Comentario al Evangelio del

Juan Lozano, cmf

Querido amigo/a:

¿A qué se dedica Dios? ¿En qué emplea su tiempo? Básicamente en hacer tres cosas: llamar constantemente, perdonar a todas horas y consolar con infinita ternura. Por eso, cuando llevamos y dejamos salir al Espíritu Santo que llevamos dentro, lo que nos sale es consolar. El que está lleno de Dios no maldice, ni reniega, ni condena. Lo que le sale es lo contrario. De ahí el mandato de hoy de Isaías, su primera palabra: “consolad/consuelen”. Es lo que deberíamos hacer con más frecuencia los cristianos, consolar, llevar más amor, dar buenas noticias. Porque este mundo, nuestras realidades, necesitan más palabras de consuelo y menos palabras de condena. Hay que amar nuestra realidad y nuestro mundo, también con sus negatividades (y las nuestras personales) que tenemos que aceptar. Pero tenemos que recordar cada vez que nos levantamos por la mañana, que sólo el amor es capaz de transformarlo todo. Necesitamos más consuelo y menos condenas.

Hoy podíamos hacerle esta pregunta al Señor en nuestra oración personal: ¿dónde y a quién puedo y tengo que llevar palabras y gestos de consuelo y no lo estoy haciendo? Dímelo Señor. Dame tu luz para darme cuenta y la fuerza para hacerlo. Que yo pueda preparar tu venida sembrando esta estrella en el corazón de aquel que vive a mi lado o que veo todos los días en mi trabajo. Que de mis labios salgan palabras de consuelo y ternura y de mis manos gestos de acogida, especialmente hacia los que más me cuesta, que suelen ser los que necesitan más amor en sus vidas.

Jesús lo dice bien claro en el Evangelio de hoy: Dios no quiere que se pierda nadie, por eso arriesga lo que nosotros no haríamos, dejar las noventa y nueve ovejas. Fíjate si arriesga. ¿Es la “política” de Dios la condenación? Por si a alguno/a todavía dudaba…

Vuestro hermano en la fe: 
Juan Lozano, cmf.

Comentarios
jose manuel jose manuel
el 6/12/11
Siempre que condenamos nos equivocamos. Siempre que amamos se nos resarce sobremanera. Y Jesús nos pide que amemos al enemigo, al que nos duele. Y así obtenemos plenitud y paz.
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DOLORES DOLORES
el 6/12/11
el SEÑOR NOS CREÒ PARA AMR Y NO PARA CONDENAR. QUE NOS ENSEÑE A VER NUESTROS PECADOS Y SER TOLERANTES CON NUESTROS HERMANOS PUES QUIZÀ TENGAMOS MUCHO QUE APRENDER DE SU LADO POSITIVO
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vicente condori vicente condori
el 6/12/11
Dios es poderoso y es también piadoso. Isaías saca la lección a su modo y Jesús la expone a su modo. El Señor viene como un Pastor que apacienta sus ovejas y va en busca de la que se pierde como si valiera igual que las noventainueve. Demos gracias a Dios el Buen Pastor que siempre se preocupa de nosotros y nos perdona para que nos cambie el corazón duro en un corazón compasivo y misericordioso para preocuparnos de nuestros hermanos extraviados.
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alejandro alejandro
el 6/12/11
en estos tiempos es dificil, perdonar, rezar, amar, tener tiempo para uno y que decir para los demas, vaya leccion magnifica que nuestro señor nos da. el siempre estara con nosotros
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felias felias
el 6/12/11
Cristo es la luz, es la Misericordia viviente que estuvo en carne y hueso y nos dejo su Paraclito por siempre.
Solo él nos enseña a poder ir a buscar a esa sola que se perdio, y nos da la fortaleza que las noventa y nueve estaran siempre alli, quietas a nuestro requerimiento.
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Carlos Eduardo Carlos Eduardo
el 6/12/11
Lo que descubro en las lecturas de hoy es que se trata de la misma búsqueda que Dios hace de nosotros, como nos lo decía Isaías, para que le facilitemos las cosas y le allanemos los caminos; pero la novedad y el Poder de Dios que nos muestra Jesús es que, aunque nosotros no pongamos de nuestra parte y andemos perdidos, Él viene a nuestro encuentro, “Nuestro Dios llega con poder”, pero un poder de Pastor misericordioso que no vino a ser servido sino a servir. ¡Que los pastores de hoy se atrevan a dejar sus 99 seguridades para ir en busca de la oveja perdida!
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Jose del Carmen Jose del Carmen
el 6/12/11
Poesias con aroma Luz, con sabor a esperanza. CRISTO entre nosotros.
Gracias
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MAYELA MAYELA
el 7/12/11
No dejemos pasar en éste tiempo de adviento, la oportunidad de examinar nuestros corazones para evaluar si en vez de consolar, condenamos. Imitemos a Jesús que va en pos de los perdidos Él sabe de sus necesidades, solo debemos dejarnos ver y aceptar su mano amiga...Señor, haz que regrese a ti cuando mis pasos se confundan por otros senderos. Amén.


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Jacky Former Jacky Former
el 7/12/11
El mensaje de Jesús en esta ocasión no me parece una invitación al perdón. Me parece una invitación a dejarse encontrar por un Dios que es Padre y tiene mucho mas de Madre que nunca abandona, que de Dios Justiciero deseoso de premiar y condenar.
Es un evangelio que invita a la confianza y se complementa con el de mañana que invita a la serenidad y al descanso en la Palabra.
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