Comentario al Evangelio del

Severiano Blanco, cmf

Queridos hermanos:

Circula por ahí una bella historieta de una conversación entre un novicio y el abad de su monasterio; el joven preguntaba al experimentado monje si habría posibilidad de conocer a Jesucristo “por dentro”; el abad no se desconcertó ante tal pregunta; se limitó a abrir la biblia y mostrar al novicio un pasaje de la carta a los Hebreos, que, citando textualmente un salmo, dice: “heme aquí, Padre, que vengo para hacer tu voluntad” (Hb 10,9).

La fiesta de la presentación del Señor tiene carácter de síntesis y de programa; contemplamos a Jesús apretando toda su existencia en sus manos y depositándola en las del Padre, confesándole que no tiene un proyecto propio, sino sólo el de vivir atento a la voluntad del que le ha enviado.

La historia de Abrahán es la historia de una fe que se traduce en obediencia incondicional; y San Pablo dice que su misión consiste en conducir a los paganos a la “obediencia de la fe” (Rm 1,5). Fe y obediencia son términos intercambiables; es creyente el que se fía de Dios, y, por ello, se le entrega, le obedece. No entraremos aquí en la sutil discusión teológica acerca de si es posible hablar de la “fe de Jesús”. Sea o no adecuado este lenguaje, lo evidente es que, si todo creyente deposita su vida en las manos de Dios, Jesús debe ser considerado el primero de la serie, el que sobrepuja la entrega de cualquier otro al plan del Padre. Su “presentación” es permanente.

Esa entrega no es un cómodo abandono en Otro que le ahorre a él sus problemas (aunque ese “radical abandono” también está). El propio Jesús (no sólo el Padre) será el combatido, el que se convierta en piedra de escándalo y motivo de contradicción, el que pase por perplejidades, sufra “terror y angustia” (Mc 14,33), y hasta pregunte al Padre “por qué le ha abandonado” (Mc 15,34).  

La presentación de Jesús en el templo es un hecho gozoso; Simeón y Ana reconocen en él al salvador prometido por Yahvé: ¡el Dios de las promesas cumple! Jesús goza en la presencia y en las manos del Padre, entregándose a su voluntad.

Este hecho debe recordarnos nuestro bautismo y nuestra ulterior actualización responsable del mismo. Fue también un hecho gozoso, con gozo para entonces y para ahora: el Padre nos adoptó como hijos y nos confió su causa. Pero fue igualmente el inicio de una andadura en la que el radical disfrute de la filiación divina y de la cooperación al plan del Padre se entremezcla con el dolor, el combate, la “espada”: las situaciones de pecado, tanto personal como social, intentan presentar dura resistencia a esta “fuerza de salvación” que quiere introducirse en nuestro mundo, por su propio poder y también con nuestra decidida cooperación. Nuestra actitud deberá ser la del Siervo, la de Jesús: “Yahvé me ha abierto el oído… y no me he echado atrás” (Is 50,5).

Vuestro hermano
Severiano Blanco cmf

Comentarios
victoria victoria
el 2/2/12
Jesús,es llevado al templo:Sus padres,lo presentan y
Dios lo consagra.Esa consagración,se irá desarrollando
a lo largo de toda su existencia,hasta ser consumada
en el sacrificio de su propia vida.
También nosotros/as,desde nuestro bautismo estamos consagrados/as al Señor.Y a cada uno/a
se nos ha llamado,y se nos ha dado una misiión.
Estamos,por ello,obligados/as a dar a conocer a los
demás al Dios que conocemos.
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Jose del Carmen Jose del Carmen
el 2/2/12
S.B. Gloria de DIOS Padre.
Esta vez queridos amigos, quisiera por medio de la palabra de hoy resaltar ese amor y entrega de la Virgen María y José que toman a su Hijo y se fían sin reparos a la voluntad de DIOS por el Don dado en la gracia del espiritu santo para la humanidad.
Hoy levantare esa oración al Cielo pidiendo que nos de la Luz a todos nosotros y llevarla a aquellos que pretenden mutilar sus órganos reproductores a fin de no tener hijos o aquellos que optan por quitarles la vida dentro del Seno maternal, por un medio u otro. Sabiendo las múltiples razones Dios nos escucha nos ve y nos ama a todos.
Esa fuerza y tenacidad de lo alto nos ha de llevar a fortalecer todos los medios posibles para sepamos disfrutar el DON de la Vida por medio que se nos ha regalado.
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