Comentario al Evangelio del

Pedro Barranco

Juan, el evangelista, quiere ir construyendo su relato como si se tratara de un retablo actual, una especie de película que va tensionándose más y más hasta suceder lo inevitable. Jesús va desarrollando su misión y, a la vez, quiere ir desvelando su identidad. Y esto es lo que hace que nadie de su tiempo comprenda realmente qué está sucediendo.

Somos hijos en el Hijo. Creo que esto podría resumir lo que nos adelanta este trozo de evangelio. Jesús ha descubierto que la divinización del hombre, su elevación, no proviene más que de la donación que Dios ha hecho al hombre de su esencia más íntima.

Nosotros estamos hechos a imagen de Dios, es decir, participamos de Él. Y nos parecemos en dos aspectos que nos definen: la capacidad de amar y la libertad. Por eso Jesús nos dice que somos dioses. En Jesús hemos sido rescatados de nuestra limitación, para convertirnos en su imagen.

Esto nos trae una enorme responsabilidad, porque todos los seres humanos participamos de esa íntima realidad, somos hijos de Dios. Y esto nos puede impulsar a reconocer en los otros su altísima dignidad, su esencia, y a ayudarles a que la recuperen, si la han perdido.

Hay una cosa más. Jesús habla de las obras que dan testimonio de Él. Creer, sobre todo porque hay una realidad que respalda a Jesús: hace lo que dice. Dicho de otra forma: es coherente. Nuestro cristianismo puede adolecer de esa incapacidad de comunicar, quizás porque le falte la fuerza de las obras.

Muchos retos para una lectura, y muchos más aún para una vida. Pero merece la pena porque nos podemos encontrar hermanos. Y porque participamos de esa jovialidad divina de quien sabe que el mundo puede ser un lugar para pasearse por la tarde con Dios.

Comentarios
MARTHA C. MARTHA C.
el 30/3/12
Así como el Hijo de Dios fue rechazado y sufrío, nosotros también por nuestra fé, somos rechazados por los que se encuentran apartados de El. Pero debemos confiar en Dios, que estamos en sus manos y nos ayudará a llevar a cabo el trabajo y la misiòn que nuestro PADRE nos ha confiado.
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gustavo gustavo
el 30/3/12
Gracias Pedro muy clara tu reflexión
Vivir la verdad ( que es Dios ) es por un lado duro y por el otro reconfortante.
Ser totalmente abiertos, libre de prejuicios y recelos es lo que logramos con la verdad ¿por qué? porque todos somos iguales y no somos más que los demás, entonces cuando pensás en esta verdad tenes muchos hermanos,y todos son tus amigos.
Los fariseos y los curas de la época de Jesús no eran inteligentes, porque se quedaban con lo externo.
Ser inteligente es atraer a todos hacia uno, como Cristo cuando murió por los fariseos y los curas de su época.
La inteligencia está ligada al sacrificio.¿ De qué me sirve resolver los problemas de mi fábrica, ganar de este modo dinero, creerme inteligente, si lo hago a través de la explotación de los obreros?
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Antonio Antonio
el 30/3/12
Señor; aumenta mi fe en Ti; necesito amarte más y deseo ser consecuente y mi libertad. Tu eres mi tesoro Señor, y mi corazón deseo esté a los pies de la cruz.
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Ángel Ángel
el 30/3/12
Y se marchó al otro lado del lago. Así es nuestro Dios, dio su vida por nuestra alma pero respeta nuestra libertad. En nosotros está la decisión , seguirlo o ver como parte a otro lado. Seamos inteligentes espiritualmente abriendo nuestro corazón a aquel que bien sabemos posee amor y poder para tornar nuestro camino en felicidad humilde y comprometida.
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Rosabelt Rosabelt
el 31/3/12
Creer no es estrictamente profesar, creer es tener fe en lo que se ve con los ojos del alma y no con los del cuerpo, Las lecturas de hoy nos invitan a que la fe que profesamos con júbilos de “victoria la pongamos en práctica para que al igual que los profeta no flaquee nuestra fe en las persecuciones pues el que sondea lo íntimo de nuestro corazón no vacilará en rescatarnos
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