Comentario al Evangelio del

Enrique Martinez, cmf

 

LO DE FUERA Y LO DE DENTRO


 

             Jesús sigue intentando explicar su modo de comprender las relaciones con Dios. A la gente le cuesta comprenderlo, como también a los discípulos. Están muy acostumbrados a ese modo digamos «infantil» de medir sus relaciones con Dios a través de lo «externo»: alimentos, personas, animales, ritos, leyes que dejan claro lo que es «puro» (conforme a la voluntad de Dios tal como los «especialistas» lo interpretan) y me permite estar en «orden» con Dios. Llevan siglos de historia recibiendo esa «formación» que hace de esos expertos personas imprescindibles, mediadores necesarios para «ayudarles» a saber lo que está bien y lo que está mal. Son mínimos que hay que cumplir «externamente». Pero puede ocurrir, y ocurre, que estén cumpliendo todas esas normas, orientaciones y criterios (que por otra parte eran ajenos a la Ley de Moisés) y estar a miles kilómetros de Dios... ¡sin enterarse!

           No pocas veces hemos caído nosotros, cristianos, en ese mismo error. Nos han dado normas y criterios mínimos que cumplir: «hay que oír misa todos los domingos y fiestas de guardar». Y sí, uno «oye misa», con alguien que la celebra siguiendo exquisitamente los textos oficiales del Misal... aunque puede que aquello que ha «oído» y celebrado tengo muy poco que ver con el significado profundo, interior, que el Señor quiso dar a su «gesto» de la Última Cena. Incluso se tendrán encendidos debates sobre lo que significa «oír misa entera» (¡eso de «oír misa» siempre me ha resultado tan poco apropiado!).

O que hay que confesarse al menos una vez al año, y comulgar por Pascua... Seguramente, con la mejor buena voluntad se marcan unos «requisitos mínimos» para estar en orden con Dios. Y va uno y se confiesa, o comulga... y puede, en cambio, no estar viviendo para nada el seguimiento de Jesús, que es de lo que se trata en definitiva.

O aprendemos a hacer «examen e conciencia» pasando revista a la lista de los mandamientos, para sacar la conclusión de que «no hago nada malo: no robo, no mato...». Como si el mensaje de Jesús se pudiera resumir en «no hacer cosas malas».

Y no pocas veces nos pasa como a aquellos judíos: que nos sentimos mejores que los demás (a los que juzgamos y condenamos, claro está), que no «cumplen»: no ayunan en cuaresma, comen embutido el miércoles de ceniza, no van a misa, no se casan por la Iglesia, no...

        En todos estos casos, no es que esté mal «hacer» todas esas cosas. A Jesús lo que le preocupa es que todas ellas están muy centradas en el «yo», en la propia perfección (muy cómoda, por otra parte), pero las relaciones con los demás se quedan «fuera». Yo puedo haber «oído misa» sin haber «comulgado» para nada con los hermanos y con las actitudes de entrega de Jesús, sin haberme sentido implicado en la construcción de la fraternidad que Jesús nos pedía («sed uno»). Puedo haberme «confesado» sin que haya auténtica conversión, cambio de valores, un proyecto de vida nuevo... Puedo haber ayunado y practicado la abstinencia... sin que la solidaridad con los hambrientos se haya visto afectada para nada, o seguir teniendo un estilo de vida consumista y derrochador el resto del año. Puedo estar «casado por la Iglesia» y vivir el matrimonio totalmente al margen de Dios...

         En todos estos casos las actitudes y las intenciones no se «tocan». Parece como si se pudiera estar «en regla» con Dios siendo tan «cumplidores» con todas esas tradiciones... como si esa fuera la «medida» de nuestra fe, de nuestra entrega a Dios, de nuestra fe.

         Les costaba a aquellas gentes comprender que los «tiros» iban por otro sitio. Les costaba a los discípulos. Y nos cuesta a nosotros. Lo de fuera sigue siendo lo importante: incluso en el plano social: es importante tener un cuerpo estupendo y hacer deporte, y dieta y llevar ropa guapa, y usar aparatos de última generación, y... pero tener valores y vida interior, formarse como persona, escuchar y reflexionar, revisar nuestra coherencia personal, ser críticos, comprometerse para mejorar el mundo... Eso parece ser solo para «gente alternativa».

        Pero ser alternativos es lo que pretendió Jesús que fuéramos: en la vivencia de las relaciones con Dios, en nuestro modo de estar en el mundo, en el modo de tomar decisiones, de buscar la voluntad de Dios.... Pero... NO ENTENDEMOS semejantes «acertijos» o «parábolas» como los llaman los discípulos.  Nos on acertijos. Son la exigencia y la responsabilidad mayor sobre nosotros mismos ante Dios y ante los demás.

Enrique Martínez cmf

Comentarios
Ignacio Ignacio
el 8/2/12
! Bravo Enrique ! Te felicito por tus comentarios. Pero
me temo que muchos no van a entenderte y hasta te -
mo que te van a " controlar ". Es el destino de todos
aquellos que se atreven a desenmascarar a una institu-
ción inmovilista y retrógrada.
Pediré por tí al Padre Dios.
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gustavo spa gustavo spa
el 8/2/12
Es increible la enumeración de pecados que surgen del corazón, creo que no enumeró Jesus nunca tanta cantidad.No hay vuelta que darle el corazón mueve a la persona y al mundo , es el centro del mundo, ya que de él surgen los pecados y las virtudes.
Por eso insistir con la puerza de corazón , no es pavada,y ésto se logra en todos los sentidos, no mirar lo que no debemos, no oler cosas exitantes, no guiarnos por el gusto de las cosas( en sentido físico y también espiritual), si no por lo que realmente alimenta el cuerpo físico y espiritual, no insistir con las malas compañías, ayudarlos simplemente, no llenarnos la cabeza de información innescesaria, nos basta con la simpleza, no estudiar de más si no lo justo,dar tiempo para contemplar la palabra de Dios, la naturaleza y la v » ver comentario
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Francisca Francisca
el 8/2/12
Se vive como se puede. Hemos adquirido hábitos, formas de pensar, de actuar, de vivir que nos conforman con el mundo, aunque nos sean ajenas y , a veces, atenten contra nosotros mismos y nuestra forma de ser más profunda. Pero, vivimos en el mundo y nos cuesta tanto vivir contra corriente! Tenemos miedo a ser libres. Libres de pensamiento y libres en nuestras acciones. Miedo de quedarnos aislados y ser incomprendidos.
Jesús, con su palabra, y sobre todo, con sus actos nos anima a despertar a nuestra propia conciencia, a actuar según nuestros propios valores que son en realidad universales y compartimos, aún sin saberlo, con toda la humanidad.
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MARTHA C. MARTHA C.
el 8/2/12
Debemos exigirnos a nosotros mismos y actuar como Dios nos pide, ver a Dios en nuestros hermanos y actuar de acuerdo a lo que dice en su palabra. Darnos a los demás con mucho amor.
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Sally, R.D. Sally, R.D.
el 8/2/12
Me sorprendes Señor cada dia en este encuentro intimo contigo. Cada vez tienes nuevas cosas que enseñarme, cada vez mas profundas; Me siento aqui y es increible que entre compuratoras, cables y redes, hayas creado este espacio para hablar conmigo... GRACIAS SENOR !!! Porque puedo sentir que me llamas, que te sientas conmigo y me instruyes en tu palabra, que es Salvacion, que es Transformacion, que es Conversion y se que algun dia sere como quieres que sea, mientras tanto no me abandones, sigue llegando a este encuentro conmigo, y yo seguire aqui esperando cada dia encontrarte en esta realida virtual que hace cada vez mas hermosa MI MUNDO CONTIGO...
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vicente condori vicente condori
el 8/2/12
Jesús nos invita a volver los ojos sobre el propio corazón. El problema no está afuera, ni siquiera en las incitaciones de los hombres perversos. El problema nace de adentro; toda la maldad que veamos en el mundo fue primero aprobada por algún corazón humano.
Revisar nuestra vida es imperativo, abrir nuestro corazón para que Cristo limpie lo que tiene que limpiar y siembre lo que tiene que sembrar.
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felias felias
el 8/2/12
Definitivamente la conversion y el llevar a Cristo en uno es interior y luego se manifiesta de manera sencilla hacia fuera hacia lo externo, y se ve en el dia a dia.es trabajo, ese es el sacrificio de cambio, y eso tiene valorpara Dios, para los que conocen la espiritualidad y es enseñanza para los que quieren llevar a Cristo en su corazon.
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Mayraisabel Mayraisabel
el 8/2/12
Estupenda reflexion, acerca de esta parabola de Jesus creo que es dificil comentarla, porque nos pone un dedo en nuestra propia llaga, el senor nos esta diciendo que la mayoria de las cosas que salen de nuestro corazon no son buenas y tenemos que cambiarlas para podernos llamar verdaderos cristianos, comprometidos con Dios y con los hombres, como lo afirma usted en su comentario de hoy, es nuestra RESPONSABILIDAD.
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Juan César Juan César
el 8/2/12
Me parece que en este comentario se descuida el hecho de que la Iglesia nos pone esos "mínimos" (como dice el autor; yo no diría que son tan mínimos, viéndolo desde la perspectiva del amor: ahí ya no hay nada mínimo) porque es Madre y quiere que alimentemos nuestra fe para poder dar testimonio.
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Juana Teran Juana Teran
el 8/2/12
GRACIAS DIOS MIO, por conocerte mas de cerca cada dia,siento que tu eres mi guia,mi luz,te sluplico limpies el camino para llegar mas a ti, cada amanecer siempre estoy en la espera de aprender nuevas cosas de ti,cada dia te espero,mi DIOS amado que eres todo para mi.
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Rebeca Rebeca
el 9/2/12
Enrique. Tus comentarios al evangelio son muy buenos. Aquí en esta página se publican de vez en cuando. ¿Tienes alguna página personal donde pueda seguirlos todos los días? Te agradecería tu respuesta.
Me puedes contestar a revecatellez@gmail.com
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