Comentario al Evangelio del

Enrique Martinez, cmf

Querido San José:


Curioso nombre el tuyo:
Dicen los especialistas que significa algo así como «Que Dios te añada».
Como queriendo decir que tenías muchos deseos y proyectos,
y que sólo Dios podía ayudarte a lograrlos.

Se dice que eras «artesano». Que tenías habilidad para arreglarlo todo,
para reconstruir lo deshecho,
para conseguir que aquello pudiese valer todavía un poquillo más.
Tu taller era un lugar mágico en donde todo lo inútil volvía a servir para algo,
donde lo que se había vuelto feo y viejo, se volvía hermoso y como nuevo,
donde todo lo escacharrado volvía a funcionar.
Se te daban bien estas cosas: nada era imposible para ti,
    siempre podías hacer algún "arreglico".

Artesano José, pasaste haciendo el bien.
Seguramente que con muy poco tiempo para dedicarte «a lo tuyo»,
porque «lo tuyo» era lo de los demás.
En todo ibas dejando tu marca de lo bien hecho, sin prisas, sin chapuzas.
La primera vocación que descubriste fue reparar, mejorar y cuidar las cosas
para hacer este mundo -la vida- mucho más agradable y fácil a los demás.

Tu taller quedó transformado en casa, en hogar,
gracias a la presencia de tu mujer, María.
A ella le dedicabas la mayor parte de tus pensamientos;
por ella multiplicabas tus sudores y tus noches hasta las tantas.
Artesano enamorado, sin apenas palabras, te iluminabas
cuando ella entraba por tu taller y te regalaba una sonrisa o un beso,
procurando no distraerte, para traerte agua fresca y repetirte aquello de
«no trabajes tanto, José, que vas a acabar agotado,
ya es hora de irte a descansar».

Tú no sabías entonces que te pondrían a la cabeza de esa inmensa procesión
de hombres y mujeres que trabajan; el desfile de los que construyen,
conservan y mejoran el mundo.
Pero también esa interminable cola de los que tienen que pedir ayuda y apoyo.
   
Porque también tú tuviste, por ejemplo, un problema de vivienda.
No te quedó otro remedio que ir a Belén con María, tu esposa; y como no tenías dinero, no tenías con qué pagar el alquiler de un piso. Estabas en la calle en el peor momento de tu vida: cuando María tenía que dar a luz.
¿Verdad, que es sorprendente, José, que Dios haya escogido para nacer
el momento en que su Madre era la esposa de un hombre sin casa?
¿Qué sentirías aquella noche de Belén, cuando te cerraban todas las puertas?
Cansancio en los pies de tanto recorrer portales; angustia en el alma por tu esposa y su Niño...
Hoy todos os recibiríamos en nuestras casas a la Virgen y a ti, ¡no faltaba más!
Pero, claro: siempre y cuando estuviéramos seguros de que erais la Virgen y San José; porque... a otros... cualquiera les abre...

También tuviste que huir lejos de tu tierra. Huías por motivos especiales: por lo de Herodes.
Hoy muchos trabajadores tienen también que huir, porque su tierra no da para vivir dignamente; huyen hacia las capitales, hacia los Países Ricos, en busca de trabajo, huyen con sus esposas, con sus niños, bultos y maletas (a veces absolutamente sin nada)...
Aunque últimamente, hasta nuestras gentes mejor preparadas, y nuestros jóvenes
también están teniendo que marcharse, para buscarse la vida.
Cuando tú llegaste a Egipto eras un emigrante más buscando casa y trabajo.
Un hombre en apuros, recorriendo puertas, contratistas, oficinas:

    - Si no tiene los papeles en regla, no hay nada que hacer
    - Puedo contratarle si está dispuesto a conformarse con lo que yo le pague
    - Le doy trabajo si acepta trabajar sin horario fijo...

Y los ahorros, si es que los tuviste, se te acabaron rápido, entre los gastos del viaje, y más gastos todavía al llegar a aquel país desconocido...
María iba a la tienda, y decía que ya lo pagaría la próxima vez. Pero no le fiaban.
Un poco de hambre sí que os tocó pasar.

Tu Hijo también sería después un trabajador como tú.
Nuestro Dios: sin hogar, sin casa, sin trabajo muchas veces... 
Le acompañaste a la sinagoga para que fuera aprendiendo las cosas de Dios.
Y le enseñaste a rezar, como hacían todos los padres.

Tal vez Jesús no se acuerde cuando le diste las primeras lecciones.
Tal vez cuando, caminando a gatas por el suelo, jugaba con las virutas
o pretendía meterse un tornillo en la boca... y empezaba a pronunciar las primeras letras: Abba, papá... para llamarte. Contigo aprendió una de sus palabras más importantes: «padre», «papá».

Poco a poco le fuiste enseñando tus pequeños secretos.
Fuiste su maestro. De ti aprendió a arreglar todo lo que estaba roto,
a embellecer lo que estaba desgastado o maltratado.
Y así aprendió a ser «artesano de la humanidad».

Te costó entenderle. Nunca es fácil educar a un niño. Aunque sea el Hijo de Dios.
Ya no había ángeles, ni más instrucciones en los sueños.
Estabais «sólo» María y tú, vuestro cariño, y el empeño de salir adelante, confiando en Dios.
Una Familia Santa, pero llena de problemas.
Es que Dios quiso cargar con todos nuestros sufrimientos.
Empezó por ahí... hasta llegar, despojado de todo a la cruz...

Me despido, José. Ruega por los que trabajan, para que todos vivan una vida digna de hombres. Para que todos aprendan que tienen un «Padre-Abbá», ayudados por sus padres de aquí abajo.
Ruega por los que llegan huyendo a nuestra tierra, o los que tienen que salir de la nuestra, para que les traten mejor que a ti.
Ruega por todos los padres, cuando no saben por dónde tirar, o no entienden a sus hijos adolescentes.
Y ruega por todos los sacerdotes que quieren, mirándote a ti, hacer de la Iglesia y del mundo un hogar de amor.

Saludos a tu Señora y al Niño.


Enrique Martínez cmf
    Aprovechando algunas ideas de Pedro M Iraolagoitia, José Cristo Rey y otros

Comentarios
Amanda Franco Amanda Franco
el 19/3/12
Gracias Padre Enrique por las reflexiones de cada día, agradezco al Señor por ti, por que cada día medito las lecturas desde mi trabajo, y es para mi, una bendición tan grande, especialmente esta reflexión de San José, me llego muy profundamente, gracias Padre, rezo por usted para que siga siendo un instrumento del Señor, y alimentar a mas almas sedientas de Dios. Bendiciones de Jesús,José y María. Abrazos en Cristo Jesús.
Amanda Franco. Asunción-Paraguay.
amanda.franco@tigre.com
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MARTHA C. MARTHA C.
el 19/3/12

Que lindo comentario Enrique, gracias por esas palabras tan hermosas que nos recordaron a la familia de Nazareth, me llegaron al corazón, pues soy muy sencible a todo esto.

Dios lo siga bendiciendo enormemente..
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joaquin Garcia joaquin Garcia
el 19/3/12
Que hermoso y verdadero lo que nos has meditado hoy dia del padre, Enrique,si todos pensaramos lo que hizo Jose, cuantos problemas nos sacariamos de encima todo el mundo, si tuvieramos en cuenta de como vivia Jose y Maria y que ademas su hijo jesucristo dio la vida por nosotros,que bien aceptariamos la crisis del mundo entero y que bien empezariamos esta semana santa todo el mundo que bastante falta nos hace. Pido que estemos unidos en la fe y esperanza que San Jose y Maria nos ayudaran . Que el señor Jesucristo le de fuerzas para que siga dandonos estas meditaciones tan preciosas y que hacen mucha falta al mundo . GRACIAS
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