Comentario al Evangelio del

Juan Lozano, cmf

Querido amigo/a:

No hay peor sordo que el que no quiere escuchar. Y digo escuchar y no oír. El Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua define escuchar en su primera acepción como: prestar atención a lo que se oye. Y oír como: percibir con el oído los sonidos. Lo que quiero resaltar es que escuchar es un verbo mucho más activo que oír. Yo escucho a alguien y oigo llover. Pues bien, para ser un buen seguidor de Jesús, hay que escuchar. El Adviento nos invita a escuchar. Necesitamos reaprender el arte de la escucha. Escuchar los sonidos de la naturaleza, escucharnos a nosotros mismos, escuchar lo que nos dicen los otros con sus palabras y con su lenguaje no verbal (lo que no dicen con palabras pero expresan con distintas actitudes), escuchar los signos de los tiempos…

El hombre y mujer contemporáneo tiene una obsesión y justificación que lo persigue angustiosamente: “no tengo tiempo”. En una vida acelerada y estresada como la urbana se hace muy difícil la escucha; donde no hay escucha no puede haber una comunicación fluida, y donde la comunicación es pobre, suelen nacer la mayoría de nuestros conflictos, malentendidos con los demás, suspicacias y susceptibilidades. Si no hay tiempo para escucharnos, ¿cómo va a haber tiempo para escuchar a Dios? Creo que este es el drama de muchos hombres y mujeres, que no pueden encontrarse con Dios (tener experiencia de Él) porque no lo sienten, y no lo sienten porque no lo escuchan ni en sí mismos, ni en los demás, ni en los más pequeños, ni en la naturaleza,… ni en ninguna parte. Sin la escucha no puede nacer la acogida del mensaje, ni en consecuencia la fe.

La Palabra de hoy nos invita a escuchar, a practicar esta actitud tan sanadora y necesaria para vivir con más paz y apertura. El profeta Isaías se lamenta: Si hubieras atendido a mis mandatos… Y Jesús también se lamenta de que esa generación no escuchó a Juan el Bautista (el otro protagonista del Adviento) ni le escuchan a Él. Shesmá Israel (escucha Israel), escucha Pueblo de Dios, escucha. Escucha querido amigo/a. El Señor nos habla, nos llama constantemente. Habla a través de los acontecimientos cotidianos, también en los más extraordinarios; habla en la Palabra de cada día, habla en el interior de tu corazón, en tus pensamientos y sentimientos; habla a través de los otros, de los que te cruzas en tu jornada diaria; grita en los más necesitados, en los acontecimientos de la historia… Abre tus oídos. Estate atento. El Señor habla. Digámosle hoy en nuestra oración: ¡habla Señor que tu siervo escucha!

Vuestro hermano en la fe: 
Juan Lozano, cmf.

Comentarios
francisco francisco
el 8/12/11
Gracias Juan por tu comentario. Ciertamente el sentido del oido muchas veces lo tenemos atrofiado y no escuchamos las múltiples maneras como nos habla Dios en nuestro día a día. Danos Señor, un oído atento a tu Palabra y a las palabras de nuestros hermanos.
Fran, ofm
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Jacky Former Jacky Former
el 9/12/11
Acertado tu comentario Juan. Creo que estamos rodeados de signos imposibles de descubrir si no estamos atentos y a la escucha; y solo podemos escuchar desde el silencio. Solo podemos comprender empleando el mismo lenguaje de Dios: el silencio. El salmista lo descubrió y lo dejó reflejado en el bellísimo salmo 19. “Sin hablar y sin palabras sin que se escuche su voz, a toda la Tierra llega su eco, a los límites del orbe su lenguaje”. Ojala nuestras ocupaciones nos dejen tiempo para releer y gozar de lo que este salmo nos enseña
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frnkgnlz frnkgnlz
el 9/12/11
Dios nos revela en sueños su palabra, apesar de las tribulaciones que pasamos dia a dia, El quiere que escuchemos, estemos atentos y sigamos sus palabra... Sagrado corazon de Jesus, En ti confio......
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Elvia rosa B Elvia rosa B
el 9/12/11
el señor tiene tanta prioridad con el ser humano que nos regalo muchos dones pero son dos los mas esenciales (sabidurira y entendimiento) por medio de la sabiduria y el entendimieto es que el humano entiende y decubre y pone en practica el proyecto de Dios con el hombre
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Eduardo Eduardo
el 9/12/11
El saber escuchar la palabra de Dios, tiene que ver con alejarse del pecado, el solo hecho de no querer cambiar de nuestro vida de pecado no podemos abril el oído para escuchar la palabra de Dios, el pecado es un tapón de corcho en nuestro oído, ese tapón lo pone satanás, y de allí que hay que poner en practica lo siguiente: "atiende o estar atento, para entender, y si tu entiendes aprendes"
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vicente condori vicente condori
el 9/12/11
Jesús lanza una crítica profética a la gente que ha escuchado el mensaje y que ha terminado asesinando a los profetas. Se trata del inconformismo social, que no entiende fácilmente el papel de los enviados de Dios. A Juan y a Jesús les criticaron la radicalidad y la coherencia en sus estilos de vida. Ahora bien, ¿quiénes son los que taponan sus oídos y cierran sus ojos ante el anuncio?: Los poderosos; sólo a ellos les conviene la falta de conciencia del pueblo, y no les duele la suerte del mismo pueblo. Dios nos quiewJesús lanza una crítica profética a la gente que ha escuchado el mensaje y que ha terminado asesinando a los profetas. Se trata del inconformismo social, que no entiende fácilmente el papel de los enviados de Dios. A Juan y a Jesús les criticaron la radicalidad y » ver comentario
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MAYELA. MAYELA.
el 10/12/11
Dios nos habla a través de muchos acontecimientos que protagonizan nuestra vida, escucharlo esencialmente representa discernir y darle lectura a lo que acontece para reconocer que estamos ante la presencia de Dios. Un espíritu conforme al Señor esta presto siempre a escucharlo...Señor, que tu llamado llegue a mí, que me toque y sienta tu presencia. Amén.


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