Comentario al Evangelio del

Conrado Bueno, cmf

Los misterios de Dios y el misterio del hombre

Hoy es la Virgen del Rosario, tan popular. Había una coplilla que decía: “La cuentas del rosario son escaleras, para subir al cielo las almas buenas”. Al margen de la ingenuidad, en el rezo del rosario, vamos desgranando, al pasar las cuentas, los misterios de Cristo, a la luz del misterio de María, su Madre. Y, a la vez, presentamos a Dios el misterio del hombre; una veces lleno de dolor, otras, colmado de gozo, siempre con la esperanza de la luz y la gloria. A la hora del atardecer, en cuántas familias, en cuantos templos se reza el rosario. El pequeño instrumento para rezar el rosario cuelga de la cabecera de la cama, se anuda a las manos de los que mueren o lo vemos en la delantera del coche. Así de querida es esta devoción.

El misterio de Jesús no siempre es comprendido igual, desde la libertad del hombre, como observamos en el evangelio de hoy. Ante un milagro de Jesús, qué distintas son las reacciones. A unos les seduce. A otros les confunde en su maldad; y, como no pueden negar el hecho, atribuyen el milagro al poder del mal. Es que, si admitían que todo venía del poder de Dios, habrían de reconocer en Jesús al Mesías. Y esto les dolía mucho.
Porque los milagros, los signos de sanación que Jesús realiza, son la gran prueba y señal de que el Reino de Dios había llegado. Jesús pasó haciendo el bien; su Reino no era de este mundo pero liberaba a este mundo de sus esclavitudes.

Nosotros hemos elegido “estar con Jesús”, hemos optado por él. Siempre es posible, como dice el Evangelio, caer en la tentación, y alejarse de él; por eso nos ponemos en guardia y a Dios le pedimos que no nos deje caer. Jesús es más fuerte que el mal, como es más fuerte el amor que el pecado. He aquí la fuente y la raíz de nuestro optimismo cristiano. Y con Jesús, queremos hacer también signos de sanación, de liberación, luchar contra el mal y el dolor. Nosotros, al revés de los enemigos de Jesús que no admitían la evidencia, confiamos y creemos en él, aun en la oscuridad y dificultad. Y nos va bien.

Comentarios
Augusto Augusto
el 7/10/11
Tu dices "su Reino no era de este mundo pero liberaba a este mundo de sus esclavitudes". Yo digo "su Reino no es de este mundo" (kairos), pero si creemos en Él nos libera y reconcilia con Dios.

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vicente condori vicente condori
el 7/10/11
Grande es el Señor rico en clemencia y lento en cólera. Demos gracias a Dios por los milagros que hace en nosotros, sólo él puede limpiar nuestro corazón y sanar nuestras heridas del alma.
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CARMEN S. CARMEN S.
el 7/10/11
GRACIAS JESUS por que el milaqro mas grande es tu amor alos apecadores.
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MAYELA MAYELA
el 8/10/11
Admitimos creer en Jesús como hijo de Dios, ¿pero cuál es nuestra experiencia como testigo de sus milagros en cada día? Necesitamos un corazón que se abra a la luz, para poder ver y glorificar al Señor desde nuestra fe y sapiencia...Señor, en cada amanecer reconozco el milagro de tu presencia cerca de mí. Amén.

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