Comentario al Evangelio del

Conrado Bueno, cmf

Sólo Jesús es la señal

El hombre, desde su libertad, y tocado por la gracia, tiene que decidirse y optar por Jesús, por Dios. Sin embargo, a veces, siente el peso del “silencio de Dios”, le vienen las preguntas; acaso, con tormento interior. Entonces, angustiosamente, quiere asideros, ansía signos y evidencias; cree, ¡ay!, que de esa manera arribará más fácil al puerto de Dios. Peor es el descaro de aquellos a los que Jesús tilda de “generación perversa”. Los jefes religiosos piden signos, pero con “perversas” intenciones.

En el evangelio de hoy, Jesús rechaza los signos espectaculares que le reclaman. Es que Él mismo, Jesús, es la señal, la revelación, la palabra entera de Dios. Incluso, en los milagros, solía repetir “no se lo digáis a nadie”. Lo ilustra con dos ejemplos: Jonás y Salomón; eran menos que Jesús y sin embargo suscitaron la conversión de la frívola Nínive y la admiración de la reina del Sur. Sin embargo, los de casa, los escribas y ancianos,  se sabían muy bien la ley y los profetas, pero sus ojos estaban manchados. La luz es el objeto formal de los ojos, pero hiere a los ojos enfermos; como el amor va directamente al corazón, y sin embargo es rechazado por un corazón malévolo. De nada servirían los signos, si no sabemos verlos.

Sólo Jesús es nuestro signo. “La señal del cristiano es la santa cruz”, enseñaba el viejo catecismo. Le fe desnuda en Cristo muerto y resucitado. No hemos de reclamar evidencias y seguridades. “Sólo la fe nos alumbra”.
No caigamos en el afán loco de apariciones y revelaciones portentosas y mágicas (muchas, con voces catastrofistas). Nuestro apoyo y seguridad es el Señor, nada más. Poco creemos en el Señor, cuando acudimos a los sucedáneos.
Incluso, podríamos decir que, hoy, tenemos la gracia de muchos milagros… pero no son “maravillosos”. Son tantos cristianos buenos, tantos mártires, tanta ciencia puesta al servicio de los demás, tantos profetas que nos iluminan el querer de Dios sobre nuestro mundo. ¿Pero los buscamos? ¿Tenemos los ojos limpios para descubrirlos?

Comentarios

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Augusto
Augusto

el 10/10/11
El mundo pide signos y el signo es Jesùs que es el Evangelio del Padre, pero el mundo tiene como verdad solo lo que la razón puede constatar con los sentidos y la ciencia, sin Fe en el Hijo, menos si no acepta la revelación de la verdad que entrega el Espíritu Santo, quedando los que son del mundo ciegos, sordos, mudos, paralíticos como huesos secos. Gracias Padre Santo porque me vivificas al creer en tu Hijo Amado Jesucristo nuestro Señor; gracias Espíritu Santo por lo que me revelas de la obra de salvación y redención, que proclamo a tiempo y destiempo todos los días en todas partes, para gloria del Padre Celestial.
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carmen s
carmen s

el 10/10/11
SEÑOR que el signo mas inportante del ser humano sea elamor o al menos respetarnos unos aotros que las personas de fe en JESUS demos testimonio con valentia.
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MAYELA
MAYELA

el 11/10/11
La fe es el primer signo en nuestro mundo interior que nos revela a Jesús como el más grande prodigio. Buscarlo fuera de lo que Él representa para el mundo, es renunciar a la verdad y a la luz que irremediablemente lleva a caminos de confusión...Señor, haz que cada día se convierta en el milagro más grande como signo de tu obra. Amén.

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