conseguiremos.
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Manuel
Manuel

el 28/5/12
Bonitas palabras y bonito; pero también difícil evangelio a seguir.
Eso de venderlo todo no lo tengo aun claro del todo. No debemos de aferrarnos a lo material y poder compartirlo; ya que el día que marchemos no nos llevaremos nada; pero lo de venderlo todo.... casa, coche....... no lo veo tan claro. ¿Como nos desplazaremos o donde viviremos?
Un saludo a todos y feliz día.
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gustavo
gustavo

el 28/5/12
La cuestión del desprendimiento hay que hacerlo con inteligencia, no sólo con el corazón.
Centramos nuestra persona en el ideal de dar todo a la mayor cantidad de gente.
Vemos cómo lograr este objetivo, por ahí necesitamos mucho dinero para lograrlo y no podemos negar al dinero, si no que vamos a querer obtener la mayor cantidad posible, para lograr el objetivo.Los medios para lograrlo deben ser limpios y honestos sin excepción.
Entonces usamos este medio( el dinero) de modo inteligente.
Estamos tan acostumbrados a enceguecernos con el dinero, que a Jesús no le queda otra que pedir que nos desprendamos de este medio, pero si es un medio de caridad al hermano debemos apreciarlo como tal.
Manuel,está bien que tengas un lugar dónde vivir y un auto para desplazarte, porque no es » ver comentario
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gustavo
gustavo

el 28/5/12
Sin embargo hay que confiar más en Dios que en el dinero, aún aunque éste sea necesario para desarrollar el más generoso plan humano.
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milagros
milagros

el 28/5/12
Indudablemente, no hay que tomar el texto en sentido literal, y la Hermana deja esto bien en claro. Nuestras "riquezas" son aquellas cosas que nos brindan "seguridad", aquello que nos hace pensar que tenemos nuestra vida bajo control. De eso es de lo que yo entiendo debemos desprendernos, para poder escuchar que es lo que dios quiere de nosotros para nuestra vida, y no lo que NOSOTROS queremos. saludos a todos.
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jesusenciso
jesusenciso

el 28/5/12
Cristo conoce perfectamente bien los sacrificios que hacemos nosotros cada vez que uno decide obedecer sus mandamientos el nos pide que vivamos mas intensamente, entreguémosle pues toda nuestra vida toda nuestra vida al señor sin reservarnos nadaacudamos sin demora a nuestro generoso Dios y pongamos en sus manos todo nuestro ser y nuestra vida.
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nellye
nellye

el 28/5/12
nos cuesta desprendernos de la comodidad,queremmos servir siempre desde nuestra comodidad, no hace falta vender la casa el auto, hace falta llenarnos de mucho amor para dar nuestro servicio con amor, sin importarnos que el hermano, el vecino, que la persona que necesita de mi ,sea quien mas me ofende con sus críticas, nos falta la riquza del amor. será cristo quien nos dé el lugar que nos corresponde. buenos días.
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Ángel
Ángel

el 28/5/12
Jesús siempre nos pide el dinero , lo propio, lo que más valoramos, aquello que consideramos estrictamente nuestro, lo valioso a nivel personal,...se nos invita a darnos cuenta que en el seguimiento a Jesús no hay, ni habrá, nada que se pueda oponer a su seguimiento. Hoy el dinero bien puede ser una oposición, un trabajo, un matrimonio, una vida religiosa tomada como fin y no como medio... Lo valioso de cada uno es lo que Jesús nos pide. Que estemos dispuestos a ofrecérselo con alegría para que el Espíritu nos inunde de felicidad.
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katiuska
katiuska

el 28/5/12
COMO NOS CONOCE JESUS , cuanto nos cuesta desprendernos de lo que poseemos como al joven del evangelio .segir a JESUS nos cuesta mucho y nos pone aveces triste y nos aleja del verdadero camino ,porque estamos apegaos a lo que tenemos SEÑOR AYUDAME A SER mas generoso con los bienes que he recibido y estar dispuesta acompartilos con los que mas lo necesitan.
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Jorge Antonio
Jorge Antonio

el 28/5/12
El Señor Jesus, solo nos pide que nos convirtamos de corazon, que no ubiquemos delante de nosotros nuestros egoísmos, nuestras supuestan nacesidades, y nos alienta a mostrarnos generosos con nuestros hermanos, realizando lo que el nos indica como importante y trscendente para nuestra salvación que es amar a Dios sobretodas las cosa y tan importante como esto, poner en práctica el mandamiento del amor al prójimo al Jesús nos invita, cuando nos habla de las obras de caridad, que son el pasaje directo y sin escala hacia la vida eterna.

Jorge
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