Comentario al Evangelio del

Alejandro Carbajo, cmf

Queridos hermanos, paz y bien.

A veces nos cuesta entender lo que Jesús nos dice. Mejor, lo entendemos, pero no estamos de acuerdo. Será que nos falta sabiduría. Aquí no es el apóstol Pedro quien va con toda su buena intención a preguntar a Jesús, y Jesús le sorprende con algo que está fuera de sus planes. En el evangelio de hoy, es el mismo Jesús quien, viendo la importancia del perdón para la Comunidad, habla de ello y pone el listón bastante alto. Siete veces perdonar en un día a la misma persona no es tarea fácil. Pero vamos a mirarlo al revés, es decir, imaginemos que nosotros, por diversos motivos, tenemos que pedir perdón a una persona unas cuantas veces. ¿Cómo querríamos que acogieran nuestra petición de perdón?

Tratar a los demás como quisiéramos que nos trataran, ahí está la clave de una buena vida cristiana. No se trata de ser cristiano solo cuando nos va bien, sino de serlo – especialmente – cuando nos va mal, cuando estamos cansados, cuando nos han hecho algo que no nos ha gustado. Superar la natural – desde el punto de vista humano- decepción, el lógico cansancio o el normal enfado, e ir más allá, y responder según el Evangelio. Como lo haría Jesús. Como lo haría la Virgen María.

Un pequeño cuentecillo nos puede ayudar, quizá, a entender mejor esto del perdón.

Ni tú ni yo somos los mismos (Mónica Barbagallo)

El Buda fue el hombre más despierto de su época. Nadie como él comprendió el sufrimiento humano y desarrolló la benevolencia y la compasión. Entre sus primos, se encontraba el perverso Devadatta, siempre celoso del maestro y empeñado en desacreditarlo e incluso dispuesto a matarlo.
    Cierto día que el Buda estaba paseando tranquilamente, Devadatta, a su paso, le arrojó una pesada roca desde la cima de una colina con la intención de acabar con su vida. Sin embargo, la roca sólo cayó al lado del Buda y Devadatta no pudo conseguir su objetivo. El Buda se dio cuenta de lo sucedido y permaneció impasible, sin perder la sonrisa de los labios.
    Días después el Buda se cruzó con su primo y lo saludó  afectuosamente. Muy sorprendido Devadatta preguntó:
— ¿No estás enfadado, señor?
—No, claro que no.
    Sin salir de su asombro, inquirió:
— ¿Por qué?
    Y el Buda dijo:
—Porque ni tú eres ya el que arrojó la roca, ni yo soy ya el que estaba allí cuando fue arrojada.
    El Maestro dice: Para el que sabe ver, todo es transitorio; para el que sabe amar, todo es perdonable. Repite a diario: Perdono a todo el que necesite mi perdón y me perdono a mi mismo, tres veces al levantarte, tres veces al acostarte —por lo menos— y siente que perdonas desde el fondo de tu corazón.
    Cuando perdonamos actuamos con la energía de nuestra Presencia de Dios interior... y ten en cuenta que con perdonar te quitas una mochila pesada.

Vuestro hermano en la fe,
Alejandro, C.M.F.

Comentarios

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Aranchi Feliú
Aranchi Feliú

el 7/11/11
Hola. Soy Aranchi, de Las Palmas.
Disculpen que aproveche este espacio para hacer un poco de campaña, pero lo hago desde mi fe, y desde el deseo de luchar por los más desfavorecidos, y creo que a los que visitan esta página puede interesarles, al menos, conocernos, y quién sabe si también colaborar con nosotros. Me gustaría invitarles, a visitar la página web del partido www.porunmundomasjusto.com.
No es un partido cristiano propiamente dicho, pero muchos de los que lo formamos lo somos. Su objetivo principal es luchar contra la pobreza a través de la política, porque creemos que es en el ámbito político donde se toman las decisiones que afectan a los más desfavorecidos. Queremos ser la voz de los que no tienen voz. Un abrazo en Cristo Jesús.
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CAmen s
CAmen s

el 7/11/11
Stu EÑOR tu me sondeas conoces mis llimitaciones y me perdonas muhas gracias alludame a perdonar y de corazon y aceptar lo que mas mecuesta
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MAYELA
MAYELA

el 8/11/11

Perdonar a los que nos ofenden, es liberarnos de una carga. El perdón es sinónimo de libertad, Jesús es ejemplo vivo de perdón, en su predica nos enseña cuan sabio es un corazón libre de resentimiento, en donde la luz se deja pasar para alumbrar nuestros pasos...Señor, dame sabiduría para crecer en la fe y saber perdonar. Amén.

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