Comentario al Evangelio del

Alejandro Carbajo, cmf

Queridos hermanos, paz y bien.

Siempre que hacemos algo bien, nos gusta que nos alaben. Es normal. Hasta nos hace falta; todos somos humanos, sin esas pequeñas gratificaciones afectivas no podemos vivir. Aquí hay ya un primer momento para la reflexión. ¿Alabo a los demás, los “bien-digo”, es decir, de mi boca salen bendiciones? ¿O predominan en mí las maldiciones, cuando me refiero a los otros?

Dicho lo cual, no se nos debe olvidar que todo lo que tenemos, nuestros talentos y capacidades, nuestros dones y posibilidades, lo hemos recibido de nuestro Señor. Él es Señor, y nosotros siervos, criaturas, colaboradores en la tarea de seguir creando un mundo mejor. Porque, ¿quién es el que te distingue? ¿Qué tienes que no hayas recibido? Y, si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido? (© Apóstol Pablo, 1 Cor 4, 7). Por eso, cuando algo nos sale bien, es bueno reconocer que todo es gracias a Dios.

Dicen que nuestro Fundador, san Antonio María Claret, cuando alguien le alababa por sus buenas predicaciones, y tenía muchas y muy buenas, contestaba que el diablo acaba de decirme lo mismo. Diecisiete años llevó examen diario de la virtud de la humildad. No sé si nosotros tenemos que hacer lo mismo, es decir, examinarnos de esta virtud de la humildad durante 17 años, pero quizá fuera bueno ver si, para comenzar, la humildad es una virtud para mí, y después, cómo la vivo.

 

Comentarios

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Sally, R.D.
Sally, R.D.

el 8/11/11
Es necesario cuidar mis "Buenas Obras" porque si lo que me impulsa a realizarlas es el elogio y el reconocimiento, entonces de nada sirve; Es necesario cuidar mi actitud porque si disfrazo mi mediocridad y haraganeria de humildad, conformandome con mucho menos de los que Dios tenia reservado para mi eso tampoco es humildad.... Señor Enseñame A Reconocer Tu Grandeza En Cada Bendicion Que Me Regalas....
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Sebastián B.
Sebastián B.

el 7/11/11
Esta reflexión es sencilla y a la vez tan profunda y que nos hace pensar en lo vacíos que a veces estamos o hemos estado. Nos acostumbramos tanto a los alagos que ya no podemos vivir sin ellos. El único que puede curarnos de esa "enfermedad" es Jesucristo, pidámosle todos los días que nos ayude a superarlo y lo hará, sólo te pide tener fé.
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Carmen s
Carmen s

el 8/11/11
Cuando mi conportamiento con los demas sea bueno no espere el alago sino que crea y sienta que JESUS esta en mi el merito es de el no mio
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MAYELA
MAYELA

el 8/11/11
Dios nuestro Señor, el más digno de alabanzas, en Él y por nuestra fe reconocemos nuestros dones que nos convierte en sus hijos colaboradores de la creación...Señor, que cada día se convierta en el más digno motivo de alabanza. Amén.
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DANIEL
DANIEL

el 9/11/11
SÓLO PARA COMPLEMENTAR UN POQUITO, LA HUMILDAD ES RECONOCER LA VERDAD EN TI Y EN LOS DEMÁS, DECIR LO BUENO Y LO MALO, NI MÁS NI MENOS SINO LO QUE ES. PERO LA HUMILDAD VA SIEMPRE DE LA MANO CON LA "MODESTIA", Y ESTA ÚLTIMA ES LA QUE HACE QUE AUN QUE TE DES CUENTA DE TUS VIRTUDES DEJAS QUE OTROS LA DIGAN...SALUDOS!!!
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U.SALDAÑA.M
U.SALDAÑA.M

el 9/11/11
HUMILDAD ANTE DIOS. (Fragmento de una reflexión de B. XVI): "Ante Dios no debemos presentarnos nunca como quien cree haber prestado un servicio y por ello merecer una .... recompensa....En realidad no hacemos nunca bastante por Dios. Debemos decir como sugiere (N.S.J.C.) : "Somos...(simplemente) siervos....Hemos hecho lo que teníamos que hacer". Esta es una actitud de humildad. Al final de nuestras vidas dirá a quienes hayan vivido Su mensaje : "Venid, benditos de mi Padre"... y nos sentaremos (con El) a gozar del banquete eterno.
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