Comentario al Evangelio del

Enrique Martinez, cmf

 

ELIMINAR A DIOS...

EN EL NOMBRE DE DIOS

 


 

 

              Apenas acaba de sellar Dios con Moisés la Alianza, y mientras él aún está en el Sinaí... el pueblo ya se ha saltado el primer mandamiento, fabricándose un ídolo, un becerro de oro. No es que pensaran que Dios era «así», que se parecía a una criatura como ésa, por muy de oro que fuese, sino que intentaban darle una forma «visible» y «accesible» al Dios que les había sacado de Egipto. Querían «representarse» a Dios. Pero Dios nunca quiso que se le representara bajo ninguna forma de ninguna criatura (ídolos)... porque eso suponía y significaba «fijar», momificar, y manipular a Alguien que nunca se deja conocer del todo, que no se deja aprisionar por nuestros conceptos, imágenes e ideas. No quiere ser «aprisionado» bajo ninguna forma, bajo ningún Templo, bajo ningún rito, bajo ninguna definición (recuérdese la difícil «definición» que Dios da de sí mismo a Moisés en la zarza) . Dios es el Dios que se descubre en la vida cotidiana, caminando con el pueblo, ayudándoles a superar las dificultades, peleando por que sean libres, por poner el bien y la libertad de las personas por encima de cualquier otra cosa. Es un Dios que hay que estar siempre descubriendo, que siempre nos sorprende, que no se deja aprisionar por nada ni por nadie. 

             Es siempre la tremenda tentación y el riesgo que todos tenemos: Dios es... lo que me han enseñado, lo que dice la tradición, lo que pone en el Catecismo, lo que dicen las autoridades, lo que dicen las Escrituras... No pocas veces Dios es lo que me conviene, lo que me parece a mí, lo que me da la razón... Y lo peor de todo es que con esas ideas fijas, nos permitimos juzgar y condenar todo lo que no encaje en esas limitadas comprensiones. 

            Es lo que les pasa a los judíos en el Evangelio de hoy: su idea de Dios, sus ideas de la Ley (el sábado, en este caso: Jesús acaba de curar al paralítico un día prohibido), sus tradiciones, sus esquemas mentales, incluso su manera de comprender las propias Escrituras... les impiden descubrir el verdadero rostro de Dios, la voluntad de Dios, las opciones de Dios, la revelación de Dios, las obras que quiere Dios, y que Jesús está poniendo en práctica. Están por encima sus intereses (su gloria), sus ventajas, sus cargos, su prestigio...

         Así, «en el nombre de Dios», queriendo «defender» a Dios, sintiéndose sus portavoces, los únicos conocedores del Dios verdadero... acabarán rechazando y eliminando a su Enviado. En definitiva: usarán a Dios (la religión más bien, las tradiciones religiosas) contra el hombre: importa más el sábado que la salud del paralítico, e incluso acabarán no recibiendo y eliminando al mismísimo Dios (Jesús). Dios aparece así como el enemigo del hombre, el enemigo de su felicidad. Es el (falso) Diosmas interesado en sus propios intereses, que en la libertad y la realización del hombre. ¡Terrible! 

       ¡Y ay, tantas veces ha ocurrido en nuestra historia! ¡Y sigue ocurriendo!

       Está bien que en nuestra Cuaresma nos cuestionemos, aunque nos resulte muy incómodo, si creemos tener a Dios conocido, controlado, de nuestra parte, con millones de argumentos... y no somos capaces de reconocer todavía hoy al Dios que quiere seguir actuando en bien de la felicidad de las personas... no sea que, hoy como entonces, y «en su nombre»... lo estemos quitando de en medio, y condenando... pensando, sin embargo, que eso es lo que él quiere.

Enrique Martínez, cmf 

Comentarios

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annaLETY
annaLETY

el 22/3/12
creo que lo mas difiicl siempre es reconocer a nuestro Dios con sus verdaderas caracteristicas, siempre tenemos el riesgo de pensarlo y sentirlo como nuestras pobres posibilidades nos dejan, pero podemos pedir SU ESPIRITU, que ha prometido, NOS RECORDARÁ TODAS LAS COSAS, incluso quien es JESUS
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Jacky Former
Jacky Former

el 22/3/12
“Dios es …lo que nos han enseñado…”
Qué interesante reflexión se puede desprender de tus palabras Enrique!
Qué dios tan pequeño “manejamos” para nuestras expectativas personales, tanto materiales como espirituales!
Qué insistencia tan decepcionante a veces, en imponer un dios mítico mas parecido a un ídolo que a Dios!
Qué cerca ubicamos la felicidad, nuestro anhelo permanente e insatisfecho, del becerro de oro, o de fama, o de placer!
Qué acertada tu invitación final a cuestionarnos el Dios nuestro, el que pretendemos “utilizar” con todo tipo de argumentos, a veces hasta religiosos.
Gracias por la autenticidad de tu comentario.
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Ignacio
Ignacio

el 22/3/12
A Dios nadie lo ha visto jamás, Jn l,18. Personalmente,
en muchas ocasiones, he necesitado tener una " certe-
za " de Él. Los hombres tenemos necesidad psicológica
de " seguridades y certezas ". El vacio espiritual y la -
falta de relaciones personales pueden acabar con la
mente más sana. Necesitamos el orden y el sosiego, la
compañia de la amada (o), el diálogo con otros por lo
que llegamos a conocer y conocernos. No me extraña
que el pueblo de Israel se fabricara un ídolo, tangente.
La ausencia de Dios era insoportable. Es verdad que, a
veces, intuimos su " presencia ", pero pronto volvemos
al vacío existencial. El diálogo con un Ser al que no se
ve, no deja de ser una especie de esquizofrenia. Por -
eso, no acuso a nadie que busque cualquier método -
que pueda d » ver comentario
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gustavo
gustavo

el 22/3/12
Qué lindo es descubrir el rostro de Dios !
Qué dulce es Dios, que bondad tiene su corazón, no tiene maldad y nos exige con la firmeza que nadie tiene .
Cómo se descubre a Dios?
Cuando te abre caminos en la vida a través de la gente, te das cuenta de su acción.
No es un Dios pasivo, si no de acción y tenemos la suerte que es el mejor padre que podemos tener.
Por como lo trató a Jesús en su vida, nos damos cuenta la entrega que nos pide, al punto de nunca dudar de su ayuda, haciendo siempre lo que nos dicta la conciencia, porque ésta es la voz de Dios.
Un abrazo
Gustavo
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MATHA C.
MATHA C.

el 22/3/12
El Señor siempre està a nuestro lado, aunque no lo vemos, sentimos su presencia en todo lo que hace por nosotros. El escucha nuestros ruegos y responde con maravillas. El Espíritu Santo ilumine nuestra mente y abra nuestros ojos para poder ver y entender que El es nuesto único Dios y Salvador.
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Miguel R.
Miguel R.

el 22/3/12
Muy bien por tus comentarios...acertados! Solo no podemos, necesitamos la ayuda de lo Alto. La fe ve lo invisible, la fe cree lo increíble y la fe recibe lo imposible. Que el Espíritu Santo nos ilumine y nos lo enseñe todo para dejar a Dios ser Dios y nosotros sabernos comportar como hijos suyos, amándolo como El nos ama. Bendiciones.
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