Comentario al Evangelio del

Carlos Sánchez Miranda, cmf.

Hola, amigos y amigas:

En esta sección intermedia de la oración sacerdotal, Jesús le pide al Padre tres cosas: primero, que sus discípulos sean uno como ellos son uno, segundo, que, sin sacarlos del mundo, los defienda del Maligno y, tercero, que los santifique en la verdad. Detrás de estas tres peticiones podemos descubrir un único deseo de Jesús: poner a sus discípulos en las manos del Padre, como él mismo lo hará con su propia vida antes de expirar en la cruz. El Padre que no abandonó a Jesús en la muerte, sino que lo resucitó. El mismo Padre es el que nos une en el amor, nos protege del mal y nos santifica en la verdad. Volver a contemplar esta verdad debería llenar nuestras vidas de confianza, pues, por más que haya momentos en los que parece que la desunión nos separa sin remedio, que la fuerza del maligno nos atrapa o que el poder de la mentira nos destruye por dentro y por fuera, sabemos que no estamos solos, que estamos bajo el cuidado del Padre y que es posible vivir en nuestro mundo, sin ser de él.

Sólo una confianza básica de este tipo puede fundamentar una existencia que se atreve a superar los peligros, miedos y complejos que menoscaban nuestra capacidad de riesgo para amar y construir un mundo mejor. Quien sabe que su vida está en buenas manos sabe que no tiene asegurado el éxito, pero, sabe que el Padre siempre lo acompaña, lo alienta y lo fortalece. Revisemos cómo va nuestra confianza en el Padre; un buen medidor de ello es la calidad de nuestro compromiso por forjar la unidad, por luchar contra el mal en todas sus expresiones y por vivir en la verdad. Si esta confianza y este compromiso no están vivos y vigorosos, te invito a que repitamos la oración sacerdotal de Jesús y dejemos que la fuerza de la Palabra encienda nuestro corazón.

Un saludo fraterno
Carlos Sánchez Miranda, cmf.

Comentarios
Ignacio Ignacio
el 23/5/12
Ya está bien de tanto mundo, mundo, mundo...
¿ Qué es el mundo para el evangelista Juan ? Parece ser que sólo mal y tentación del maligno ( ? ).
Jesús no dijo eso.
Para mí el mundo es la casa donde habito, con alegrias
y penas; donde procuro esforzarme para que todo sea
aún más bello; donde todos podamos disfrutar de la vi
da con mesura; donde la convivencia pacífica sea un
hecho.
¿ Es que no hay nada bello en este planeta-mundo ?
¿ Es que todo es sucio y despreciable ?
Solo las mentes de algunos son sucias y despreciables.
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José David José David
el 23/5/12
Gracias por esas reflexiones nos ayudan a comprender mejor la palabra de Jesús, y sobre rodo a vivir puesta la confianza en Dios y en su enviado Jesucristo.
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mariana mariana
el 23/5/12
me gusta las lecturas biblicas de todos los dias me hace reflexionar
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Padre Roberto Padre Roberto
el 24/5/12
Hijos, creo que lo más bello todo, es que, cada uno se ponga a cuidar lo que Dios le ha dado. Para algunos, como Ignacio, su miundo es su hogar, su familia. Para otros es, su negocio, su empresa, etc. Lo cierto es que, si cada uno nos ponemos a trabajar y a hacerlo bien, mejor cada día, entonces el mundo según san Juan, no es pecado, es vida. Recuerden las palabras de san José María escrivá de Balaguer "santificate con el trabajo que haces, santifica el trabajo que haces, santifica a los demás con el trabajo que haces", eso es vida, ese es mi mundo, ese es el reino que se comineza agestar aquí y ahora.
Bendiciones para todos: Padre Roberto Argueta.
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Peregrina Peregrina
el 23/5/12
Ignacio: Para Juan el mundo es el pecado. Si tú te esfuerzas por que todo lo que tienes sea aun más bello, entonces estás procurando que el reino de Dios se haga presente en lugar donde estés, Reino de paz, justicia y amor. Nuestro planeata es bello y tu lo haces aun más bello, que el Señor te bendiga.
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