Comentario al Evangelio del domingo, 23 de octubre de 2011

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José María Vegas, cmf

El mandamiento principal y el que se le asemeja


Jesús había hecho callar a los saduceos, que le habían tendido una trampa (una trampa saducea): le plantearon la cuestión de la resurrección, pero con sorna, describiendo una situación en verdad ridícula (la de los siete hermanos que estuvieron casados sucesivamente con una misma mujer). Jesús les hizo callar, haciéndoles comprender que lo ridículo es creer que el Dios vivo sea un Dios de muertos. Los fariseos se alegraron de aquella victoria de Jesús, que confirmaba su propia posición, pero lejos de unirse a Él, decidieron tenderle otra trampa, una trampa farisea, es decir, una intrincada cuestión legal. La maraña de los 613 preceptos de la Ley (248 positivos y 365 negativos) planteaba frecuentes conflictos y problemas de interpretación sobre la prioridad de unos sobre otros, por lo que era un terreno ideal para tratar de pillar al joven Maestro de Nazaret en un renuncio que diera ocasión para acusarlo.

Jesús, como siempre, dice mucho con pocas palabras. Lo primero que le dijo a aquel experto en la ley es que la respuesta ya la tenía él, si es que de verdad estaba abierto a la Palabra de Dios, de la que tanto creía saber. De hecho, saltándose la prolija casuística de escribas y fariseos, Jesús se limita a citar dos textos del Antiguo Testamento: Deuteronomio 6, 5 para el amor a Dios, y Levítico 19, 18 para el amor al prójimo. Es decir, resuelve una cuestión que se antojaba irresoluble con extrema sencillez y apelando a la única fuente de autoridad reconocida por los fariseos. En segundo lugar, Jesús nos recuerda que “lo principal”, lo más importante, es aquello a lo que debemos entregar nuestro corazón, a lo que debemos amar más que a otras cosas. Pero, al decir esto, no está proclamando románticamente, como se hace a veces, que lo importante es amar, no importa a qué, a quién y cómo. Al contrario, al recoger el guante del especialista en la ley, Jesús concuerda con él en que hay un orden de importancias, hay cosas principales a las que hay que dar prioridad. Pero se desmarca de la actitud legalista, y va al fondo del corazón humano, allí donde habitan sus verdades existenciales, y nos dice que tenemos que jerarquizar adecuadamente nuestros amores. Esto significa que, aunque todo el mundo ama algo y vive de ese amor, no cualquier amor es bueno, ni todo es igualmente digno de amor. Todos sabemos que no es bueno el amor egoísta a sí mismo, o el amor excluyente a los propios, o el amor apasionado a ciertos placeres o aficiones (qué sé yo, a beber sin medida, o al propio equipo de fútbol). En la respuesta de Jesús está supuesto lo que San Juan, el apóstol del amor,  nos recuerda con claridad: “No améis el mundo, ni las cosas de este mundo” (1 Jn 2, 15). Para entender rectamente el mandamiento del amor es preciso no olvidar esta parte, como frecuentemente se hace. Para que en nosotros exista un recto “ordo amoris” (San Agustín), es decir, un adecuado orden del corazón, es preciso saber dominarse a sí mismo, evitando que las inclinaciones de nuestra naturaleza se apoderen de nosotros y guíen nuestra conducta. San Juan no nos dice que no amemos a la creación, ni menos aún al prójimo; aquí por “mundo” entiende “la concupiscencia de la carne (la sensualidad sin medida), la concupiscencia de los ojos (la avidez, la codicia) y la soberbia de la vida (la vanidad y la ambición)” (cf. 1 Jn 2, 16).

Jesús, en fin, nos dice con claridad qué debemos amar y con qué medida: a Dios con todo el corazón, con toda el alma, con todo el ser; y al prójimo como a nosotros mismos. El amor a Dios, fuente de todo ser y de todo bien, tiene que ser un amor de entrega total, de plena unión con su voluntad, de completa actitud filial. Un amor así sólo puede orientarse a Dios, pues si se dirigiera a cualquier otra cosa (ideología, nación, partido, líder, afición, interés…) se convertiría inmediatamente en idolatría que nos reduciría a esclavos dependientes de algún falso dios. Sólo la perfecta entrega al único Dios garantiza nuestra libertad, porque a Él le debemos el ser y la dignidad, de Él venimos y a Él nos dirigimos. Nos dan ejemplo hoy los tesalonicenses, que, al acoger la Palabra abandonaron los ídolos y se volvieron al Dios vivo y verdadero para servirlo, alcanzando así la libertad auténtica.

El amor al prójimo, por su parte, tiene como justa medida el amor que debemos profesarnos a nosotros mismos. Los demás son iguales a nosotros, por lo que el verdadero amor al prójimo no es de sometimiento servil, sino de respeto y apertura solidaria a sus necesidades, que son básicamente las mismas que las nuestras. Si al tratar de atender a nuestras necesidades nos cerramos a las de los demás caemos en el egoísmo, y de ahí fácilmente derivamos al “uso” y abuso de los otros como meros medios para la satisfacción de nuestros intereses, es decir, caemos en la injusticia, la manipulación y la violencia. Pero sabiéndonos iguales en dignidad, el amor al prójimo se funda en el sentimiento de justicia, que se expresa en la versión negativa de la regla de oro: “no hagas a los demás lo que no quieras que te hagan” (Tob 4, 15); y en el sentimiento de compasión ante las necesidades ajenas, que se vierte en la fórmula positiva de la misma regla: “haced a los demás lo que queráis que os hagan a vosotros” (Mt 7, 12). Este es el recto orden de prioridades que nos enseña Jesús, para que, desde este mandamiento principal y del segundo, que se le asemeja, podamos amar todas las demás cosas en su justa medida, y abstenernos de amar aquellas cosas que nos apartan de nuestra verdad y nuestra salvación.

Ahora bien, si Jesús, para expresar cuál es mandamiento más importante, se ha remitido a dos textos del Antiguo Testamento, ¿en dónde está su novedad? ¿En qué sentido se puede decir que el mandamiento del amor es un mandamiento “nuevo” (Jn 13, 34)? En realidad se trata de una novedad largamente preparada: todo el Antiguo Testamento está lleno de motivos que la anticipan y anuncian. Basta que releamos la primera lectura de hoy. Pero, por otro lado, la novedad principal está en que esas citas las hace precisamente Jesús, que da a los dos preceptos del amor a Dios y al prójimo una profundidad y sentido nuevos. Él no ha venido a abolir la Ley ni los Profetas, sino a darles cumplimiento, a perfeccionarlos, a llevarlos hasta el final. Y esto es lo que hace en su respuesta. Y es que al hablar de Dios y del prójimo, Jesús nos está introduciendo en una comprensión completamente nueva de uno y el otro. El Dios del que habla es su Padre, su Abbá, que en Jesús se hace Padre de todos, buenos y malos, justos e injustos (cf. Mt 5, 45). Y de ahí la semejanza del segundo mandamiento con el primero: si Dios es Padre de todos, todos los seres humanos, hechos a semejanza de Dios, son hermanos entre sí. Jesús reinterpreta el significado del amor al prójimo, que era antes de Él un amor limitado al más próximo, al familiar, al miembro del clan, todo lo más, de la comunidad israelita, y lo extiende a todos los hombres y mujeres sin excepción, todos creados a semejanza de Dios, todos llamados a la filiación en Cristo.

icono comentarios 28 comentarios

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Comentarios
Estimado Sr. Director:
Gracias por su generosidad y amabilidad en poner hoy el comentario. Sacamos muchas ideas que tratamos de ponerlas en la práctica. Siga haciendo este bien y comunicando el mensaje del Evangelio a todos. Que el Señor os siga bendiciendo al grupo.
Atentamente afmo en el Señor
José A.
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José Alberto José Alberto
el 20/10/11
Aprender a amar maduramente a los demás.
Amar es muy distinto a complacer, amar quiere decir "querer" hacer el bien a alguien, incluso a costa de disgustarle y por consiguiente disgustarme también, si por ello debo renunciar a sentirme bien.
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Blanca. Blanca.
el 21/10/11
gracias por estas palabras, siempre es de gran ayuda. bendiciones.
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jesus - ayac jesus - ayac
el 22/10/11
En Juan 13, 34 Jesús dice: "como yo os he amado, amaos también unos a otros". L medida del amor a los demás no es el hombre mismo sino el propio Jesús. Así dice Sta. Teresita del Niño Jesús de la Santa Faz en Ms. 3.
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Juanjo Juanjo
el 22/10/11
amaras a tu dios sobre todas las cosas jesus es mi guia y mi camino
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michell michell
el 22/10/11
Exelente...gracias por este comentario evangélico, nos es de mucha utilidad en nuestro Programa Radial Cristo Hoy. El Señor siga bendiciéndoles
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Patricio Patricio
el 23/10/11
pero estas lecturas no se leen... se leen kas del domund
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jorge adrian jorge adrian
el 23/10/11
Hermosa reflexion José María Vegas cmf.
El “ SOY” y como es que hay que “SER”
“Creados a imagen y semejanza”. El amor del “único DIOS “el SEÑOR del Cielo y de la TIERRA” por todos nosotros, para liberarnos de todo mal, de toda esclavitud, liberarnos del desierto que a travesamos por nuestra desobediencia, va mas allá de las limitaciones de nuestro entendimiento.
La llegada de CRISTO el Verbo hecho hombre, La llegada de Jesús de NAZARET debe causar en nosotros lo que espera todo sembrador de sus semillas. “que den FRUTOS”.
Un tiempo a tras un personaje de cierta creencia me hacia un cuestionamiento sobre el nombre de DIOS (Me decía YEHOVA, YAVE, DIOS…), aún sin entender de resumí que en verdad no estaba y creo que nunca estaré en condición para sab » ver comentario
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Jose del Carmen Jose del Carmen
el 23/10/11
“Obras son amores y no buenas razones”, así reza el refranero español. ¿Cómo se ama a Dios? ¿Qué hacer para responder a ese mandato de Jesús?
¿Podemos amar a Dios de otra forma que no sea amar al prójimo? Yo creo que NO.
Y resulta que “Amar” es entregarse al otro, ser grano de trigo sembrado en la tierra, grano que desaparece en beneficio del otro produciendo fruto abundante (Jn .12:24) El amor hace crecer a quien lo pone en práctica, porque cuanto mas vida se da mas Vida se tiene
El “Querer“ busca apropiarse del otro. Hacer que el otro y todos sus valores nos pertenezcan, estén a nuestra disposición. Querer empobrece al ser humano que persigue por un camino equivocado satisfacer su anhelo de felicidad...
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Jacky Former Jacky Former
el 23/10/11
Son muchas las personas que de alguna manera se tienen que orientar para hablar sobre las distintas lecturas de La Biblia.

Aquí encontramos una página de mucha ayuda.

Gracias a todos los que de alguna manera colaboran para que siempre este al día.

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Eduardo Eduardo
el 23/10/11
Señor, que los cristianos no nos quedemos solamente en la ley, sino dar testimonio amándote a ti al prójimo.
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Carmen S Carmen S
el 23/10/11
Amar es una necesidad básica en el ser humano. También sentirnos amados.
Un sentimiento.
Una decisión.
En el matrimonio, una promesa: para toda la vida.
La parte vertical de la cruz, la más grande: el amor a Dios.
el amor a Dios lo llevamos dentro
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Blanca. Blanca.
el 24/10/11
De que me sirve conocer que Dios es amor si no lo amo, de que me sirve saber que Dios no odia si yo odio a mi prójimo. De que me sirve saber que Dios no tiene miedo, si yo tengo miedo, solo se que Dios misericordioso me ama y yo lo amo; que espero la venida de Jesucristo nuestro Señor y evito odiar a mi prójimo. Que don más hermoso recibir y aceptar la Fe, la Esperanza y la Caridad.
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Augusto Augusto
el 23/10/11
Jesús dijo: "Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el primero y más importante de los mandamientos. Y el segundo es parecido a éste: "Ama a tu prójimo como a tí mismo." En su vida,Jesús estuvo interpelado,por personas y grupos porque su presencia, influencia y éxitos les
molestaba. Pero, El siempre supo enfrentarse a los conflictos y desafios, y no por ello se asustó. Sabiendo siempre contestar a quien o quienes le preguntaban. Debemos estar preparados a quien nos pregunte. Justificando nuestro modo de vida con razones válidas. Señor, haz que en mí, el amor y la justicia estén equilibrados.
¡FELICIDADES! A los "MISIONEROS CLARETIANOS HIJOS DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA ". Que mañana celebran la fiesta de su SANTO FUNDAD » ver comentario
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victoria victoria
el 23/10/11
Consulto cada dia la palabra del señor, es para mi una necesidad dia a dia, el Señor dirige mis pasos y la de mis hijos axel y fernandito, en ÈL CONFIAMOS SIEMPRE..
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lety fussillier lety fussillier
el 23/10/11
Hermanos en el Señor: Lo realmente dificil es hacer aquello que te gustaría que te hicieran. Sobre todo cuando tienes que favorecer, a los seres que de alguna forma te van fastidiando cada día. Cada mañana pido fuerzas... pero caigo como Jesús. Os deseo que ameis con mucha fuerza y que ÉL PADRE envie al Espiritu Santo,Gracias por el comentario
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ROSARIO ROSARIO
el 23/10/11
muchas gracias!!
esta pagina si que es muy buena
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ana lucia ana lucia
el 23/10/11
Gracias por sus compartir, me gusto y me ayudo :)
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Elena___ Elena___
el 23/10/11
LA regla de oro. de los cristianos es la que nos expene el evangelio de este domingo 30 del tiempo ordinio .AMAR DIOS Y AMAR AL PROJIMO .ESTOS mondatos son la balanza, que toda persona cristiana tiene que eqilibrar , en su vida para lograr la perfecion ,y algun dia alcanzar el reino que JESUS NOS PROMETIO , TENEMOS QUE ESFORZARNOS EN AMAR A TODOS DESDE EL AMOR A DIOS.
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katyuska katyuska
el 23/10/11
amar a Dios y al prójimo son dos caras de la misma moneda que son inseparables. y por eso, este mandato , como fuego que quema , ha llevado a mucha gente a vivir esto , pricisamente entregandose a la mision. donde buscando amara a Dios tambien se ama al projímo com todo el ser, el alma y con todo el corazón.
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henry espinoza henry espinoza
el 23/10/11
no me gusto
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cristopher cristopher
el 24/10/11
"AMAR A DIOS" no es un mandamiento como los demás pues los mandamientos, en general, señalan cosas precisas que debemos cumplir o de las cuales debemos abstenernos. Por ejemplo, para el Decálogo, "Descansarás el Día del Señor" o "No andarás con la mujer de tu prójimo". En cambio, en esto de "Amar a Dios", NUNCA terminarán las exigencias. Lo deberemos amar con todas nuestras fuerzas, nuestra alma y nuestro entendimiento. //
El Mandamiento de "Amar al Prójimo como a Uno Mismo" viene en segundo lugar porque no se puede entender bien, ni cumplir, si no existe primero el amor a Dios. Dios nos pide más que "solidaridad" hacia el prójimo o "ayuda" al que sufre. Debemos esforzarnos por ver al hermano tal como lo ve el Padre, procurando darle lo que el Padr » ver comentario
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U.SALDAÑA.M U.SALDAÑA.M
el 24/10/11
que buena es esta pagina, me sirve de mucha ayuda.
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pamela pamela
el 24/10/11
es muy buena esta pagina muy buena
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Agustina s Agustina s
el 25/10/11
esta pagina me sirve mucho
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megaman megaman
el 26/10/11
lindo hay que resar con amor a Dios para que nos
ilumine señor te pedimos por todos
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ariadna ariadna
el 26/10/11
exelente ese mensaje para las personas que tienen muxhos problemas a algo mas que bien que dios los guarde y los protega a todos hay amñana i siempre ok ;)
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heiner titino heiner titino
el 28/10/11
Gracias me sirvio de mucho
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Diego Vigil Diego Vigil
el 4/12/11
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Palabra diaria

Viernes, 24 de octubre de 2014

SAN ANTONIO MARÍA CLARET
Lc 12,54-59. Si sabéis interpretar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿cómo no sabéis interpretar el tiempo presente?

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