Comentario al Evangelio del

Enrique Martinez, cmf

 

PARA QUE LA GENTE SE SACIE

 


 

 

         - La “gente” vuelve a rodear a Jesús. Mucha gente. Imagino que debió sentirse al menos un poco agobiado. Gente tan interesada en escucharle, en pasar tiempo con él, que no le ha importado darse una buena caminata para alcanzarle («algunos de ellos han venido de lejos»); no están pendientes del reloj, ni del estómago, ni de lo lejos que están de casa, ¡ni del calendario!: Llevan tres días con él. ... Se han olvidado de sus propias necesidades y urgencias... Pero van a verse gratamente sorprendidos porque a Jesús le importan también esas cosas, y se ocupa ellas. O si preferimos decirlo de otra manera: El mensaje de Jesús que habla de que Dios se preocupa del hombre, le lleva al terreno práctico: esta gente tiene unas necesidades muy concretas ahora mismo. El Reino tiene que ver también con todo esto, no son cosas “espiritualistas”, en las nubes, en la otra vida. Tiene que ver con su ahora. Y ahora tienen hambre. Y si les despacha para que cada cual resuelva sus necesidades... «desfallecerán en el camino»...

       Después de tres días hablando, atendiendo y escuchando a la gente. Jesús también tiene que estar cansado.  Había intentado tomarse un respiro haciendo una escapadita por el territorio pagano de Tiro y Sidón, donde se suponía que no lo conocerían... pero no fue así. Una mujer sirofenicia y un sordomudo reclamaron su atención. Antes había quedado triste, aburrido y harto de las discusiones agotadoras y de «sordos» con los fariseos y sus disquisiciones a propósito de las tradiciones.

Y a pesar de todo ello, es capaz de darse cuenta de la necesidad de la gente, sentir lástima y hacer algo por ellos. Claro que la lástima en este caso no es sinónimo de pena, ni es sinónimo de decirles unas palabras de consuelo superficiales y descomprometidas, ni es ocasión de protestar por lo mal que está el mundo, o las injusticias que tienen que padecer algunos. Aquí la lástima significa sufrir con ellos, dejarse afectar por su necesidad, y buscar una solución.

          Los discípulos andaban cerca de Jesús, y los "llama". Seguramente que también ellos se habrían dado cuenta de la situación, y habrían pensado alguna solución «cómoda». Porque cuando Jesús sencillamente les describe lo que ve y lo que le preocupa... ellos tienen claro que «nadie puede hacer nada» para dar pan a estos en pleno desierto.

        O sea que: tanto Jesús como sus discípulos se han dado cuenta de la situación (necesidad de la gente). Pero el resultado de su reflexión es diferente. Para los discípulos «es imposible» (a pesar de que poco antes se habían visto en una situación similar: (Mc 6, 30-44). Para Jesús hay que hacer algo cuanto antes: Empecemos por ver con qué contamos, qué tenemos. «Siete panes» (más panes que la vez anterior). No dice el relato que Jesús pregunte «cuántos panes tiene la gente». Sino cuántos panes «tenéis» vosotros. Por el momento no consta que haya «peces», no se ofrecen al Señor como «disponibles». Aparecerán un poco después, «unos pocos pececillos», como si no se les hubiese dado importancia. Pero también los «pocos» son importantes para presentárselos al Señor y compartirlos. 

          Jesús implica de nuevo a los discípulos en la tarea. Él hace la oración (dando gracias, Eucaristía) , los partió... y los iba dando a los discípulos para que los sirvieran. Y ellos los sirvieron a la gente. En apenas un versículo se subraya dos veces la palabra «servir». Como queriendo decir que es tan importante el que la gente «coma» como el hecho de que sean «servidos» por los discípulos. También tendrán que «servir» los pececillos.

      Uno se queda con las ganas de que Marcos nos hubiera descrito en qué consistió el milagro. Pero parece que eso no le interesa. El «milagro» habría consistido en que ellos se convierten en «servidores» que «sirven» el pan y los pececillos que les ha entregado el Maestro. Y que la gente «come y queda saciada». Entre Jesús y los discípulos... han conseguido atender las necesidades de la gente totalmente. Y sobra. Nada menos que 7 canastos. Ha quedado respondida la pregunta de los discípulos: «¿Cómo se puede saciar a estos, aquí, en el desierto?» (donde no hay nada). Sirviendo. Dándoles el pan (de la Eucaristía). Repartiendo lo que han recibido de Jesús. 

Cuando tanta gente hoy está en pleno «desierto», Jesús «llama» a los discípulos. Comenta con ellos su preocupación por la gente. Les pregunta por lo que tienen (poca cosa, eso es lo que nos parece siempre). !Es demasiada gente! ¡Cuatro mil hombres! Por cierto: me resulta curioso que la «cifra» no se diga hasta el final, como si no hubiera sido importante «cuántos» tienen que comer, como para no desanimarse demasiado con los datos reales. Sólo importa subrayar cuántos han sido capaces de comer. 

        Los discípulos necesitan que Dios bendiga lo que tienen (y se desprendan de ello, lo pongan a disposición). y los convierta en servidores... casi como que les convierte a ellos en pan para repartir. Sin Eucaristía la gente no se sacia.Aunque lleven tres días con Jesús, escuchándole. Sin Eucaristía sigue faltando pan para todos. Sin Eucaristía el desierto es desierto. 

         Y hasta que no ha ocurrido el reparto del pan, y todos se han saciado... Jesús no les despide. Sin el pan que se parte y se reparte... la gente se queda en ayunas. Como para que algunos se atrevan a decir que «no necesitan» acudir al Señor para que les dé el pan. Porque además de que ellos no quedarán saciados, no se convertirán en servidores, ni el Señor podrá disponer de lo que tienen para que otros puedan comer...  Podríamos llamarlo egoísmo, individualismo, inconsciencia, ignorancia... Si no ando cerca del Señor cuando él siente lástima de la gente... nunca podrá contar con «lo que tenemos» para saciarla. No podrá dar las gracias ni partir, ni repartir...

Enrique Martínez cmf

Comentarios

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hermana
hermana

el 11/2/12
Solo quería decirte hermano Enrique, que esto parece un anuncio publicitario sobre la Eucaristía y lo digo con todo respeto hacia Ella y hacia tí. Me encantaría que todo el mundo se sintiera saciado del hambre del Amor de Dios que hay en este mundo porque hay muchos consuelos baratos o mejor dicho nulos y no hablo de quienes consuelan de verdad con Amor. Si desprecias el Amor de Dios de quien te lo da de verdad, estás echando a Cristo a que se vaya a otro pueblo a dar la paz y el Amor que quiso dar...porque hay quienes piensan muy mal y sólo se fijan en lo que les parece actuando en consecuencia...Eucaristía has de ser tú y todos para que la Eucaristía sea Eucaristía.
No sirven palabrerías, sino vida en el Amor de Dios entregada incondicionalmente todos los días, sin olvidar q » ver comentario
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MARTHA C.
MARTHA C.

el 11/2/12
El Señor siente compaciòn por nosotros y nos invita a recibirlo en la Eucaristìa. Sin ese alimento Espiritual quedamos vacios.

Alimentémonos de su palabra y seamos servidores alegres de los mas pobres y necesitados.
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FERNANDO CERERO
FERNANDO CERERO

el 12/2/12
Parece ser que "hermana" o no es católica o no ha entendido el significado de la palabra Eucaristía. Y hablar de anuncio publicitario de la eucaristía. Precisamente lo que le gustaria queda envuelto por la eucaristía, eso de que el amor llegue a todos. La Eucaristía como sacramento es la "celebración del amor" no es palabrería, es una sacramento, signo. De la Eucaristia celebrada sale uno con la encomienda de amar de veras. Solo quien tiene amor lo comparte. En la eucaristia vamos tras el amor real y no el amor altruista ni especulativo. Solo quien se llena de amor, del pan del amor, de Cristo mismo es quien ama. La Eucaristia en la Iglesia no es "buena" como se dice arriba, no es solo algo bueno, La Eucaristía hace a la Iglesia y la Iglesia hace a la Eucaristía. Por eso hay que c » ver comentario
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hermana
hermana

el 13/2/12
Querido hermano Fernando...no me has entendido...
No dije que hubiera palabrerías en la Eucaristía, sino que hay demasiada en la propia vida y quien tenga oidos que oiga.
La iglesia no hace a la Eucaristía como dices si la iglesia no es Eucaristía en sí misma con el AMor de Dios que tanto proclamas, y la Eucaristía hace a la iglesia en la medida en que todos seamos Eucaristía y seamos iglesia...ser iglesia es ser bueno de corazón, es ser buen cristiano es ser buen ciudadano...
¿Si dijo Jesús que todos éramos malos, acaso no vas a pedir hermano que todos lleguemos a ser perfectos en el Amor como así nos dice del Padre que es perfecto y así nos lo pide dándonos la Gracia para serlo?
No te sientas ofendido porque no quise ofender a nadie.
Sólo que hay que arreglar lo que s » ver comentario
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