Comentario al Evangelio del

Silvia Ugarte

 

Queridos Amigos: 

Continuando el pasaje evangélico de ayer, el autor sitúa a Jesús en el templo anunciando la destrucción del mismo y el advenimiento de grandes desastres humanos y naturales. Todo ello debe de ocurrir antes del fin (Lc 4, 5-11). 

Una lectura de tipo fundamentalista nos llevaría -sin dudas- a una visión muy catastrófica del mundo, del hombre y su destino. Reforzaría esta idea el hecho de que se observan en la vida diaria hechos semejantes a los que menciona. Es difícil compaginar esta interpretación literal con la enseñanza de un Dios-Amor. Tal vez muchas veces nos lo hemos preguntado (creo que con legítimo derecho): “¿dónde estabas Dios cuando…?” y un largo etc. 

Pero la idea del texto no es anunciarnos una serie de cataclismos que destruyan la vida. Porque la Biblia no es un libro “mágico”; ni tampoco un manual del orden del universo. Como bien me decía un amigo -al comentarle al respecto-, la intención del texto radica en los “cataclismos interiores” que a veces necesitamos experimentar. Ocasiones en las que nos encontramos al límite y tomamos mayor conciencia de las realidades de las cuales formamos parte o de aquellas que nos rodean. Es decir, reconocer en nosotros todo aquello que no es cristiano, hacerlo desaparecer, morir, y hacer espacio para que surja algo nuevo… Escribirlo resulta mucho más sencillo que vivirlo así como “desaprender” puede ser más complejo que “aprender”. No obstante, cuestionarnos y dejarnos interpelar por el mensaje de Jesús puede ser el primer paso del camino. En realidad, cuando acogemos su Palabra en profundidad desaparece nuestro “viejo mundo” personal y todo se hace nuevo.

Pidamos a Dios que nos conceda la gracia necesaria para buscarle y encontrarle en la vida diaria, aún en las situaciones que nos pueden resultar desagradables y dolorosas. Los dolores de este mundo –dijo un gran pensador- no son de muerte, sino de parto. 

Comentarios
Aurora Aurora
el 22/11/11
Excelente reflexión. Gracias por la profundidad y la sencillez.
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Rosabel Rosabel
el 22/11/11
linda reflexion creo que el evangelio de hoy nos cuestiona a pensar que Dios no se no fijara en lo exterior sino en las actitudes que hayan en lo interior de nuestro coprazon
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Denisse Denisse
el 22/11/11
Es una realidad este mensaje
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felias felias
el 22/11/11
Una vez más que buen comentario, desde otro punto de vista, muy veraz.
Gracias por tu apoyo.
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Jose del Carmen Jose del Carmen
el 22/11/11
Cuantas veces toque fondo pero siempre estuvo ahí y no me di cuenta o no quise oírle: diríamos que el verdadero EL AMOR Y la PAZ a veces podría llegar después de un camino desértico tempestuoso, la llegada de CRISTO a nuestras vidas como algunos casos puede ser después de haber tocado el mismo fondo, como quien dice haber hecho lo pero de lo peor y luego sentir que ni uno mismo, sabe porque llego a hacerlo. Así quizás, mucho de nosotros nos hemos sentido luego de entregarnos en una u otra medida a diferentes formas del pecado (avaricia, alcohol, droga, lujuria, promiscuidad, egocentrismo o cualquier otro ídolo terrenal que bien hace y sabe hacer su publicidad engañosa y nos corroe) y que dicho sea de paso no queremos aceptar que existe (si pero rotundamente negamos que existe » ver comentario
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Sally, R.D. Sally, R.D.
el 22/11/11
Maravilloso comentario.... que es en la vida diaria donde Dios se hace presente y donde mas nos hace falta....
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Carmen S Carmen S
el 22/11/11
Gracias SEÑOR POR TU GRAN PACIENCIA ,ENVIANOS TU IESPIRITU Y ESPERIMENTEMOS EN MEDIO DE TANTO DOLOR PODEMOS VIVIR CON LA ESPERANZA PUESTA ENTI ENTU GRAN AMOR
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odilio odilio
el 22/11/11
felicitaciones... muy buena la reflexion... sobretodo la aplicacion practica del evangelio, muchas veces queremos ver la destruccion material del universo... pero lo que dentro del hombre hay, las seguridades pensamos que no son parte de eso que debemos quitar...
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MAYELA MAYELA
el 23/11/11
La preparación desde nuestro interior, consiste primeramente en reconocer a Dios Nuestro Señor y cumplir con su palabra; he ahí la fortaleza y firmeza del espíritu como templo del cuerpo. Sentirnos cerca de Dios, es reconocer en cada amanecer su presencia que nos guía en sabiduría y nos mantiene alerta ante los falsos profetas...Señor, propicia circunstancias en mi vida, donde pueda reconocer tu presencia. Amén.
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