Comentario al Evangelio del

Carlos Latorre, cmf

En la primera lectura de hoy me han impresionado estas palabras: “Los apóstoles salieron del Sanedrín contentos de haber merecido aquel ultraje por el nombre de Jesús”. Me pregunto cómo es posible sufrir y estar contento;  y más difícil aún, cómo es posible   sufrir injustamente, siendo inocente, y estar feliz. La explicación de todo es la culminación de la frase: “por el nombre de Jesús”. Sí, Jesús es su fuerza y llena su corazón. Además no se sienten solos, porque toda la comunidad está con ellos. Y este sufrimiento es semilla de nuevos cristianos.

El milagro de la multiplicación de los panes que nos narra el evangelio, se hace realidad también hoy día en infinidades de comunidades cristianas. Muchos defectos tiene nuestra iglesia, pero nadie le podrá echar en cara que dé de comer y socorra a tantos y tantos pobres y necesitados. Y es ahí en el servicio a los pobres donde resuena siempre la voz de Jesús que nos llama a hacer lo mismo: entregar nuestra vida al servicio de los más abandonados de la sociedad.

Os cuento el testimonio de Massimiliano

El episodio sucedió el 19 de agosto 2000 en Roma con ocasión de la XV Jornada Mundial de la Juventud ante dos millones de jóvenes reunidos en la Vigilia de oración con el Santo Padre Juan Pablo II.

Massimiliano, nacido en Roma, confesó que había nacido en una sociedad «donde todo se puede comprar» y «en la que tengo todo».  “Tengo una familia unida, en casa no me falta de nada, tengo estudios en la Universidad, tengo asegurado mi puesto de trabajo. No he conocido la guerra ni las deportaciones ni el control de la libertad como muchos de los jóvenes que aquí están... Me considero un joven privilegiado.  Pero un día leyendo el Evangelio de Jesús encontré estás palabras que me impresionaron muchísimo, las  palabras que Jesús dijo al joven rico: “Una cosa te falta, vende todo lo que tienes y dáselo a los pobres...” Era cierto, ME FALTABA EL AMOR A LOS POBRES”.

Massimiliano sintió en lo más profundo de su corazón esta misma invitación a dar lo que tenía a los pobres y a seguir a Cristo. Con otros amigos va cada semana al encuentro de los pobres de Roma y de este modo  este joven busca seguir a Jesús en el siglo XXI.

Radiante de felicidad dijo: “Procuro hacerme amigo de ellos: ellos ya conocen mi nombre y yo conozco el nombre de algunos de ellos.  Y todo esto no lo hago yo sólo, pues estoy con un grupo de amigos que tienen los mismos  ideales que yo”.

Comentarios
MARTHA C. MARTHA C.
el 20/4/12

Debemos seguir el ejemplo de JESÚS, entregándonos al servicio de los mas pobres, abandonados y necesitados de nuestra sociedad.

El nos llama a cada uno de nosotros a hacer lo mismo.
Me gusta 0
MARLENE MARLENE
el 20/4/12
JESUS MARCA LA DIFERENCIA EN NUESTRAS VIDAS Y NECESITAMOS DE EL ,NUESTRO MUNDO SE VUELVE VACÍO SI CAMINAMOS SOLOS CUANDO NOS ABANDONAMOS A EL SENTIMOS QUE ESTAMOS VIVOS Y CON GANAS DE DAR AMOR.
Me gusta 0
escribir comentario
Por favor escriba las letras como se muestran.