Comentario al Evangelio del

Carlos Sánchez Miranda, cmf

Hola, amigos y amigas:

El encuentro de Jesús con los dos ciegos del Evangelio de hoy puede traernos un poco de luz para vivir este tiempo de Adviento. Parece ser que no fue un encuentro fácil y cómodo. Jesús estaba caminando y se dirigía a una casa, no sabemos a qué distancia, pero sí sabemos que durante el camino los dos ciegos le seguían y le gritaban: “¡Ten compasión de nosotros, Hijo de David!”. No se dejaban intimidar por su ceguera, seguían a tientas al que es la Luz del mundo y le suplicaban su compasión. Jesús no les hizo caso, pero ellos seguían insistiendo e incluso se acercaron a la casa a la que habían ingresado. Una vez junto a Él, no fueron curados de inmediato, sino que Jesús les confrontó de forma directa y les interrogó acerca de su fe. Ellos no se intimidaron, respondieron que sí creían en la acción salvadora de Jesús y que se abandonaban en sus manos para ser curados. Recién en ese momento, Jesús tocó sus ojos, sus vidas,  y quedaron abiertos a una mirada nueva.

El Adviento es un tiempo de camino para encontrarnos con Jesús, la Luz del mundo. En algunos momentos de nuestra vida podemos sentir, como los ciegos del evangelio, que Jesús no nos hace caso, que no percibimos su cercanía como nos gustaría y que nuestras cegueras y oscuridades nos llenan de dudas y temores. Como los ciegos, no debemos detenernos, ni dejarnos intimidar; hay que seguir caminando con esperanza, insistiendo a tientas, gritando, anhelando la proximidad y la compasión de Jesús.

En otras ocasiones quisiéramos ver acciones milagrosas inmediatas que nos garanticen el poderío del Hijo de David, que nos eviten las incomodidades que trae consigo el vivir la fe como continuo proceso de encuentro y conversión. Como los ciegos debemos escuchar las preguntas que nos confrontan con nuestra verdad profunda y nos hacen caer en la cuenta en dónde están puestas nuestras falsas seguridades. Y cuando, menos lo esperemos, descubriremos que Él está a nuestro lado tocando con su cercanía amorosa nuestros ojos y curando nuestras cegueras. La luz de la fe nos abre a una mirada más serena, lúcida y confiada de nosotros mismos y de la realidad; entonces, volvemos a los caminos de la vida para dar testimonio de la Luz del mundo. 

Un saludo fraterno
Carlos Sánchez Miranda, cmf.

Comentarios

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Ingrid Garcia
Ingrid Garcia

el 30/11/11
Hermano Carlos, me ha gustado mucho tu reflecxion que el Espiritu Santo derrame bendiciones en esa sabiduria que tienes para que nos sigas intruyendo dia a dia. Bendiciones
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Maria Teresa
Maria Teresa

el 30/11/11
Hermano Carlos gracias por su reflexion por recibir la luz que necesitaba mi vida para seguir en la lucha en que a veces como servidor laico se ve decepcionado, nuevamente gracias y que Dios le siga permitiendo trasmitir esa luz que este mundo esta necesitando
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elvia beltran g
elvia beltran g

el 2/12/11
Primero que todo le doy gracias a Dios por haberme interpelado a través de sus palabras escritas en la biblia y hoy hermanos quiero darles un testimonio yo al igual que aquellos ciegos del texto de hoy. Clamaba llena de desesperación leía la biblia pero no veía ni oía nada y que alegría siento hoy que no tengo palabras conque describir ese gozo de sentirme como el vergel del que habla el texto de Isaías y porque el señor es mi luz hoy proclamo a tiempo y destiempo que la palabra del señor es la única que fortalece todo nuestro ser. gracias hermanos por la atencion prestada Dios los vendiga hoy y siempre
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vicente condori
vicente condori

el 2/12/11
En la medida en que procuremos la paz sin destruir a nuestros hermanos estaremos amando como Dios nos ama a nosotros, y estaremos contemplando al mundo con la claridad de la luz del amor del mismo Dios; y las cegueras que se habían provocado en nosotros por el egoísmo, por los desequilibrios provocados por las ansias de poder descontroladas, o por cualquier otra causa esclavizante, habrán desaparecido de entre nosotros; y entonces nos manifestaremos realmente como discípulos de Cristo, y, por nuestra unión a Él, nuestra condición de hijos de Dios.
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sofi pulido
sofi pulido

el 2/12/11
El Señor es mi Luz y mi Salvación, sino fuera por su amor que sería de mí, en 2 años perdí un hijo y a mi Esposo pero no pierdo la fe, el alimentarme de su palabra y su cuerpo me dan luz para continuar con gozo, Señor dame sabiduría para poder servirte en mis hermanos.
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Manuel Jesús
Manuel Jesús

el 2/12/11
Muchas gracias hermano Carlos.
Ojalá tuviera yo ese don de poder entender las escrituras como lo hace usted; para así poder enseñarlas a todo el que quiera.
Muchas gracias por vuestra labor y que Dios os siga bendiciendo por muchos años para poder seguir ayudando a tantas personas.
Saludos hermanos míos.
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katyuska
katyuska

el 2/12/11
otra vez JESUS actua movido por la compasion. esta vez es la cegquera y son dos ciegos , los dos piden lo mismo ver. en este tipo de curaciones se pone en evidencia la falta de la luzde la fe en los pueblos que se niegan a escuchar la palabra de DIOS . JESUS, cura cuando se le pide con fe , y cura movido por la compasion, porque el se hizo hombre , y como hombre entendia a los hombres,. EN este tiempo de adviento abramos los ojos ,a la bondad, a lajusticia , a la belleza, y al bien, en este tiempo de la iglesia canta ¡CIELOS, LLOVED VUESTRA JUSTICIA¡ .ES deseo de los hombres que viven en la oscuridad pedir la luz , para segir el camino, porque hay cegeras interiores que buscan en la luz la razon para vivir,SEÑOR DAME TU LUZ,PARA QUE YO PUEDA VERTE A TRAVES DE LAS TINIEBLAS QUE AVEC » ver comentario
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Carlos Eduardo
Carlos Eduardo

el 2/12/11
Sabemos que el Adviento nos prepara a celebrar a Cristo que vino cuando nació en Belén, a Cristo que vendrá al final de los tiempos y a Cristo que llega en cada momento de nuestras vidas; y aunque lo seguimos, muchas veces no lo vemos. Es como si estuviéramos caminando ciegos detrás de Jesús. Toca, Señor, nuestros ojos del corazón y sálvanos por nuestra poca fe, porque “Tú eres mi luz y mi salvación”.
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MAYELA
MAYELA

el 3/12/11
En la vida, son muchos los tropiezos a los que estamos expuestos por la ceguera del corazón. Jesús nos invita ha aumenta nuestra fe para recobrar la luz y dar testimonio de que en Él la vida cobra sentido. Vamos pues en este tiempo de adviento, tiempo de luz a buscar y llamar a Dios...Señor, que mi voz te alcance, que mi suplica encuentre en ti signos de autentica fe. Amén.



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