Comentario al Evangelio del

Jesús Losada

Queridos amigos:

En la tarde de este jueves santo se remueven muchas fibras. Cuando la iglesia entera, esparcida por el mundo, entra en el cenáculo, se descubre a sí misma, hace un cursillo acelerado para aprender el arte de lavar los pies y se pregunta de nuevo qué significan el pan y el vino que come cada día. Hoy no quiero extenderme en explicaciones acerca de la Pascua judía o de la importancia teológica que tiene el relato que Pablo hace en la carta a los Corintios. Quisiera evocar con todos vosotros el sacramento de la eucaristía, vinculándolo -como hace la liturgia- al amor fraterno y al ministerio eclesial.

Una mole de hormigón y ladrillo cubre los cenáculos donde se asientan hoy los comensales. Los de ayer soñaban que el Nazareno les pusiera en marcha un país soberano. Lo soñaron hasta en la cena de despedida que conmemoramos en esta tarde. Los de hoy, alineados en bancos paralelos, nos conformamos con que nos mantenga el tono vital en medio de un ritmo acelerado. En ambos casos, el anfitrión no se contenta con cubrir el expediente: se da a fondo perdido. No sólo nos invita a comer, que ya es signo de amor, sino que se nos entrega como comida: "O sacrum convivium in quo Christus sumitur".

En medio de la ausencia -¿dónde puedo encontrar hoy a Cristo?- he aquí un destello en que el pasado, el presente y el futuro se funden en un memorial de intensiva presencia. Hace falta estar muy ciego para no percibir la hermosura de su rostro y la huella de su pie resucitado. En esta tarde del jueves santo aprendemos a "caer en la cuenta" de muchas presencias suyas casi desapercibidas.

Helo ahí en la asamblea congregada para recibir su dosis de pan y de palabra. Helo ahí, cargado de arrugas y recuerdos o con las hormonas bailando el ritmo adolescente. Helo ahí en medio de esa humanidad que huele a conformismo y a búsqueda sincera a partes iguales. Helo ahí porque Él lo ha dicho: donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.

Helo ahí en el que preside, débil de los pies a la cabeza, vestido de blanco y aprendiz de servidor, mano trémula y visible de un Amigo misterioso. Helo ahí en el ministro cuyo encargo primordial es lavar los pies y repartir el pan.

Helo ahí en la palabra que se extrae del cofre arcano y vivo de las Escrituras, de esa Palabra que permanece para siempre. Helo ahí hablando por la boca de Moisés y de Pablo de Tarso, con el estilo llano del evangelio de Marcos y con la elegancia de la carta a los Hebreos. Helo ahí porque Él lo ha dicho: quien acoge mi palabra a mí me acoge.

Helo ahí en la encarnación diminutiva del pan y del vino, frutos de la tierra y de la artesanía, hechos trampolín simbólico de un alimento sin fecha de caducidad. Helo ahí porque Él lo ha dicho: quien come mi cuerpo y bebe mi sangre tiene vida eterna.

Helo ahí, ignoto y estadísticamente inmenso, en esa turba de necesitados que lo mismo pasan hambre, que son encarcelados o que se entierran vivos en una depresión. Helo ahí porque Él lo ha dicho: lo que hicisteis con uno de estos pequeños conmigo lo hicisteis.

Helo ahí cruzando de parte a parte esta realidad del mundo que ha sido inyectada de resurrección. Helo ahí hablando la lengua de los signos de los tiempos, que hoy suena lucha por la paz y la justicia y mañana diálogo interreligioso o liberación de la mujer.

Helo ahí, invisible y terapéutico, en ese concentrado de presencias que es la eucaristía, cumbre y fuente de toda vida cristiana. Donde hay eucaristía hay asamblea, ministro presidente, Palabra, pan y vino, hombres y mujeres necesitados, signos de los tiempos. Helo ahí, pues, hecho vitamina del mundo en el gesto millonariamente repetido de tomar el pan, pronunciar la acción de gracias, partirlo y entregarlo.

¿Quién puede ser de los suyos al margen de este milagro cotidiano? ¿Quién va a partirse el tipo desenganchado del Único que se lo ha partido hasta el final?

Comentarios

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victoria
victoria

el 5/4/12
Hoy,Jueves Santo,el Señor,nos regaló,un Mandamiento Nuevo.La Eucaristía y el Sacerdocio.
El Amor hecho Solodaridad.Amor,necesario y sencillo.
Maniifestado en el gesto de lavarle los pies a sus
discìpulos.También,quiso compartir con ellos,el pan y
la palabra.Eso,es "SOLIDARIDAD."Significando,el estar
atentos a los problemas ajenos.Intentando servir,
comprender y ayudar a los demás.Compartiendo lo
que somos y tenemos.Intentando apartar de nuestras vidas,el individualismo,el egoismo y las injusticias.
Vayamos a la Eucaristía,ella,es el regalo más grande
que los creyentes podamos recibir.
Señor:Ayúdanos a practicar el Mandamiento del
Amor que Tú nos has dejado:"Amaos unos a otros
como yo os he amado."


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Óscar Bravo
Óscar Bravo

el 5/4/12
¡Amén!
QDOB
Óscar
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M.ª Ángeles
M.ª Ángeles

el 5/4/12
Extraordinario acercamiento a la Eucaristía. Gracias por las sugerencias concretas de la presencia de Cristo vivo en nuestro día a día.
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gustavo
gustavo

el 5/4/12
El fin de jesús es amar y ser el ejemplo a imitar
Qué medios usaba? La no violencia activa , no era pasiva. Jesús era 100 x 100 no violento , pero era súper activo, lavó los pies a sus discípulos, criticó duramente a los curas y no les dejaba pasar ninguna de sus faltas, hechó con firmeza a los mercaderes del templo, prohibió que se peleen cuando lo fueron a buscar los soldados para llevarlo, etc..
La meditación no es completa sin acción.
No creamos que meditando únicamente nos elevamos, sin acción no hay amor, y debe ser una acción sin violencia , pero con firmeza,- si no te lavos los pies no compartirás conmigo-
La acción nos eleva tanto como la meditación.
Un abrazo
Gustavo
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MARTHA C.
MARTHA C.

el 5/4/12
El señor hoy nos invita a seguir su ejemplo de servicio y entrega a los demás. El nos repite aquí y ahora: HAGAN COMO YO HE HECHO. Como he servido, así tienen ustedes que servir; como yo les he amado, así deben de amarse unos a otros.

Que el Señor nos ayude a ser servidores alegres de nuestros hermanos mas pobres y necesitados.
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orlando torres
orlando torres

el 5/4/12
no necesitams de ninguna religion para comprender el meravilloso regalo de jesucristo vivo, de sumandato y de su pasr en la vida de el cristiano. muy hermoso.
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Ángel
Ángel

el 5/4/12
La hora de Jesús se inicia en la humildad, lavando los pies a sus discípulos, lavémonos nosotros los pies unos a otros trabajando por alguien cercano en algo que no nos reporte ningún bien a nosotros mismos, excepto el espiritual de imitar a Jesús.
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maria edid
maria edid

el 5/4/12
la semana santa hay que vivirla todos los dias de nuestra vida. el mundo seria muy diferente, si todos vivimos pensando siempre en como agradar adios, y darle el lugar que se merese, nuestro salvador. es el unico ser que merese todo nuestro amor,nuestros sacrificios, y nuestras lagrimas. el es lo mas bello.
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