Comentario al Evangelio del

Carlos Latorre, cmf

Henri J.M. Nouwen  ha desgranado con una maestría admirable el contenido de este texto bíblico inmortalizado por Rembrandt en el cuadro “El Regreso del Hijo Pródigo”. Y llega a decir: “En él  está todo el evangelio. En él está toda mi vida y la de mis amigos. Este cuadro se ha convertido en una misteriosa ventana a través de la cual puedo poner un pie en el Reino de Dios”.

Esta parábola nos hace entrar en el mundo de las relaciones familiares, de las que cualquier lector  puede hablar por experiencia. Habla de herencia, tema siempre delicado en la armonía de las familias. Habla de un hijo, el menor, que quiere disfrutar cuanto antes del patrimonio, y habla de un padre que, en un alarde de enorme generosidad, le entrega su parte; lo malgasta todo y cuando se ve en la ruina física y moral, se acuerda de su padre y le pide perdón.   

El mayor, por su parte, cree que ha hecho méritos suficientes para ganarse todo el amor del padre, pues  no ha faltado ni a uno solo de sus mandatos y por tanto tiene que ser recompensado. De su hermano no quiere ni saber.

Jesús revela su experiencia de Dios como Padre, un padre que ama con igual medida tanto a su hijo mayor como al menor.

Lo escandaloso de la parábola es cómo Jesús muestra al hijo menor acaparando el amor del padre a pesar de todo lo que ha hecho.

Es el legalismo el que no permite al hijo mayor descubrir la gratuidad del amor divino, un amor que no se exige como pago a una buena conducta, sino que se recibe como gracia.

Hace años en un encuentro de los cursillos de cristiandad oí el testimonio de un hombre, camionero de profesión, que dijo: “Yo he vivido en mi familia esta parábola, pero al revés: yo eché a mi hijo de casa. Escuchando hoy la lectura de este evangelio me he dado cuenta de mi gran error”. Las lágrimas no le dejaron continuar. Pero todos entendimos que este hombre, curtido en la dura vida de la carretera, había llegado a entender el corazón de Dios.

Comentarios

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espartel
espartel

el 4/3/12
¡Gracias! por su trabajo de prepararnos las meditaciones de los próximos días: toda la segunda semana de cuaresma.
Saludos agradecidos,
Espartel
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MARTHA C.
MARTHA C.

el 10/3/12

El Padre se alegra por el hijo que ha estado alejado de El y vuelve a reconciliarse, buscando su perdón.

El Señor sale siempre a nuestro encuentro cuando estamos sinceramente arrepentidos de haberlo ofendido y nos perdona.

Un corazòn arrepentido El no lo desprecia jamàs.

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katiuska
katiuska

el 10/3/12
SIEMPRE que oigo esta prabola me siento un poco protagonita de ,los dos hijos uas veces soy el menor , que me alejo de la casa del padre , y hago lo que me biene en ganas como si tubiera derecho , y cuando me doy cuenta regreso ,Y SIEMPRE TENGO AL PEDRE ESPERANDOME DANDOME ATRA OPORTUNIDAD, .ATRAS encambio soy como el hijo mayor, tengo envidia de que el padre quiera mas al que regreso , que a mi . PERO EL PADRE ESTA HAY ,PARA RECORDARME ,.PORQUE TE QUEJAS HIJO ATI NUNCA TE HA FALTADO NADA EN CAMBIO ATU HERMANO LO HABIAMOS PORDIDO Y LO HEMOS ENCONTRDO . como dice la cancion HOY HE VUELTO PADRA ATU CASA , MI CASA Y UN ABRAZO ME HAS DADO PADRE DEL ALMA . CUANDO ME PIERDA ENSEÑAME EL CAMINO PARA REGRESAR ACASA.
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carme s
carme s

el 10/3/12
Gracias padre dios por tu gran paciencia tu amor y tu perdon
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gustavo
gustavo

el 11/3/12
Siempre pienso en los descarriados y me preocupo por ellos. La gente los desprecia y quiere que te alejes de ellos. pero hay que acompañarlos siempre.
Todos tendríamos que estar atentos a ellos, y brindar nuestro tiempo para ayudarlos.
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