Comentario al Evangelio del

Bonifacio Fernandez, cmf

Queridos amigos y amigas:

Esa es la experiencia de María Magdalena. Llevada de su amor se acerca a visitar el sepulcro. Llora. En la narración resuena el eco del Cantar de los Cantares. Jesús resucitado le ha salido al encuentro mediante  los ángeles intérpretes. El punto de partida es el descubrimiento del sepulcro vacío de Jesús. Jesús se hace presente. Pero ella no lo reconoce; lo confunde con el jardinero. El intercambio de monosílabos es la expresión del reconocimiento; Jesús pronuncia su nombre: “María”; María responde: “Raboni, maestro”. Se reconocen por la forma de pronunciar el nombre del amado. Se trata de un encuentro prototípico. Un reconocimiento y un abrazo de fe. Y como toda cristofanía  incluye la misión: anda y dile a mis hermanos…

El Cristo que se sale al encuentro de María Magdalena es el mismo Jesús  constituido por Dios Señor y Cristo: Ha sido rehabilitado y acreditado por  Dios. Lucas insiste en la contraposición entre la acción condenadora de las autoridades judías y el obrar trasformador y legitimador de Dios. Gracias al constituido Mesías y  Señor estamos en una nueva etapa de la historia de la salvación; gracias a eso es posible la conversión y el bautismo. La promesa se universaliza: es para vosotros y vuestros hijos. El don del Espíritu es la síntesis de esa novedad.

Pedro se dirige a la casa de Israel. Entiende su anuncio de Cristo como un fenómeno dentro del pueblo de Israel. Trata de abrir los ojos de los israelitas, que admitan su culpa, que reconozcan la situación creada por la Pascua. Y se conviertan aceptando la palabra de la predicación.

María Magdalena ha encontrado al resucitado Jesús, a quien había encontrado en la historia. Y ese encuentro la ha  vitalizado: le ha abierto a los ojos. “Resucitó de veras mi amor y esperanza”.

Sólo para los que aman de verdad tiene sentido pleno la resurrección. Sólo se resucita en la medida en que se ama. ¿Tengo experiencia de resurrección? ¿Me siento “amenazado” de resurrección”.
 

Comentarios

Deja tu mensaje:

PabloH.
PabloH.

el 10/4/12
¿Para qué he nacido? ¿Cuál es la verdad que mueve mi vida? ¿Qué es la verdad? Pareciera que en la actualidad hay tantas verdades como hombres sobre la tierra. Hemos llegado a un nivel de subjetivismo-nihilismo terminal para las sociedades y personas de nuestro tiempo. Asistimos a una filosofía pesimista, destructiva, aniquiladora de la trascendencia del hombre, trascendencia, vida que es propia de su naturaleza. Se cumple hoy la palabra de San Pablo: "Si Cristo no resucitó comamos y bebamos que mañana moriremos" (1 COR 15, 32). Visiten mi blog para realizar aportes y así todos podamos crecer: pablohorvath-hermanosencristo.blogspot.com
Me gusta 0
gustavo
gustavo

el 10/4/12
Justo a Maria Magdalena, aquella que había vivido conociendo los deseos sexuales de los hombres y susu bajezas, se le presenta Jesús.
Era la mujer menos indicada, todos pensarían que era la que tenía el último lugar y sin embargo en ese corazón sufrido y convertido existía la grandeza de Dios.
Por eso Dios se revela realmente al que lo desea de corazón y al que pone todo su espíritu en El.
Un abrazo
Gustavo
Me gusta 0
vicente condori
vicente condori

el 10/4/12
María Magdalena continúa creyendo que Jesús irremediablemente ha muerto y por tal razón busca y solicita con preocupación su cadáver; María, igual que los otros seguidores del Maestro, ha dado por finalizado un proyecto de vida alternativo, pues el líder ha sido asesinado por las autoridades del momento. Es necesaria entonces la intervención de Jesús para que María vuelva a creer, para que nuevamente se encienda con fuerza la llama de la fe. María reconoce a Jesús gracias a su fe, pero ahora su relación ya no será física ahora será más íntima a traves de las apariciones: "yo permanezco en ustedes y ustedes en mí". En esta pascua debemos tener un encuentro más cercano con nuestro salvador y comprometernos en vivir como Cristo.
Me gusta 0
Ángel
Ángel

el 10/4/12
El hombre llora la ausencia de Jesús, llora ante los demás en la búsqueda de Jesús, en un primer momento su tristeza no tiene consuelo . Sólo encuentra consuelo al sentirse llamado por su nombre por Dios. Nuestro Dios se comunica de una forma personal e intransferible. Rezo porque los encuentros diarios con Jesús en la oración y la eucaristía plenifiquen nuestra vida de sentido y felicidad.
Me gusta 0
escribir comentario
Por favor escriba las letras como se muestran.