Comentario al Evangelio del

Enrique Martinez, cmf

 

UN DIOS QUE «ESTÁ» Y SE DEJA TOCAR

 


 

 

           La gente reconoce en seguida a Jesús. Y se mueve para llegar hasta él. Es la gente marginal, o la gente en contacto con personas marginales, que eso eran los enfermos en aquella sociedad. Los necesitados intuyen que merece la pena «moverse», recorrer caminos para llegar hasta Jesús. No son los hombres de la religión, que prefieren acudir al Templo, a un «Dios localizable» y «regulado» mediante ritos, para entrar en contacto con él, a un espacio «sagrado», con unos «mediadores» sagrados. 

            La gente prefiere a un Dios que visita sus ciudades, sus plazas, sus caminos. Un Dios «cercano», sin fronteras, sin condiciones. Un Dios que se acerca a sus realidades cotidianas de sufrimiento... y no tanto un Dios al que hubiera que ir a buscar, cumpliendo un montón de normas y condiciones para ser «dignos» de estar en su presencia. Un Dios que les acepta como son y como están, sin hacerles reproches, sin ponerles exigencias. Un Dios incondicionalmente al lado de quienes más lo necesitan. Y que se deja «tocar» y que queda «tocado» por tanta miseria y necesidad como se encuentra. Este es el Dios que Jesús da a conocer y hace presente con su cercanía. Este es el Reino que él ofrece, y que busca liberar al hombre de sus sufrimientos, de su exclusión social.

         Dicen que en aquella época, la gente que no tenía medios para acudir a los médicos, o simplemente no tenía curación, era sacada a las plazas, para que los que por allí andaban les dieran conversación y consuelo. Cuando hay sufrimiento, dolor... la soledad, el aislamiento son una dificultad añadida. Y la conversación, la visita, el interesarse por ellos... siempre es un alivio. 

        Me resulta significativo que Jesús, en nuestro pasaje de hoy, no «dice» nada, no «hace» nada. Sólo «está». El manto al que aquí se alude y que pretenden tocar es el «tallit» que se usaba para la oración y que, según la Torah (Nm 15,38), debía estar provisto de mechones de lana azul en las cuatro puntas. Como si Marcos quisiera decirnos que la serenidad, la vida interior, el encuentro habitual de Jesús con el Dios Padre en la oración, tuvieran por sí mismos fuerza curativa.

       También hoy muchos están necesitando y esperando esa cercanía. Alguien que se interese por sus sufrimientos, sus soledades, sus marginaciones y exclusiones. Alguien que tenga tiempo para escucharles, consolarles, sin juzgar, sin poner condiciones, sin soltarles sermones ni palabras vacías. Alguien que les contagie un poco de paz interior... aunque quizá no seamos capaces de curarlos o solucionar sus problemas. Alguien que «esté» con ellos. Éste es un «medio» cualificado para todos los discípulos de Jesús de llevar el Evangelio, la Buena Noticia de un Dios cercano que se interesa por ellos. Que no esperan a que «vengan», que no se informan «de oídas», sino que se acerca y se dejan «tocar» por esas realidades. Si esto fuera más frecuente... seguramente que cambiarían muchas de nuestras teologías, sermones, catequesis, liturgias, estructuras y sobre todo mentalidades...

Enrique Martínez, cmf

 

Comentarios

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vicente condori
vicente condori

el 6/2/12
La presencia de Jesús tiene el poder no sólo de cambiar la mente; puede también sanar el cuerpo. Su acción incluye el contacto con las personas, en particular con los enfermos. La acción de Jesús no sólo busca un cambio de actitud ante el enfermo, sino que busca una transformación del ser humano; tanto de los enfermos como de quienes los atienden. Jesús intenta que la solidaridad sea la actitud habitual de relación entre la gente, y no sólo los escrúpulos religiosos o los prejuicios sociales. El amor universal es lo que propone Cristo manifestado en la misericordia por el que sufre, por el que llora, por el enfermo, por el moribundo, ...
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MARTHA C.
MARTHA C.

el 6/2/12
El señor està siempre con nosotros , El sabe de què estamos necesitados. Acudamos a El con confianza para que por su infinita misericordia sane nuestras heridas de alma y cuerpo.
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gustavo
gustavo

el 6/2/12
leer el evangelio es tocar el manto sagrado,su reflexión, es decir dedicarle una hora diaria por ejemplo, y siempre tratando de aplicarlo a los hechos que me acontecen, hacen con el tiempo de mi, ese arbusto donde los que me rodean pueden cobijarse no?
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Laura Lerma
Laura Lerma

el 6/2/12
Gracias hermano Enrique por su reflexión tan atinada la voy a compartir con el fin de ayudar a que se entienda el mensaje de Jesús por las personas que dentro de la Iglesia ahuyentan a la gente con sus actitudes poco cristianas, que Dios lo bendiga abundantemente.
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carmen salazar
carmen salazar

el 6/2/12
Mi DIOS es eternamente grande y misericordioso siempre y en todo momento esta con sus hijos, hoy reflexionemos y acudamos a su llamado urge predicar su palabra a tiempo y a destiempo para llevar al desvalido el balsamo perfecto, la medicina adecuada el unguento eficaz para nuestras enfermedades fisicas y espirituales ese tratamiento efectivo es la palabra del DIOS gloria a DIOS amen amen amen
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Alexso
Alexso

el 6/2/12
Para mi cada comentario que uds. elaboran es una forma de ensenanza y conocimiento a ese Jesus que cada vez mas deseamos conocer y tocar como la unica solucion a nuestras necesidades materiales y espirituales.Es el mismo Jesus que nos visita a travez de su palabra,que nos sana.consuela,fortalece y libera.Ojala que quienes nos llamamos cristanos practicos nos dejasemos tocar nuestro corazon y nos dejasemos trasformar por esa fuerza transformadora de jesus y aprendieramos a amar,respetar y juzgar menos a todos los que no viven,y piensan como nosotros.Ojala miraramos con la mirada misericordiosa de Jesus.Considerandonos que si no pecamos es solo por la misericordia de Jesus.
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Sally, R.D.
Sally, R.D.

el 6/2/12
"Leer el evangelio es tocar el manto sagrado de Jesus" cuanto has dicho en tan pocas palabras hermano Gustavo.
Buscar el momento para "Estar con Dios" antes de que salga el sol, antes de salir al mundo, antes de ir a la cama, en el trayecto al trabajo, en el autobus...el momento de ESTAR CON DIOS, nos alienta, nos sana, nos llena de esperanza y valor para enfrentar todos nuestros retos, ... Gracias Señor por esa sed que muchas veces inunda mi alma cuando por descuido no me dedico a ESTAR CONTIGO...
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benjmo
benjmo

el 6/2/12
¡Un comentario excelente! Muchas gracias, Enrique.
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Elvia Rosa B
Elvia Rosa B

el 7/2/12
Hermanos en la primera lectura de hoy se deja entrever que el señor no quiere que lo adoremos en un solo sitio es por esto. Que es hermoso haber descubierto quien habitaba en el arca aunque no se veía. “el señor quiere que lo reconozcamos con los ojos de la fe y no con los ojos de lo que vemos. pues el señor aparentemente habita en las tinieblas sin embargo esta con todos los que creen y tienen fe
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isaias
isaias

el 7/2/12
que Dios lo siga bendiciendo a usted a y tosa su familia
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