Comentario al Evangelio del

Carlos Latorre, cmf

Las primeras comunidades cristianas vivieron momentos de mucha turbación. Recordaban el episodio de peligro y miedo que experimentaron durante la tempestad en el lago. Lo que sucedió aquella noche  les servía a ellos y nos sirve a nosotros para saber cómo salir airosos de las situaciones más difíciles. Jesús les quita los miedos con su palabra divina: “Soy yo, no temáis”. Tempestades y peligros parecidos nos asaltan cada vez que por nuestra increencia nos alejamos de él.

Por otra parte, las desavenencias en los grupos humanos son el pan de cada día. Y cuando se trata de nuestra comunidad cristiana, se pueden convertir en verdaderas pruebas de fe. En lugar de ver fantasmas, tenemos que afinar nuestra mirada y agudizar nuestro oído para ver y escuchar a nuestro único Señor y Maestro. Sólo él con su presencia puede hacer florecer en el corazón de la comunidad, de cada discípulo, la armonía y la paz.

Hoy en la liturgia recordamos a San Anselmo. Vivió hace casi mil años, pero su búsqueda de Dios tiene máxima actualidad. No me resisto a recordar estas famosas palabras del santo:

“Sal un momento de tus ocupaciones habituales; ensimísmate un instante en ti mismo, lejos del tumulto de tus pensamientos; arroja lejos de ti las preocupaciones agobiadoras, aparta de ti tus trabajosas inquietudes. Busca a Dios un momento, sí, descansa siquiera un momento en su seno. ¡Oh corazón mío!, di con todas tus fuerzas, di a Dios: Busco tu rostro, busco tu rostro, ¡oh Señor!

Y ahora, ¡oh Señor, Dios mío! , enseña a mi corazón dónde y cómo te encontrará, dónde y cómo tiene que buscarte. Si no estás en mí, ¡oh Señor!, si estás ausente, ¿dónde te encontraré?

Nunca te he visto, Señor Dios mío; no conozco tu rostro. ¿Qué hará, Señor omnipotente, este tu desterrado tan lejos de ti?...”

Son estos testigos de la fe de todos los tiempos quienes nos ayudan con su testimonio y con su palabra a enfrentar momentos de oscuridad y de tormenta en la vida personal y en la vida de la comunidad.

Comentarios
gustavo gustavo
el 21/4/12
Gracias a mi insitencia, a la dedicación y a la confianza en que a mí me acompaña Dios logro mis objetivos.
Dios me acompaña, qué más puedo pedir?
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MARTHA C. MARTHA C.
el 21/4/12
Hay momentos que nos sentimos sin fuerzas para seguir adelante, y cuando uno está en los caminos del Señor vienen tormentas y preocupaciones, miedos que nos quitan la paz. Pidamos al Señor nos ayude a luchar contra todo esto y nos dé la fuerza necesaria para vencer y salir victoriosos ante estos ataques del enemigo.

Señor dame fuerza , enséñame tu rostro Señor no te alejes de mi. ayúdame a salir de esta prueba por la que estoy pasando. No quiero separarme nunca de tì. AMEN.
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Ángel Ángel
el 21/4/12
Soy yo, no temáis. El miedo , a nivel espiritual como a nivel de vida práctica, es el elemento que paraliza la acción del hombre. Por eso Jesús nos invita a desterrarlo de nosotros pero con la condición de reconocerle como lo que es Dios encarnado. Cuando es así la confianza entra en nuestra vida y va acomodándose todo al estilo de Jesús. Con confianza y decisión personal de fe en su persona hoy Jesús nos invita a expresarlo en nuestro pequeño caminar.
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katiuska katiuska
el 21/4/12
SEÑOR quita mis miedos y mis angustias, cuando en las noches oscuras pierda la fe y no encuentre el norte y no vea mas que tinieblas, YO TE DIRE SEÑOR MIO Y DIOS MIO ,Y TU ME DIRAS no tengas miedo SOY YO y me invitas atener confianza y decision.SEÑOR DAME FE, PORQUE SIN TI MI VIDA NO TIENE SENTIDO.
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