Comentario al Evangelio del

Carlos Sánchez Miranda, cmf

Hola, amigos y amigas:

Ayer, con el primer domingo de Adviento, hemos comenzado un nuevo Año litúrgico; ¿qué significa esto para nosotros? Cuando llega el 1º de enero o el día de nuestro cumpleaños, caemos en la cuenta del paso del tiempo: agradecemos, evaluamos, replanteamos sueños y tomamos decisiones, pero ¿y cuando empezamos un nuevo Año litúrgico? En realidad, es un regalo de Dios para  sacudirnos de la rutina litúrgica en la que muchas veces caemos y emprender un nuevo camino de contemplación del misterio íntegro de Cristo y que con la fuerza de su Palabra nos vaya “cristificando” cada vez más.

¿Cómo hacer esto? El Evangelio de hoy nos da la clave: Jesús queda admirado de la fe “tan grande” de un centurión romano que le reconoce como Señor y se fía plenamente de su palabra. En contraste con esta actitud, Jesús lamenta la poca fe del Pueblo elegido; quizá, sus altas expectativas mesiánicas y sus muchos conocimientos teológicos se convirtieron en buenas excusas para no reconocer con sencillez a Jesús y no abrirse a la novedad del Evangelio. Jesús termina afirmando: “vendrán muchos de oriente y occidente a sentarse en el banquete del Reino de los cielos”.

El Adviento es tiempo para renovar nuestra fe. Un nuevo año litúrgico sólo podrá ser fecundo en nosotros si leemos la Palabra de Dios con una fe viva como la del Centurión, que sea capaz de despertarnos para reconocer la presencia del Señor en lo sencillo de cada día y creer en la fuerza curativa y transformadora de su amor. A veces teorizamos tanto nuestra fe en Jesús, que diluimos la fuerza real que ella tiene en la vida del que se abre a ella. Estamos llamados a vivir una fe solidaria, como la del Centurión, que nos saque del estrecho mundo de nuestras propias necesidades para comprometernos con los necesitados que tenesmo cerca. Una fe soñadora y comprometida, que crea de verdad eso que dice la primera lectura: “de las espadas forjarán arados, de las lanzas, podaderas. No alzará la espada pueblo contra pueblo, no se adiestrarán para la guerra. Casa de Jacob, ven, caminemos a la luz del Señor”. ¡Que tengamos un buen inicio del nuevo Año litúrgico!

Un saludo fraterno
Carlos Sánchez Miranda, cmf.

Comentarios

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jose manuel
jose manuel

el 28/11/11
crezcamos en el amor
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elvia rosa
elvia rosa

el 28/11/11
tiempo de adviento no es adornos y luces para nosotro los critianos catolicos es la covercion que ese niño que adoramos en las novenas de aguinaldo es Dios en la persona de jesus que se hace presencia viva en nuestro mundo
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Margarita
Margarita

el 28/11/11
OH Dios que la fe del centurion nos congie a todos para lamarnos como tu quieres que nos amemos.
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Eliver g
Eliver g

el 28/11/11
para nosotro los cristianos catolicos la conmemoracion de la venida de Dios en la persona del niño jesus es el goso mas grande. porque aunque las adversidades de este mundo nos roden el ambiente de la navidad nos contagia pues aunque grande que sea el sufrimieto hay un momento que se siente goso y paz
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vicente condori
vicente condori

el 28/11/11
Jesús reconoce en el Centurión un hombre de mucha fe siendo todavía un gentil un militar que sometía a su pueblo. A pesar de esto no discrimina su ayuda humanitaria se entrega con amor a curar al enfermo. Pidamos al Señor que nos de la sabiduria y la fe para reconocer en el que sufre el rostro de Cristo que nos pide ayuda.
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Carlos Eduardo
Carlos Eduardo

el 28/11/11
Al iniciar este Adviento me encuentro en la primera lectura y el salmo, una invitación a caminar en ascenso y alegría al encuentro del Señor. Pero ¿cómo hacerlo si "en mi casa" o en mi corazón me siento paralítico y triste? Entonces veo que es suficiente acoger la Palabra de Dios con una actitud de fe como la del soldado: humilde y obediente y así la salvación llegará a todos sin limitación y mi triste casa se cambiará en la "Casa de Dios", "encumbrada sobre las montañas".
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Carmen S
Carmen S

el 28/11/11
nSEÑOR aumentame la fe no tardes para que pueda trasmitirla con amor esperanza y valentia confio en ti JESUS deseo creer como el centurion .
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MAYELA.
MAYELA.

el 29/11/11
En este tiempo de adviento, estamos llamados a la reflexión y discernimiento de por qué la presencia de Jesús entre nosotros, por qué su palabra. Es tiempo de espera y purificación que han de aumentar nuestra fe y paciencia a la llegada del Salvador...Señor, no permitas que me distraiga en las banalidades de la vida, haz que despierte mi corazón y alumbra mis pasos, en este tiempo de esperanza y luz. Amén.
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