Comentario al Evangelio del

Severiano Blanco, cmf

Queridos hermanos:

Algo que hemos de evitar en nuestros encuentros con la Biblia es plantearle preguntas o buscar soluciones a problemas que a los autores no pudieron pasarles por la mente. Un camino eficaz para no entender nada del evangelio de hoy sería acercarnos a él con planteamientos económicos, respecto de la pérdida que para los porqueros supuso el ahogárseles dosmil cerdos.

El narrador se ha situado en otro plano. Jesús se mueve ahora fuera del territorio judío; está en lugares paganos y, por tanto, “impuros”. Impuros son también los cerdos según la mentalidad judía. E impuro es el lugar de muertos, de sepulcros, en que habita el que va a ser recuperado para la vida. Por el momento, en ese ambiente de impureza se mueve satanás a sus anchas; esto se manifiesta en el deterioro más lacerante de una existencia que estaba destinada a ser humana: un hombre que lleva una vida de dolor, de exclusión, de autoagresión, fuera del sano juicio, etc.

Donde parece que se han dado cita todos los poderes de la muerte, allí se presenta Jesús, el portador de la vida; su mera cercanía es para el mal un desafío, una amenaza a la que sabe que no podrá escapar. El endemoniado y sus fuerzas infernales no intentan plantar cara a Jesús; intuyen que sería inútil. Por ello se limitan a pedirle que les cause la menor derrota posible: que lo impuro se vaya a habitar en lo impuro (los cerdos). En términos un tanto míticos y, desde luego, metafóricos, se nos dice: el ser humano, creado a semejanza de Dios, no debe ser habitado por el antidiós. Jesús es el que resitúa al hombre en esa su categoría original, el que le devuelve su dignidad. Donde él se hace presente se establece la vida.

Y hay otros dos apuntes que no debiéramos dejar pasar.

a.- Las gentes de aquella región  no quieren ser salvadas: le dicen a Jesús que se marche de allí. La mayor tragedia que puede suceder a un ser humano enfermo consiste en sentirse a gusto con su enfermedad; es signo de mayor urgencia de intervención salvífica. Ojala es Señor nos dé la astucia evangélica para llevar la salvación a donde el mal se ha “atrancado por dentro”.

b.- Naturalmente el que ha experimentado la intervención salvadora de Jesús en su vida no puede mantenerlo callado. Todos los bautizados hemos sido “recuperados” por Jesús, y por ello nos toca ser –humildemente y cada uno a su modo- sus pregoneros; también en las nuevas “decápolis”, donde parece que para lo de Jesús no queda espacio.

Vuestro hermano
Severiano Blanco cmf

Comentarios

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Fernando Pérez
Fernando Pérez

el 30/1/12
Me pareció un excelente comentario el de Severiano. Mil gracias, me ha ayudado a la reflexión!.
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lucero
lucero

el 30/1/12
El amor de nuestro Padre Dios nos limpia y hace de nosotros criaturas nuevas,renovadas para dar testimonio de su misericordia.

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Jannette
Jannette

el 30/1/12
Me ha encantado dar con esta página y tener la oportunidad de leer tan profundos y la vez entendibles comentarios; excelente opción para entender la palabra de Dios mirando más allá, sin deternos simplemente en la literatura. Gracias!
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MAYELA.
MAYELA.

el 30/1/12
Solo la presencia de Jesús en nuestras vidas, es signo de sanidad...Una sanidad que debe comenzar por el espíritu, donde no hay cavidad sino solo para Dios...La práctica de doctrinas y creencias, que no tienen nada que ver con Jesús, van creando espacios para que los espíritus de este mundo entren y hagan de la vida un caos de confusión...Señor, acompáñame siempre, aliméntame siempre, pues en ti he ganado la vida. Amén.


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Mimmmi
Mimmmi

el 30/1/12
Mil gracias por tus Comentarios diarios, bendiciones.
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Irendegut
Irendegut

el 31/1/12
Gracias P Severiano!!!!
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