Comentario al Evangelio del

Silvia Ugarte

 

Queridos Amigos: 

“Al atardecer de la vida, nos examinarán en el amor” (S. Juan de la Cruz), es decir, en todo el bien que hayamos hecho. La frase no puede ser más ilustrativa. El amor constituye el centro de la enseñanza de Jesús y el determinante de nuestro encuentro definitivo con Dios, ese que se nos anuncia en el evangelio con hechos “apocalípticos” en el sentido que decíamos hace dos días. 

El texto evangélico de hoy nos pone en guardia para que no permitamos que las preocupaciones y otras cosas de este mundo entorpezcan nuestra mente. Lo que importa y lo que cuenta para Dios es el amor que mencionábamos antes. Aunque parezca algo aterrador tener que comparecer ante Dios (suena a juicio donde nosotros estamos en el banquillo de los acusados), en el fondo, no es más que presentar nuestra vida. No como una hoja llena de méritos o llena de tachones, sino como es en realidad, con sus estrellas y sus cruces. Todo ser humano (independientemente de si es religioso o no) tiene una inclinación natural al bien porque “somos imagen y semejanza de Dios”. De modo que no hay motivo para temer a “la hora de nuestra comparecencia”. 

Sin embargo, tampoco podemos dejar de lado que, al igual que somos capaces de mucho bien, también podemos serlo de mucho mal. Por ello nos advierte Jesús: “Estén alerta…”. 

En este ya inminente tiempo de Adviento, en el que recordaremos que Dios se hace como uno de nosotros, abrámosle las puertas de nuestra vida. Él puede “juzgarnos” como lo hacen un padre o una madre, y hacernos ver con claridad nuestro yo más profundo. Tengamos la certeza de que la verdad con amor sana. 

Comentarios
Jose del Carmen Jose del Carmen
el 26/11/11
De repente me he encontrado leyendo de a poquito el Catecismo y me digo: no se si dormido, sedado, ocaso o parado en la penumbra me he encontrado (será esto posible?) pero lo cierto es que entre lo que se escribe, se lee, y lo que se aspira hay una gran diferencia (tendríamos mucho en común?, me pregunto). Bueno yo nací en un Pueblo lejano donde a las personas de la Capital les digo: “Si aquí llueve por allá no escampa”, pues cuando emprendí ni semáforos habían, sin embargo por la Misericordia del SEÑOR y la Gracia del Espíritu Santo, y que no dejo de llamarle por su auxilio, se siente tener un aliento, que va mas allá de O2 respirado, que va mas allá de la luz que atraviesa la retina para desdibujar el panorama. Seguro hay alguien más aun orando por la FE de todos, por l » ver comentario
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Sally, R.D. Sally, R.D.
el 26/11/11
Dios Nuestro, danos un corazon de carne y quitanos el corazon de piedra... permitenos ver como tu, amar como tu, perdonar como tu, morir y vivir como tu...
Amen!
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