Comentario al Evangelio del

Carlos Latorre, cmf

Decimos que no hay infierno, porque la infinita misericordia de Dios no lo permite. Pero esta parábola del hombre rico y Lázaro nos recuerda que el apego a la riqueza y la insolidaridad con el pobre es tan grande y brutal, que el infierno ya está presente en el corazón de las personas que actúan como este hombre rico. En la primera lectura hemos escuchado al profeta Jeremías: “Yo, el Señor, penetro el corazón, examino las entrañas, para pagar al hombre su conducta, lo que merecen sus obras.”

Hay en esta parábola un claro juicio sobre lo que está bien y lo que está mal en nuestra sociedad. Es un juicio muy serio ante la insensibilidad humana. Sería lamentable que el texto  no tiene nada que ver con nosotros, que los malos y abusadores son los demás, porque “yo no soy como ese hombre rico, que vestía de púrpura y de lino y todos los días hacía espléndidos banquetes”. Si no soy capaz de criticarme y exigirme a mi mismo, cómo puedo criticar a otros. ¿Cómo reacciono ante las necesidades de los demás?

El reproche que se hace al rico es  no saber compartir lo que tiene con los más necesitados. Y ha perdido incluso una oportunidad de conversión  por no haber escuchado a Moisés y los profetas, que nos hacen continuos pedidos de solidaridad con los pobres. Su gravísimo pecado consistió en haber hecho de las riquezas su dios.

El egoísmo humano es tan cruel que pasa por encima y olvida las más mínimas relaciones de justicia.

Hoy se ha generalizado el escándalo del derroche y del despilfarro de los bienes hasta tal punto que “más de la mitad de alimentos se pierden o tiran”, como informaba “canal solidario” el pasado 23 de febrero de 2009 en esta página de ciudadredonda. ¿Cómo podemos pensar que el infierno no existe ante tan inmensa y permanente injusticia?

Comentarios

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PabloX
PabloX

el 8/3/12
Que palabra más hermosa la de hoy día. Me invita es Señor a través del profeta a confiar en él que nada me faltará. Debo dar ese salto de fe sabiendo que el señor me sostendrá... "El señor es mi pastor, nada me falta". Debo tener fé para dar sin medida, para amar sin medida recordando que soy un peregrino, que nada de lo que tengo, es decir ninguna de las riquezas me las llevaré. Solo soy un administrador del señor, el cual me ha confiado mucho. Dios mío, que yo me refugie en tí y tenga medida para todo, menos para amar....La paz hermanos.
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gustavo
gustavo

el 8/3/12
Gracias Pablo y Carlos
Este es un evangelio tremendo, nos enseña a sufrir por el hermano que lo tiene todo.El rico tiene un rasgo hermoso de hermandad, se preocupa por sus hermanos, no quiere que caigan en el mismo error que él, que grande este rasgo del rico!
Las riquezas son como un ácido que carcomen el alma, la van destruyendo despiadadamente, no descansemos en esta vida, acostumbrémosnos a sufir por los demás como lo hizo Lázaro, es incómodo porque nos tratarán peor que a un perro, pero es lo que nos toca a los cristianos.
Ojo Dios nos habla constantemente a través de las situaciones que nos toca vivir diariamente.
Un abrazo Gustavo
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milenis
milenis

el 8/3/12
senor permite que en nuestros corazones reine la solidaridad el desprendimiento de todo lo material hacia nuestros hermanos mas necesitados y que seamos serviciales colaboradores con nuestros hermanos
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Ángel
Ángel

el 8/3/12
Dar, compartir, abrirse,... que otras palabras emplearemos para sintetizar la enseñanza del evangelio de hoy , a mi me parece también importante, la separación existente entre el corazón del que vive con la mano tendida y del que vuelto sobre sí mismo se encierra en la peor de las cárceles, el orgullo.
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Anapaula
Anapaula

el 9/3/12
ESTAS LECTURAS SON CATOLICAS O CRISTIANAS???
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