Comentario al Evangelio del

José María Vegas, cmf

Jesucristo, Rey del Universo
El juicio final


En fuerte contraste con otras parábolas suyas, que se distinguen por su extrema sencillez, aquí Jesús realiza un alarde de imaginación y nos dibuja un cuadro magnífico y solemne. La misma idea del juicio final evoca sentimientos tremendistas, nos hace imaginar escenarios terribles. Basta pensar en la fuerza y el dramatismo expresados en el célebre juicio final de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina. Por eso hay quienes creen que el Juicio final está pensado para asustar al ser humano con ese género de representaciones que contrastan mucho con sus (nuestras) preocupaciones cotidianas, mucho más modestas. Estas preocupaciones habituales e inevitables las resumía muy bien el filósofo Epicuro en lo que él llamaba “el grito de la carne”: “no tener hambre, no tener sed, no pasar frío”, o, si se quiere, en un lenguaje más actual, “un bienestar razonable”.

¿Se corresponde realmente el juicio de Dios con esas ideas tremendas, terribles y alejadas de la cotidianidad pedestre de nuestra vida?

En realidad, el juicio de Dios es “final” no sobre todo porque esté al final cronológico de la historia (sea ésta la historia universal, sea la pequeña historia que es la biografía de cada uno), sino porque trata de las dimensiones últimas, definitivas, pero realmente presentes, si bien no siempre de modo totalmente consciente, en la vida de cada día.

Hay que empezar diciendo que el juicio de Dios es, como todo juicio, un discernimiento y, por tanto, un proceso. En él, en la “fase de instrucción” o recogida de rastros y pruebas, Dios ha salido en busca del hombre, de modo parecido a cómo un pastor va en busca de su rebaño disperso, como de forma tan expresiva y bella describe el profeta Ezequiel en el texto de la primera lectura. Va Dios a la busca del que se ha perdido, de los “perdidos”. Esa pérdida (de sí) era ya toda una sentencia: el hombre se condena a sí mismo a muerte cuando se aleja de la fuente de la vida, de Aquel que se la ha regalado. Y si esa es la sentencia que el hombre dicta contra sí mismo (la que los seres humanos dictan además unos contra otros, de manera directa o indirecta, mediante la violencia y el odio, o mediante la indiferencia y el olvido egoísta), Dios ya ha juzgado de manera definitiva (un verdadero juicio final) sin apelación posible: su sentencia ha sido la misericordia y el perdón. Pero, como la otra sentencia, la de muerte, ya se ha hecho presente por el juicio (o la falta de él) del ser humano (Adán), Dios ha asumido esa sentencia sobre sí, y la ha padecido en Jesucristo. Y así, venciendo la muerte desde dentro, ha abierto a todos las puertas del perdón y de la vida, de la resurrección. Ese juicio de Dios es lo que con tanta concisión y fuerza nos transmite hoy la primera carta de Pablo a los Corintios.

Pero si todo esto es así, ¿a qué viene –podríamos preguntar– esa parábola grandiosa del juicio final? Más allá de la grandiosidad del escenario (requerido, sin embargo, por la seriedad de lo representado en él), reparemos en su contenido, en lo que Jesús nos quiere decir. Lo primero que nos dice es que ese juicio final también es un proceso que está sucediendo todos los días (también en fase de instrucción): no es algo que está en un lejano y brumoso futuro escatológico, sino precisamente en esa cotidianidad a la que nos referíamos al principio. En segundo lugar, se nos dice que, si el Juicio de Dios es el perdón y la misericordia, y esa sentencia ya ha sido dictada de una vez y para siempre en la muerte y resurrección de Jesucristo, ahora somos nosotros los que nos juzgamos a nosotros mismos: en la medida en que acogemos esa capacidad de compadecer (= padecer con) de Dios con nosotros y la proyectamos sobre los demás, precisamente sobre los que padecen (y, ¿quién no padece de un modo u otro?). Es decir, ese “grito de la carne” del que hablaba Epicuro, ese es el contenido del juicio que está en curso cada día, y en el que nosotros nos juzgamos a nosotros mismos. Pero si ese grito brota de modo espontáneo de la carne de cada uno referido a sí, aquí se nos habla de acoger el grito de aquellos que pasan hambre y sed, o están desnudos o solos o enfermos… Escuchar y responder. Sabemos lo que es padecer esas necesidades, pues todos estamos hechos de la misma pasta, todos tenemos carne; por tanto, podemos comprender los padecimientos ajenos, y participar en ellos, antes que nada no provocándolos (evitar ser causa del hambre o la sed, o el sufrimiento de nadie) y, en segundo lugar, tratando de remediarlos en la medida de nuestras posibilidades. Nadie puede decir que esos problemas no le conciernen y no tiene que ver con ellos. Si no tenemos que ver con los sufrimientos de nuestros semejantes, ¿con quién tenemos nosotros que ver? Al decir eso, ¿no estamos dictando sentencia contra ellos, abandonándolos en su situación de necesidad, y contra nosotros mismos, rechazando la compasión y la misericordia que Dios nos ofrece? El juicio es discernimiento, y lo que separa o discierne a los seres humanos unos de otros no es, ante todo, ni el sexo, ni la raza, la nacionalidad, el nivel económico ni el de instrucción, ni siquiera, sobre todo, la confesión religiosa, sino la capacidad de compadecer, que es la que hace presente en la cotidianidad pedestre de nuestra vida y de sus preocupaciones más elementales lo que de definitivo, “final”, no pasajero ni mortal hay en la vida humana.

La sorpresa de los juzgados para la vida o para la condenación (“¿Cuándo, Señor…?”) nos ayuda a comprender que en nuestra vida, aún sin ser del todo conscientes de ello, está continuamente presente el mismo Dios: el rostro de Cristo es el de nuestros semejantes, y de modo especial de los que pasan necesidad. Realmente, el primer y principal sacramento de Dios en la tierra, su forma más universal y directa de presencia real, es el hombre, cada ser humano concreto, especialmente en sus sufrimientos. Ese “no saber” tiene un significado muy concreto, que vale incluso para los que “saben”, para los creyentes que reconocen en los demás, sobre todo en los pobres, el rostro de Cristo. Y es que al compadecer, ayudar, visitar, consolar… no lo hacemos “para” salvarnos; como si fuera posible “comprar” la salvación a base de buenas obras; como si éstas fueran una técnica religiosa “para ir al cielo”. Cuando respondemos con misericordia (que incluye la justicia y es su forma suprema) a las necesidades ajenas, lo hacemos “porque” la salvación ya está operando en nosotros de un modo u otro; y la prueba de ello es nuestra capacidad de salir del círculo egoísta de nuestras necesidades y abrirnos a las necesidades de los demás. Esto es, lo hacemos por amor a ellos. Pero, ¿no es el amor la presencia de lo absoluto, definitivo y final en nuestro mundo pasajero y mudable? Sí. Ese es el juicio de Dios y ese ha de ser el contenido del Juicio final, como dijo San Juan de la Cruz: “Al atardecer de la vida nos examinarán de amor”. O, como más lacónicamente aún dice San Pablo: “el amor no pasa nunca” (1 Cor 13, 8).
 

Comentarios
haroldsanchezs haroldsanchezs
el 18/11/11
Mi forma de concebir el infierno no es otra que el dia a dia del ser humano donde a diario se choca frente a frente con sus propias miserias ya sea por descuido de sus virtudes mas intrinsecas o por el deterioro que de ellas ejerce la sociedad en la que se levanta a golpe de materialismo y falsas necesidades sin darse cuenta tan siquiera que realmente no necesita estar rodeado de mil comodidades y que tan solo con las basicas le serian màs q suficientes y que de ellas vendria la vida màs compleja y abundante para vivir como DIOS desea que vivamos realmente.
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haroldsanchezs haroldsanchezs
el 18/11/11
estoy de acuerdo al decir q DIOS esta a diario con nosotros o entre nosotros,por eso se dice que no hay màs ciego que el que no quiere ver,eso somos todos los seres humanos,vemos el rostro a diario de nuestro salvador pero;uno no lo queremos ver;dos lo vemos y miramos para otro lado;tres el amor del ser humano es mal entendido por el mismo y asi por ende lo reparte, administra o como mejor le quieran llamar,el hecho es,que es egoista,para los que me rodean,para los que me lo dan e incluso dandomelo no lo devuevo.Esto en realidad no es amor en su totalidad esto es una migaja...y aùn como seres humanos llegamos a alcanzar segùn nosotros mismos estados de gozo, alegrìa,gracia por brindar lo que para nosotros son cantidades desmedidas de amor y que ofrecemos segùn quièn nos mire ò quien » ver comentario
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Blanca. Blanca.
el 18/11/11
Reconozco a Jesucristo en mis semejantes: en mis padres que tanto me amaron, en mis hijos, de los que tanto aprendo, en mi esposo, que me apoya y anima.
Tengo la suerte de sentirme amada, esa necesidad vital del ser humano... Mi reto es devolver todos esos regalos, compartiéndolos con los que no tienen tanta suerte. Ir caminando en esta Eternidad de la que ya formamos parte,(no hay vuelta atrás) unidos como hermanos, "venga a nosotros Tu Reino Señor"
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Jacky Former Jacky Former
el 19/11/11
¡Felicitaciones Blanca por tus hermosas palabras!
Por tu CLARIVIDENCIA, por la GRACIA QUE RECIBES al sentirte amada, por SABER DAR GRATIS lo que recibes gratis, por tu CERTEZA de que estamos YA en la ETERNIDAD, por SENTIRTE UNA con los seres humanos.
¡Por fin palabras refrescantes entre los comentarios, gracias Blanca!
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PEÑALOZA PEÑALOZA
el 19/11/11
LA SALVACIÓN SE CONSTRUYE, DÍA A DÍA, CON LA CARIDAD HACIA EL SEMEJANTE, PUESTO QUE FUIMOS HECHOS PRECISAMENTE A IMAGEN Y SEMEJANZA DE DIOS, POR ESO, CUANDO CRISTO DICE QUE LA AYUDA SE LA DIERON A ÉL, ES PORQUE EN EL PRÓJIMO DEBEMOS VER AL MISMO CRISTO SALVADOR. AUNQUE NO HAY QUE OLVIDAR QUE, LA FE SIN OBRAS, ESTA VACÍA Y VICEVERSA. SALUDOS DESDE MÉXICO
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peñaloza peñaloza
el 19/11/11
LA SALVACIÓN SE CONSTRUYE DÍA A DÍA, CON LA CARIDAD HACIA EL PRÓJIMO, PUESTO QUE FUIMOS CREADOS A IMAGEN Y SEMEJANZA DE DIOS, ES PARA VER EL EL HERMANO, AL MISMO CRISTO SALVADOR; AUNQUE, LA FE SIN OBRAS ESTA VACÍA Y VICEVERSA. AMENSE UNOS A OTROS, COMO YO LOS AMOS A USTEDES, ESA ES LA CRUZ DE LA SALVACIÓN.
SALUDOS DESDE MÉXICO
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peñaloza peñaloza
el 19/11/11
LA SALVACIÓN SE CONSTRUYE DÍA A DÍA, CON LA CARIDAD HACIA EL PRÓJIMO, PUESTO QUE FUIMOS CREADOS A IMAGEN Y SEMEJANZA DE DIOS, ES PARA VER EL EL HERMANO, AL MISMO CRISTO SALVADOR; AUNQUE, LA FE SIN OBRAS ESTA VACÍA Y VICEVERSA. AMENSE UNOS A OTROS, COMO YO LOS AMO A USTEDES, ESA ES LA CRUZ DE LA SALVACIÓN.
SALUDOS DESDE MÉXICO
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Carlos, Mèxico Carlos, Mèxico
el 19/11/11
Muy buèn comentario, felicidades. Si cada catòlico aplicara la palabra de Dios que escucha cada domingo, creo que pronto se acabaria la pobresa y violencia, ademàs, el mundo fuera de hermanos realmente, lamentablemente solo se va a misa a oir. Recordemos que "Jesus es vervo no sustantivo"
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Ignacio Ignacio
el 19/11/11
No tengo espacio para decir todo lo que quisiera decir. Abreviaré seguramente de una forma reduccionista que no es lo mejor. Sinceramente, no creo que haya un castigo eterno para los desgraciados que hayan cometido errores. ¿Puede un miserable gusano "ofender a Dios"? Estoy seguro de que habrá una pena para los que, de-
cimos, son malos. Pero será una pena temporal, no eterna. ¿Sabe alguno de alguien que se haya condenado? ¿de alguno que se haya salvado? ¡qué listos! Pero Dios sabe de qué material nos hizo y por ello confio en su infinita misericordia.
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victoria victoria
el 20/11/11
En el evangelio de hoy,se nos revela,lo que pasará al
final de los tiempos.
Hagamos presente,el reino futuro,saliendo al encuentro de quienes nos necesitan.Porque Jesús ,
se encuentra en cada uno de ellos.





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oscar MIguel oscar MIguel
el 20/11/11
hay veces que no entendemos el porque realizamos algunas obras, pero sentimos como que verdaderamente es otro "SER" quien las realizo por medio de nosotros, y nos deja un savor de conciencia, luego procuramos interpretar el significado y descubrimos a la luz de la palabra, que fue el mismo Cristo que obro para nuestra salvacion.- FEliz dia del Señor
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CAmen s CAmen s
el 20/11/11
OAMAR ADIOS EN EL PROGIMO DESDE LA SOLIDARIDAD OBRAS SON AMORES YNO BUENAS RAZONES PONGAMOS EN PACTICA ESTE REFAN
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luis felipe luis felipe
el 20/11/11
eso es muy vacan no ser malos si no buenos
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fabiola fabiola
el 20/11/11
q lindas palabras tienen tados y cada una tiene rason hoy se me presento un problema y no pude ir a la misa pero cuando no voy siempre me gusta rebisar el evangelio en esta pagina y me encanta leer esos lindos comentarios q ustedes hacen :)
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U.SALDAÑA.M U.SALDAÑA.M
el 21/11/11
Ignacio: Por si o por no, Piensa también en la JUSTICIA y no te atengas a una cómoda MISERICORDIA infinita (ambas son importantes).- Apply the means you already have at the reach of your hand to make up! No nos cuestan nada y los tenemos a nuestra disposición al alcance de nuestra mano. Fraternalmente USM.
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doris ribeiro doris ribeiro
el 21/11/11
Pensemos que tenemos las respuestas del examen final,pues las tenemos ,y en la palabra de hoy lo vemos mas que claramente ,sin embargo,teniendo las respuestas de ante mano, lo vamos a perder :tuvo hambre le diste de comer..tuvo sed le diste de beber...estuvo enfermo lo fuistes... a visitar ...estuvo preso......??????........Señor ten misericordia de nosotros.
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Luis Angel Luis Angel
el 22/11/11
Yo opino q es xevere
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brayan brayan
el 23/11/11
lo mejorrrrrrrrr
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christian christian
el 29/11/11
esto es mui interesante por que nos enseña mucho
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