Comentario al Evangelio del

Enrique Martinez, cmf

 

A VUELTAS CON LA PALABRA DE JESÚS

 


 

 

     Me he quedado pensando, después de leer el Evangelio, que hay un montón de gente hablando y opinando sobre Jesús. Cada cual tiene sus ideas (en algunos casos «ideas fijas») y opiniones... Pero Jesús "no está" en la escena, no hay ninguna palabra suya. Me traía esto a la cabeza la letra de una canción que cantábamos hace tiempo: «Ayer hablé con Jesús y me dijo que estaba triste, porque hay muchos hombres que hablan en su nombre... pero no le dejan hablar a él; que hay muchos hombres, que se reúnen en su nombre.... pero no le dejan entrar a él». Y claro: el resultado es de total confusión. No se habla «de» Jesús del mismo modo, cuando antes se ha hablado «con» Jesús. No es lo mismo reunirse, comentar, opinar, hablar, programar, organizar cosas... cuando antes no nos hemos preguntado (mejor: no LE hemos preguntado) cuál sería la opinión, el criterio, lo que nos pediría Jesús,lo que haría él. O sí, lo hacemos, pero desde nuestras ideas, ideologías y teologías preconcebidas... que se pueden convertir en un auténtico escudo «contra» la voluntad y la palabra de Jesús... aunque tengamos la intención y la impresión de que Jesús querría que las cosas fueran... como nosotros hemos decidido. Porque ahí, en nuestro evangelio de hoy,  tenemos el caso de personas que parecen conocer muy bien la Escritura, pero que la usan según les conviene para sus propios fines. Y así, le dicen a Nicodemo que estudie las Escrituras para que se convenza que de Galilea no puede salir ningún profeta... al mismo tiempo que se pasan "por el arco de triunfo" lo que dice la Escritura: «¿Acaso nuestra Ley juzga a un hombre sin haberle antes oído y sin saber lo que hace?». O sea: que la Escritura para unas cosas sí y para otras no. La Escritura para encontrar argumentos que justifiquen una postura previamente tomada.

     También pensaba en nuestras «Liturgias de la Palabra».  Diversos grupos y personajes habían escuchado las palabras de Jesús... y  provocaron distintas reacciones, tomas de postura, incluso discusiones.

     Cuando leemos la Escritura, al terminar de proclamarla se dice: «Palabra de Dios» o «Palabra del Señor». Por cierto, que sin el «es» que muchos colocan delante: ya sabemos que «es» Palabra de Dios, por eso la estamos leyendo. Al final de su lectura no «afirmamos» nuestra fe en que eso lo ha dicho Dios (la respuesta, en tal caso, debiera ser diferente)... sino que le agradecemos lo que acaba de decirnos, le alabamos y glorificamos por habernos hecho llegar su Mensaje de vida y salvación.

     Pero, realmente , si preguntáramos después de esa proclamación/lectura cuántos se sienten interpelados, agradecidos, e incluso sorprendidos por lo que nos ha dicho Dios... Si preguntamos siquiera qué es lo que se nos ha quedado en el corazón después de leerlo (suponiendo, claro, que lo hayamos entendido, que no siempre es fácil)... muchos nos dirían: «no me he enterado de nada», «no me he quedado con nada». He dicho un «te alabamos Señor», un «gloria a ti Señor Jesús» muy mecánico, pero estas palabras no estaban conectadas con el corazón. Lo escuchado (quizás sólo "oído") no ha provocado en mí ninguna reacción especial. Al menos la mayoría de las veces. Y nos pasa a menudo, como dice la última frase de este Evangelio: «Y se volvieron cada uno a su casa». Que algunos traducen así: «cada uno se marchó por su lado». O sea: que no sacaron nada en claro, y cada cual siguio en sus ideas.

     Con toda seguridad debiéramos poner de nuestra parte para que estas cosas ocurran lo menos posible. Desde leer y meditar la Palabra de Dios previamente en nuestras casas, antes de la celebración (cuando sepamos cuáles son las lecturas, claro está)..., pasando por una seria formación bíblica (¡ay tarea siempre pendiente entre los católicos!), dialogando con otros que no lo entiendan igual que nosotros (por cierto: hay que subrayar que en este caso están más cerca de la verdad los guardias y la gente, que los especialistas en la Escritura: para meditarlo despacio), pero con intención de comprender y no de rebatir o imponer lo que pensamos (como ocurre en este Evangelio)... Y lo más difícil: procurar que nuestra formación, nuestras ideas preconcebidas, nuestros intereses y prejuicios, nuestras pocas ganas de cambiar lo que pensamos, el darnos cuenta de que estamos equivocados, etc... no sean la razón para que «servirnos» de la Palabra, en vez de servir a la Palabra.

     Total: que este Evangelio es incómodo para cualquiera que lo lea. Porque es fácil decir o pensar lo que les falta a otros , lo que otros tendrían que hacer... pero es que hay que empezar por aplicárselo uno mismo. Aunque cueste. Aunque duela. Aunque creamos tener razón, o estar ya muy formados. Que no se vuelva «cada uno a su casa» casi igual que cuando salió de ella.

Enrique Martínez, cmf 

Comentarios

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MARTHA C.
MARTHA C.

el 24/3/12

Ser siempre fieles y leales al Señor no es facil.

Pidamos al Señor, nos de la valentía y la fuerza necesaria para no tener miedo cuando seamos criticados o rechazados a causa de nuestra fe y junto con El busquemos y hagamos siempre su voluntad.
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gustavo
gustavo

el 24/3/12
La envidia nos lleva a la ceguera.
Si vemos alrededor nuestro tanta gente que es instrumento de Dios, aún gente drogada, prostituida, ladrona, en quienes Dios obra.
No es tan difícil encontrar el rostro humano de Dios en el otro, claro nuestros recelos, los prejuicios nos lo impiden.
Cuando te entrenás y lográs ver en todo hermano que te rodea el rostro de Dios, aún en los más desordenados, empezás a entender también el sentido que tienen para tu vida y la sociedad dichos hermanos.
Un abracito
Gustavo
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monica
monica

el 24/3/12
estamos como la torre de babel en confucion y eso que hablamos el mismo ideoma con diferiencia de miles de ideas que solo nos servimos de la escriyura y la leen como cualquier libro sin embargo es palabra viva.
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Mayra Isabel.
Mayra Isabel.

el 24/3/12
Dejar hablar a Jesus y escucharlo, que maravilloso, pero hacerlo ? que dificil, para ello tenemos que callarnos,dejar los pensamientos preconcebidos, aquietar nuestra mente y estar presentes, en la presencia de Cristo, solo asi podremos escucharlo como aconseja Enrrique .Exelente comentario.
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Ángel
Ángel

el 24/3/12
Los de corazón sencillo, los de corazón vacío de ideas preconcebidas de cómo ha de ser el Mesías acogen a Jesús, los de corazón lleno de sus ideas, de su vida religiosa le desechan de su corazón, la vuelta a casa de unos y otros es distinta los unos con el auxilio del Señor, los otros vacíos de lo auténtico. Que en estos días que restan de Cuaresma pidamos al Señor que ilumine nuestro corazón para acogerle en él.
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zenaida rosales
zenaida rosales

el 24/3/12
yo, le pido a Dios cada dia mucha sabiduria oara entender su sagrada palabra. Quiero entender y practicar mas la lectura del santo libro.
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MELODY
MELODY

el 24/3/12
DIOS ES PURO AMOR Y SABIDURIA,
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katyuska
katyuska

el 24/3/12
estoy de acuerdo hermano enrrique que mucchas veces contestamos PALABRA DE DIOS como automaticamente ,sin sentir lo que decimos , pero tampoco sabemos lo que nos puede decir acada uno es palabra pero yo pienso que algo queda ,porque la llubia que cae sobre la tierra aunque este muy seca olgo se filtra y si sige cayendo seguro que al final consige empaparla y seguro que dara fruto espero ser esa atierra que a veces se deja empapar por la palabra y la pueda llevaral coazon y vivirla a un que sea un poquito y lo demas dejarlo en las manos de DIOS que EL ya se encargara de hacer el resto. como dice el evangelio es muy duro vivirlo al pie de la letra ,porque dice JESUS quien quiera segirme que deje todo y me siga... ¿quienes hacemos esto? es dificil ,no ¿ quien tenga dos capas que de una asu » ver comentario
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Natalia
Natalia

el 24/3/12
que lindo evangelio<3
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Javier,PICMA
Javier,PICMA

el 25/3/12
Nuestro Señor Jesucristo nos habla claramnete pero somos nosotros los necios, los ciegos de espíritu los que nos negamos a escucharlo plenamente, él nos invita a tener fe ciega en el como la tuvieron los ciegos que el sano. Como Nicodemo, también nosotros “escuchemos y veamos” lo que Jesús hace en nuestra vida.
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LUCILA
LUCILA

el 25/3/12
ESTOY DE ACUERDO EN TODOS LOS COMENTARIOS ANTERIORES,EL SILENCIARSE, EL VER A JESUS EN LOS QUE TE RODEAN ES TAN DIFICIL SI NO ABRES TU CORAZON AL ESPIRITU SANTO PARA QUE TE DE LA LUZ Y PUEDAS ENCONTRAR A JESUS EN MEDIO DE TODOS LOS ACONTECIMIENTOS DE TU VIDA.
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