Comentario al Evangelio del

Pablo Largo, cmf

 

Queridos amigos:

«Todo tiene su tiempo: tiempo de llorar, tiempo de reír»: es la sentencia del Eclesiastés que tantas veces habremos recordado. En su primera parte, la del desconsuelo y llanto, la habremos vivido al sufrir la pérdida de seres queridos. Hay, sí, un tiempo de aflicción, y no está bien rehuirlo. No es un modelo el joven que se negó a acudir al entierro de su abuelo porque –decía él– «no soy un fanático de los cementerios». De acuerdo en no ser fanáticos ni necrófilos, pero hacer duelo ahonda nuestra humanidad, es un signo del amor y un modo de dar cauce al pesar por la pérdida sufrida.

Hay también un tiempo de alegrarse, de estar más contento que unas pascuas. Es otra expresión del amor: se ha recobrado a la persona querida, la tenemos de nuevo con nosotros. No riman con la Pascua las caras tristes. El Señor nos tendría que interpelar como a María Magdalena: «Mujer, ¿por qué lloras?». Se han de cumplir más bien estos versos: «Hoy la cristiandad se quita / sus vestiduras de duelo». Ese “hoy” no quiere ser efímero, tener las horas contadas; es el “hoy” que se repite en el “Acuérdate, Señor” de toda la octava de Pascua. Ese hoy quiere ayudar a vivir bien el duelo: tal es quizá uno de los motivos por los que los anuncios de la pasión y muerte de Jesús acaban siempre con el anuncio de su resurrección. Se hace así para que no vivamos sin noticias de esperanza, para que sepamos quitarnos en su momento las vestiduras de duelo.

A una religiosa que trabajaba en África le llegó la noticia de la muerte de su madre. Ella se lo comunicó a las mujeres del poblado, que la acompañaron tres días enteros en el llanto y la oración. Tiempo después una de ellas la vio apesadumbrada y le preguntó por la causa. Respondió que estaba recordando a su madre. Esta fue la réplica de la interlocutora: “¿Por qué seguir triste? ¿Es que no hemos llorado ya todas las lágrimas?”. Vivir el duelo, sí, y muy a fondo; pero no quedar atrapados por él, como le pasaba a María Magdalena, que se había quedado aprisionada por el Viernes Santo cuando ya había amanecido la luz pascual. El encuentro con Jesús le hizo poner el reloj biográfico en hora con el Domingo, el Día del Señor.

Vuestro amigo

Pablo Largo

Comentarios

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maria Ines
maria Ines

el 17/5/12
muy acertado el comentario del evangelio, nos aclara mucho más .
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Eduardo
Eduardo

el 18/5/12
Este bonito comentario nos ayuda para cuando lleguen lo momentos difíciles de pérdidas, que todos los humanos sin excepción vamos a tener tarde o temprano.Gracias por el comentario.
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carmen rosa
carmen rosa

el 18/5/12
gracias porque espiritualmente me ayuda porque sufrir porque alegrase tantas veces,
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gustavo
gustavo

el 18/5/12
No nos podemos apegar a las personas, aún siendo cristo, no importa el cristo físico, el material, no importa como dijo lo que dijo. Nos alegra que existió, pero lo que nos importa es su mensaje, el espíritu que nos deja, si no Dios no hubiera elegido que hicieran arapos su cuerpo en la pasión, el cuerpo no vale nada. La botella no interesa , si su contenido. Saber desprenderse de lo físico , nos trae la alegría de quedarnos con lo espiritual. Desde argentina
gustavo
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jazmin uceta
jazmin uceta

el 18/5/12
Bendiciones y muy buen dia para todos hermanos
excelente comentario. esclesiastes 3: 1 al 13 Donde nos dice que hay tiempo para todo. Feliz Dia
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CECILIA PALERMO
CECILIA PALERMO

el 18/5/12
hermoso hacer conciencia de nosotros mismos abrir bien los ojos y observar que Dios ha estado y esta siempre ahi con nosotros alimentandonos de su gran amor que acompaña todo aprendizaje todo crecimiento dejarle habitar en nuestro corazón y renovarlo día a día es estar abierto a la Felicidad por que Dios es amor es la verdad, la realidad El es la fuente que nos llena en la medida que estemos dispuestos ha abrir nuestro corazón a El, porque
Somos capaces de desarrollar toda la felicidad que puedamos lograr.
Gracias hermoso comentario, todos cada uno de ellos dejan en mi gran huella mucho por aprender.
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MARCELA
MARCELA

el 18/5/12
¿Llorar en tres días todas las lágrimas?... A la muerte de un ser querido, en psicología se habla de un año para el duelo (más o menos). Se vale...¡Gracias por todo!
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luzmar
luzmar

el 18/5/12
A veces nos sentimos fuertes y cuando viene la prueba es donde nos podemos tambalear, ahí la respuesta de Nuestro Señor esperar con certeza en que él viene en ayuda de nuestras debilidades y no somos probados más de lo que podemos resistir. Él amigo fiel que nunca falla y a pesar del dolor , también recibimos consuelo,alegría , paz como solamente Nuestro Señor Jesús nos la puede dar nada ni nadie nos la puede arrebatar.
Gracias por estar presente en medio de la tormenta.
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